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El rodaje empezó poco antes del amanecer.
mientras algunos ensayaban sus escenas otros bebían café y se despertaban del todo.

Enzo era uno de esos.
bebía café emponchado por el frío mientras observaba a Matias, listo para sus escenas.

Lo vio dando algunos saltitos, entrando en calor, frotando sus manos en una forma ansiosa.
de pronto sus miradas se cruzaron por un breve segundo; no era nada especial ni distinto, pero bastó para que una sonrisa se dibuje en el rostro de ambos.

Mati levantó el pulgar en señal de " todo está bien" y Enzo, desde su lugar, levantó el vaso descartable de café, como si bebiera en honor a él.

La filmación arrancó, teniendo algunos cortes de edición de por medio.
Enzo, que esa mañana era uno de los que no tenía lineas, se quedó allí mirándolo,viendo con orgullo como parecía estar aplicando sus consejos.

-estás fascinado-le dijo una voz que no tardó en arrancarlo del ensueño.

Juani se sentó a su lado, él era el siguiente en filmar una o dos escenas, dependiendo del sol, si se los permitía.

-¿como?-preguntó él adoptando una postura más derecha

-con el pibe-explicó Juani, señalando a Matias

-es un genio el pibe, anoche se sentía inseguro, pero es muy bueno

Juani asintió con la cabeza y tomó su celular, se moría de ganas de twittear sobre el rodaje, pero todavía no podía.

-¿me convidas un pucho?-le preguntó sin mirarlo, entrando a la aplicación

Enzo abrió la caja de cigarrillos y se la ofreció, sin despegar los ojos de Matias pero haciéndolo justo a tiempo.

-¡no! ese no-lo atajo, Juani casi toma el mentolado de Matias-toma-agregó ofreciendole otro

-¿que tiene ese? ¿el cigarro dorado de Willy Wonka?-bromeó Juani encendiendo el cigarrillo ya entre sus labios

-más o menos-murmuró Enzo, disimulando una sonrisa.

●●●

El rodaje terminó por ese día y todos almorzaron juntos.
se separaron para hacer distintas actividades, algunas laborales y otras no, y Enzo lo vio de lejos, sentado en un ventanal con el celular entre sus manos. parecía un cuadro invernal que uno colgaria en su sala de estar.

-lo hiciste bien-le dijo con las manos en los bolsillos de su pantalón, parandose delante suyo

-dios, ¿siempre por la espalda, Enzo?-se quejó el menor, asustado

-¿siempre distraído, Matias?

Matias sonrío y agitó suavemente el celular para mostrarle lo que hacía

-le hablaba a mi novia

-ah-murmuró Enzo,de pronto se sintió un poco fuera de lugar

-¿tenés novia?

-no

Matias asintió sonriendo y volvió a lo que hacía.
Enzo pensó en irse y dejarlo solo con sus asuntos, pero entonces notó algo dentro del oido contrario.

-nunca entendí eso-murmuró

-¿como?-preguntó Matías bajando la música

-que estos auriculares sin cables digo, no los entiendo,me parecen malísimos

Matías sonrío mientras se sacaba uno

-sos de la vieja escuela vos

-y vos sos muy moderno

-y bueno, soy más chico

-eh, me tratas de viejo

-para nada, veni Enzito, escucha-le dijo dando unas palmadas a su lado

-no, te agradezco

-¿por?

-anda a saber que escuchas vos

-y, si no te acercas no lo vas a saber nunca, ¿tenes miedo?

-¿de que?

-de que te guste algo que pensabas que nunca te iba a gustar

La frase quedó resonando en el aire mientras ellos se miraban sin entender bien que pasaba, parecía ser de esas cosas con un código oculto, tan oculto que ni ellos mismos lo entendían.

Enzo obedeció, se sentó a su lado y dejó que el pibe le acomode uno en su oído.
pronto, una música demasiado alta y ruidosa inundó su mente, como sumergirse en el infierno.

-¡no, nene! ¿que es esto?

-Dillom-dijo Mati riéndose-dale una oportunidad, tiene cada letra...

-no es para mi-le dijo con amabilidad, devolviendo su auricular

-bueno, el señor escucha música clásica

-clásica no, pero casi

-a ver-dijo Mati entregandole el celular

-¿a ver qué?

-mostrame que escuchas,iluminame

Enzo tomó el celular rozando los dedos de Matias por unos segundos.
volvió a colocarse el auricular y buscó alguna lista de reproducción.

en segundos una melodía de Seru Giran empezó a sonar.
Matías lo miró mientras escuchaba, Enzo había cerrado los ojos y parecía estar flotando en el espacio.

Él se acomodó a su lado e hizo lo mismo, lo disfrutaba, también le gustaba aquella banda y la compañía contraria.

Mirando el fuego: 𝐞𝐧𝐳𝐨 𝐱 𝐦𝐚𝐭𝐢𝐚𝐬Donde viven las historias. Descúbrelo ahora