Premio

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Ese día era un día muy especial, tenían la entrega de los premios Goya para los cuales les esperaban varias nominaciones.
Por la tarde volverían a encontrarse con los chicos del cast, después de muchos meses.

En el ropero del hotel colgaban los dos trajes listos para la gala; se habían bañado y solo faltaba empezar a vestirse, aunque Matias, sabiendo que tenían tiempo de sobra, tenía otros planes.

Había besado a Enzo hasta empujarlo sobre la cama y ahora,subido encima suyo, le había sacado la remera.
le besaba la panza mientras sus manos acariciaban su pecho, rasguñandole un poco la piel.
Enzo, con la cabeza hundida en las almohadas, cerraba los ojos y le tiraba el pelo, sintiendo como su lengua se paseaba por los huesos de su cadera, justo encima de su ropa interior.

Respiraba hondo, sintiendo como se estaba calentando; el pendejo era bueno en lo que hacía, le bajaba el elástico con cuidado de no rozarle el tatuaje, y seguía besandole los vellos, tomando su pene erecto con ganas, acariciandolo.

-nos tenemos que ir...-murmuró sintiendo como la nuez de su garganta subía y bajaba al hacerlo

-hmm-Mati ya no tenía palabras, lo había desnudado y mientras le daba largos lenguetazos sobre la punta, moviendo la mano por el falo, se estimulaba a si mismo

-Matu, después de los premios...

-este es mi premio-le dijo mirandolo mientras un hilo de saliva le conectaba los labios con el pene enrojecido que no dejaba de masturbar

-pendejo atrevido

Mati sonrío y abriendo la boca, empezó a chuparlo.
Enzo se acomodó y lo dejó hacer, sintiendo la presión de sus labios y su lengua enroscada que subía y bajaba a un ritmo cada vez más intenso.

Cuándo acabó dentro de su boca, Enzo lo tomó fuerte del pelo y lo arrastró por encima de su pecho hasta su boca, besandolo, saboreando su propio sabor en otros labios.
sus lenguas peleaban entre ellas mientras sus cuerpos, todavía insatisfechos, friccionaban.

-¿tenés muchas ganas de coger, pendejo?-le preguntó agarrandolo aún más fuerte de su pelo

-muchas

en ese momento Enzo se levantó y cambió posiciones, lo acorralo entre el colchón y su cuerpo.
Lo miró lento, prestandole atención a su pecho y a su abdomen, llegando hasta el bulto claramente doloroso que se había formado debajo de la ropa interior, que él no tardó en sacar.

-como siempre, siempre estás listo para mí-le dijo ubicándose entre sus piernas, tomandolo de la delgada cintura con ambas manos

-si, papi

-¿soy tu papi yo?-le preguntó mirandolo a los ojos

-si, sos todo mío

Enzo sonrío, le metió dos dedos en la boca y le pidió que los chupara.
Mati lo hizo sin despegar su mirada de la de su hombre.

-te voy a meter los dedos, ahora-le dijo en un tono serio sintiendo como la saliva de Matias se escurria entre su mano

La bajó hasta su entrada y le metió un dedo de forma lenta, hasta el fondo.

Mati abrió más las piernas y cerró los ojos al sentir aquél dedo jugando en su interior, buscando aquél punto que lo llevaría a la demencia.
Enzo, que ya conocia el cuerpo de su chico,lo encontró fácil y empezó a estimularlo deleitandose con los gestos de placer en su rostro.

-uno más-le pidió con los ojos cerrados, moviendo inconsciente su cadera

-sh-suspiró sobre sus labios-tranquilo-agregó besandolo tierno-¿te gusta sentirme ahí adentro?

-me encanta, meteme uno más, dale-rogó el pendejo, que sentía como su propia erección golpeaba su panza

-¿como se pide?

-por favor-le pidió mordiendo sus labios

-¿por favor, qué?

-por favor papi

Sin hacerlo esperar más, Enzo metió no uno si no dos más que entraron con facilidad y golpearon aquélla sensibilidad de un solo toque.

-ay...-lloriqueo él volviendo a moverse para sentirlos más

-calladito...

-dios, me estas matando

-disfrutalo-le dijo, sujetandolo del cuello-sé un nene bueno para papi

Como un buen nene, Mati decidió callarse y sentir los dedos adentro mientras su pene se rozaba con el de Enzo de una forma constante.

Estuvieron en eso largos minutos hasta que Enzo retiró sus dedos y lo volteó sobre la cama.
le besó la espalda mientras volvia a meterle los dedos de una forma más lenta.

-ponela, dale-rogó hundiendo su cabeza en la almohada, estirando los brazos hasta tocar el respaldo de la cama

-desesperado

-te quiero tener adentro,no quiero esperar

Enzo decidió que ya lo había torturado mucho, asi que se acomodó entre sus piernas y lo penetró lento, hasta el fondo.
Mati levantó la cadera, suspiró y cerró los ojos, sintiendo como las embestidas lentas parecían llenarlo y aumentaban el ritmo a medida que encontraban la unión perfecta.

Esa tarde hicieron el amor de una forma intensa y desesperante, primitiva, y casi se quedan dormidos cuándo terminaron pero no lo hicieron, los premios los esperaban.

●●●

-parezco un muñeco de torta-dijo Matias mirándose al espejo. tenía el traje ya puesto pero no le gustaba nada lo que veía

Enzo se acercó hasta él y mientras le acomodaba el cuello de la camisa le besó la frente

-estás hermoso, mejor que nos vayamos porque me caliento de nuevo

-da ¿quién necesita tanto un premio?-preguntó él inclinandose para besarle el cuello

-basta nene, vamos

-sos más aburrido que algo aburrido

Enzo sonrío y justos salieron de la habitación.
Mientras bajaban por el ascensor no podía dejar de mirarlo, lo tenía tan enamorado que realmente no tenía ojos para nada ni nadie más, y aunque no lo dijo supo que el premio de su vida era ese pibe que, incomodo, se abría un botón de la camisa; el pibe que él amaba con todo su ser.

Mirando el fuego: 𝐞𝐧𝐳𝐨 𝐱 𝐦𝐚𝐭𝐢𝐚𝐬Donde viven las historias. Descúbrelo ahora