Por favor y gracias

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Enzo no pudo dejar de pensar ni un minuto en esa charla; estaba alterado, nervioso, con emociones tan encontradas que se ahogaba en si mismo, y era tan intenso su sentir que terminó por tener que repetir varias de sus tomas pues ninguna parecía salirle bien.

Ya por la tarde y en el descanso se detuvo a tomar mates y seguir pensando, no parecía capaz de dejar de hacerlo, veía a Matias de lejos, trabajando con una seriedad intensa mientras que en los descansos volvia a ser ese chico jodon con los demás.

pensó que podía decirle, pero no entendía que estaba pasando, o tal vez sí y no quería enfrentarlo, o tal vez estaba tan confundido que ni siquiera lograba asimilar dicha confusión.

El pibe había intentado hablar con él varias veces, pero había logrado esquivar  la charla con destreza; pensaba y podía asegurar que lo estaba lastimando con esa lejanía, tal vez él estaba igual que él, pero ¿y si no? ¿y si lo estaba confundiendo todo? daba miedo pensarlo asi que había decidido dejar pasar algunos días esperando que las cosas sean más claras.

Sin embargo esa claridad nunca llego, las cosas se habían puesto más raras y entonces no pudo soportarlo más.

Esperó estar a solas, cosa que a veces era difícil, y lo interceptó en uno de los pasillos, lejos de los demás.

-Mati ¿podemos hablar de algo?

los segundos que Matias tardó en decirle que si se le hicieron eternos y sus mejillas parecían explotar.

Fueron juntos al final de ese pasillo y se apoyaron contra una pared

-siento que...bueno, nos debemos una...

Las palabras parecían atoradas en la garganta frente a la mirada tranquila del chico

-es que, quiero decir...

-¿que pasa, Enzito? ¿hice algo mal?

La preocupación en su rostro rompió el corazón de Enzo en dos partes

-no, creo que ese soy yo

-no entiendo

-no me estuve portando muy bien con vos últimamente ¿no?

Mati sonrío y miró el piso, sabía que hablaba de todos esos días ignorandolo

-podes empezar ahora

-me tenes un poco confundido, no sé

-¿y eso es malo?

-¿que está pasando acá, Mati?

Matías lo miró y sintió una ternura profunda, lo vio allí nervioso peleando contras sus sentimientos

-¿no sos vos el que le gusta tener el control? ¿no queres, a como de lugar, tener respuestas?-preguntó, sin dejar se sonreír aunque los nervios lo estaban matando

-capaz quiero otra cosa, y no sé como pedirla

-podes empezar con "por favor" y "gracias"-dijo en un tono burlón

Enzo se relamio los labios, tal vez las palabras no servían, pero las acciones si

-tenés razón, por favor ¿te puedo besar?

Matías abrió la boca levemente sorprendido y la cerró.
su corazón latía demasiado rápido, hacía mucho que no tenía una emoción tan extraña y difícil de describir.

Sin pensarlo mucho movió la cabeza en señal de afirmación y Enzo no lo dudo.
acortó la distancia entre ambos, tomó su rostro entre sus manos y chocó su boca contra la ajena.
Matías lo sostuvo de los dos brazos doblados y le correspondió.

Se sentía bien, la cara pequeña de Mati parecía encajar a la perfección con las palmas grandes de sus manos.

Sus labios chocaron y acariciaron un largo rato, se sentían tan conectados, tan deseados.
la boca de Matías era suave, casi nueva, pero la de Enzo era experimentada y firme, el contraste era maravilloso.

Cuando se separaron Matías abrió los ojos justo a tiempo de ver como Enzo, con los ojos cerrados, sonreía feliz y se apoyaba contra la pared, rozando los labios recién besados con los dedos.

-y gracias-le murmuró a sabiendas de ser observado

-sos un tarado-respondió él imitando la pose en la pared

-y vos un pendejo hermoso-le dijo bajando su mano hasta la cintura contraria. sin ningún tipo de resistencia logró que Matias estuviese pegado a él, arrincondandolo entre la pared y su cuerpo

-tardeste mucho

-no estaba seguro-le dijo subiendo ambas manos hasta su cabeza para acariciarle el pelo

-¡¿como no?! te tiré todas las señales que pude-se quejó el menor, estaba fascinado con la sonrisa embobada de Enzo, esa sonrisa cargaba alivio-capaz no fueron claras, nunca me levanté a un tipo...

-sos muy lindo-respondió el mayor. ahora lo miraba en detalle y estaba fascinado con esa belleza.

Le acarició el pelo con delicadeza, sus mejillas y los costados de su cuello

-vos también sos muy lindo-respondió, sintiéndose algo tímido, jugando con los botones de la camisa contraria

-esto no sale de acá, ¿eh? es entre nosotros-mirandole de nuevo la boca, la deseaba mucho otra vez

Matias afirmó con la cabeza y entonces volvieron a besarse, algo más desesperado y confiado está vez, sofocando todas las ganas que habían tenido.

-tenías muchas ganas ¿no?-le preguntó Matias abrazandole el cuello. sus narices se rozan lento mientras las manos de Enzo se ajustaban a su delicada cintura

-muchísimas

-y ahora se te van a ir

-pareces bastante adictivo vos, nene, no creo que sea tan fácil-le dijo sonriendo

Mati sonrío y Enzo volvió a besarlo, realmente no podía detenerse

-para,me voy a ahogar-se quejó riendo luego de algunos minutos sumergido en esa serie interminable de besos apasionados

Enzo empezó a besarle el cuello y entendió que la verdadera droga era besar su piel.
empezó a correrle la remera y besar su hombro sintiendo como por su cuerpo se desataba el fuego

-vamos a mi cuarto-susurró desesperado

-hoy no-dijo Matias odiandose un poco por eso. Enzo se detuvo y lo miró-déjame unos días

-perdón, estoy en una-se disculpó tomando un poco de distancia, había perdido la cordura por algunos segundos

-yo también-se apresuró-yo también, pero quiero...nunca hice algo así, me quiero, no sé,¿preparar?

-si-le dijo volviendo a acariciarle el pelo. volvió a tener esa sonrisa repleta de ternura que solo iba a regalarle a él

-¿me vas a esperar?

-pacientemente

-me encantas-dijo Matias antes de inclinarse para besarle el hueso sobresaliente de la garganta

-vos a mi, mucho-respondió Enzo que la fin encontró calma, luego de días bastante caóticos.

Mirando el fuego: 𝐞𝐧𝐳𝐨 𝐱 𝐦𝐚𝐭𝐢𝐚𝐬Donde viven las historias. Descúbrelo ahora