Inverso

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Había escuchado su celular sonando varias veces, pero lo ignoraba, no era el suyo y sabía de quién se trataba, no estaba dispuesto a cortar ese momento junto a él una vez más.

El viaje relámpago a Argentina se prolongó por un mes, mes en el que Enzo no podía dejar de sentirse solo, Malena y Matias compartían mucho tiempo juntos y él lo entendía realmente,iban a ser padres y que hicieran cosas juntos como ir al médico y de más era lo esperado.
sin embargo, pese a sentirse algo infantil, no podía dejar de sentir celos, se sentía de más, como si fuera el mal tercio de algo.

Mati dormía boca abajo, con la cara enterrada en la almohada y los labios levemente abiertos y húmedos.
tenía el pelo algo revuelto y las pestañas largas casi llegandole a las mejillas, que tenían las marcas de las sábanas en ellas.

Enzo acomodó su cara en una mano y con la otra empezó a acariciarle el pelo suave sin la intención de despertarlo, solo quería sentirlo allí, a su lado, porque en ese instante estaba ahí, él lo veía dormido, ajeno de lo que le rodeaba, inocente y tranquilo, bajo sus caricias que estaban cargadas de amor, porque hacía mucho que amor era lo único que podía sentir, el amor se le derramaba por las manos, podía verse en su mirada, en cada parte de su cuerpo.

Mati se movió y cerró su boca dejando algo de saliva en la almohada cuando sus ojos se abrieron y lo miraron.
Sonrío y no tardó en pasarle un brazo por la cintura, acercándose.

-¿que me miras? ¿te gusto?

-muchísimo-le dijo Enzo, hechizado

-dame besos entonces

-pendejo mimoso

Mati sonrío y Enzo se acercó acortando la distancia entre ambos.
le besó la mejilla, la nariz y la frente mientras su mano seguía acariciendo el pelo con suavidad.

El celular volvió a sonar y Enzo levantó el brazo para que él pueda tomarlo.
se sentó y aún medio dormido leyó los mensajes de Malena.

-quiere ir a comprarle ropa al bebé-dijo antes de bloquear la pantalla

-está bien, anda

Mati lo miró y, dejando el celular dónde estaba, volvió a sus brazos.

-no, me quiero quedar con vos

-si, yo también, pero tenés que hacer algo y...

-tengo algo más importante que hacer acá-le dijo acariciandole el pecho con los dedos

Enzo suspiró y permitió que él se subiera encima suyo, quedando sentado sobre su cadera.
bajó las manos hasta sus muslos vestidos solo por el largo de sus boxers y metió los dedos dentro, arrastrando en su paso los vellos de las piernas.

Mati se inclinó hasta él y le besó la frente, subiendo sus manos hasta su pelo oscuro, acariciando.

-te amo-le susurró sobre los labios, dejandole varios besos delicados en ellos-¿vos me amas?

-como a nada en el mundo-respondió él con los ojos cerrados

Mati se movió lento sobre su cuerpo, rozando su entrepierna con la ajena, generandole a Enzo una electricidad en el centro de su estómago que se propagó por el largo de sus piernas.

Empezaron a besarse mientras la temperatura debajo de las frazadas subía.
sus cuerpos calientes no dejaban de rozarse, friccionando en especial sus erecciones a través de la ropa.

Mati trasladó sus besos hasta el cuello de su hombre que,inclinando la cabeza, se dejaba besar y subía sus manos hasta su culo, apretandolo.

Entre suspiros, Enzo sentía tanta excitación que se animó a decir aquéllo que venía pensando, no estaba seguro pero quería vivir eso.

Mirando el fuego: 𝐞𝐧𝐳𝐨 𝐱 𝐦𝐚𝐭𝐢𝐚𝐬Donde viven las historias. Descúbrelo ahora