London calling

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Mati escuchaba la voz de Enzo hablando con el fotógrafo mientras él contaba las líneas doradas de la alfombra.
eran cuarenta y tres de izquierda a derecha y las últimas parecían ser más gruesas que el resto, lo que por algún motivo le molestaba.

Habían llegado a Londres la noche anterior y ahora estaban en el hotel dónde Enzo dio una entrevista seguida de una sesión de fotos que se estaba prologando más de lo normal; él había querido acompañarlo pero se aburría tanto que ya no sabía en que enfocar su atención.

Cuándo Enzo terminó lo buscó con la mirada y lo encontró sentado en un sillón jugando con el celular.
le gustaba tenerlo allí, aunque se lamentaba que haya tenido que esperarlo por horas.

-perdón, pensé que íbamos a terminar antes, si sabía que se alargaba tanto te pedía que me esperes en el hotel-le dijo sentándose a su lado

-está bien, me gusta acompañarte-respondió él, guardando el celular-¿ya está?

-si, ¿querés ir a pasear?

Mati estuvo de acuerdo y unos veinte minutos más tarde estaban en las principales calles londinenses.

Iban de la mano, acariciando sus dedos de forma inconsciente, mirandolo todo,haciendo paradas para que Enzo tome fotos desde varios ángulos a básicamente todo lo que veían, estatuas, edificios,monumentos o tal vez solo una pared graffiteada, daba lo mismo,él veía belleza en todas partes.

Mati se burlaba de él, pero lo admiraba, le gustaba lo artístico y culto que era, le gustaba todo de él.

-¿cuantas veces viniste acá?-le preguntó dándose cuenta de que Enzo no necesitaba ninguna guia, se movía en Londres con facilidad.

-algunas, la última con mi ex,nos habíamos quedado en...

-cuánta info que no pedí

-bueno-le dijo sonriendo, abrazandolo por los hombros

-bueno-murmuró él mirando un autobús doble pasar

-veni, pendejo celoso, sigamos

Mati aceptó tomar su mano y siguieron caminando, no iba a enojarse por el pasado cuándo su presente y su futuro era él.

●●●

A medida que las horas avanzaban el frio y la noche se aproximaron.
Enzo quería seguir, quería verlo todo, estar todas partes, en dos días tocaba Paris y no quería irse de Inglaterra sin tener registro de cada paso que daban.

Sin embargo, una tormenta bastante oscura se avecinaba y Mati, algo cansado y mirando el cielo, queria volver al hotel.

-amor, tomemos un taxi, volvamos...

-¿y perdernos todo esto? ¡no!

-Enzito...

Enzo le tomó la cara entre sus manos y lo besó alli, delante de todos; eso era algo nuevo en su relación

-hagamos que sea nuestro, que hoy sea especial

Mati apoyó sus manos en los brazos que lo contenían; estaba enamorado y cualquier cosa que Enzo le pidiera él lo cumpliría, pese a cualquier clima que pueda arruinar sus planes.

●●●

La lluvia resultó ser torrencial, caía agua con tal intensidad que comenzaba a taparse las calles gracias a la basura y hojas de los árboles.
Enzo llevaba más de la mitad del pantalón empapado y el agua embarrada se había colado dentro de los zapatos, lo que dificultaba la corrida.

-apurate, dale-le gritó a Mati volteando solo para verlo a unos metros más atrás, apoyado en sus rodillas

-para un poco-protestó el menor-me rompí todo

Hacia unas calles atrás, Mati había resbalado en barro y se había caído, se había golpeado duro la espalda baja.
habían seguido corriendo bajo la lluvia que era impiadosa, parecía que los taxis habían desaparecido del radar.

Enzo había sido ágil, tomó a su novio de un brazo y empezaron a correr sin mirar atrás.Se recubrieron de la lluvia juntos bajo el techo de una tienda y cuando comenzó a cesar un poco, siguieron.

Llegaron al hotel sin hacer el menor ruido y subieron a la habitación pisando los escalones con suavidad.

Mati se quedó de pie, viendolo sacarse los zapatos y el cinturón.
su pelo mojado goteaba sobre su camisa empapada y le dibujaba círculos deformes

-¿que haces? sacate la ropa, te vas a enfermar-indicó el mayor, bajandose el pantalón, quedándose en boxers azules de algodón

Mati salió del extraño letargo y comenzó a desvestirse también, mientras Enzo se metió en la cama, se cubrió con las mantas y se sentó apoyando la espalda en el respaldo encendiendo un cigarrillo.

Mati se acomodó a su lado, pero no se sentó, dejó que su mojada cabeza reposara en las almohadas y miró los dibujos de la madera en el techo.

Enzo fumó y se lo pasó; el humo trepó rapidamente por las paredes empapeladas a la antigua.

-¿no te gustaría vivir acá?-preguntó el menor de pronto, irrumpiendo el silencio

-no-respondió Enzo sin pensarlo mucho

-¿no?-se sorprendió. Giro la cabeza en dirección a su hombre que le daba otra calada al cigarro

-no, que sé yo, ¿para qué?

-para...ser libres, hoy fue un dia hermoso

-creo que soy bastante libre

-si, pero...quiero decir, libre de hacer y de ser lo que quieras, hoy pude estar con vos sin preocuparme por nadie

-bueno, capaz algún día podemos mudarnos acá juntos-respondió Enzo que comenzaba a sentirse somnoliento, el dia había sido muy agitado.

el cigarrillo se había terminado, así que lo apagó en el cenicero y se acostó también, recostando su cabeza sobre sus dos brazos cruzados.
cerró los ojos y pensó en el día que habían tenido, Mati tenía razón, no se había sentido tan libre desde que estaba con él como lo había hecho en ese país.

Mati, por su parte, lo miró. dibujó con su mirada el relieve de su rostro, la forma de su nariz, la de sus cejas y sus labios suaves

-sos lo más hermoso que vi en mi vida-le dijo sin pensar-esta fue la mejor noche de mi vida, estuve todo el tiempo con vos, me gusta estar solo con vos

-a mi me gusta la vida con vos

los relámpagos teñian el cielo de violeta claro, los truenos interrumpian la violencia de la tormenta que golpeaba fuerte el techo

-me encanta esto, no quiero que termine nunca

Enzo lo miraba, estaba tan cerca, pero no era la primera vez, siempre habían estado asi de cerca, como si necesitaran respirar el mismo oxígeno. Era extraño, un día no sabía absolutamente nada de él y al otro parecía que lo necesitaba para respirar, suponía que de eso se trataba el amor.

Mati acomodó su cabeza sobre su brazo doblado y se acercó un poco más,
cerró los ojos y apoyó sus labios en los de su novio.
se sentían mojados y ásperos, además de deseosos por los suyos.

Enzo lo besó también, acariciandole los labios con los suyos y separarlos un poco con la lengua, solo para chocarse con la suya, ansiosa por saborearlo.

Se besaron escuchando el ruido de la lluvia en ese antiguo hotel de Londres, sabiendo que días como ese e incluso mejores les esperaban por delante.

Mirando el fuego: 𝐞𝐧𝐳𝐨 𝐱 𝐦𝐚𝐭𝐢𝐚𝐬Donde viven las historias. Descúbrelo ahora