El vuelo

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Rumbo a Londres, la primera escala, Matías había olvidado un poco todo el asunto de la paternidad fallida.
se había relajado y estaba emocionado por el viaje, aunque este haya empezado mal.

Como su pasaje fue comprado más tarde no había podido sentarse con Enzo, le había tocado un asiento algunas filas más atrás, desde dónde podía ver como este se había hecho "amigo" de un chico que, al reconocerlo, le había pedido una foto y ahora hablaba con él como si lo conociera de toda la vida.

Intentó restarle importancia, era solo un fan y no parecía haber de que preocuparse.
Sin embargo el tiempo pasaba y la risa de Enzo podía escucharse desde toda la primera clase del avión, haciendo que algo en el estómago de Mati se remueva.

Seguido por los inminentes celos, tomó su celular y tecleó un mensaje breve.

"¿de que están hablando que te reís tanto?"

Enzo parecía tan ocupado en la conversación que no miró el celular, haciendo que su novio, cruzado de brazos, se ponga a escuchar música para calmar la ansiedad.

Algunos largos minutos más tarde, la charla entre Enzo y el tipo parecía cesar, y despreocupadamente, tomó su celular encontrándose con ese mensaje.

Lo leyó frunciendo el ceño mientras sonreía y volteó a ver a Mati que seguía mirandolo.
le tiró un beso y subió su celular por encima de las butacas indicándole que tome el suyo.

Mati lo hizo y tenía una respuesta que no esperaba, pero no estaba nada mal.

"¿al baño?"

Enojado pero innegablemente caliente ante la idea de ir con Enzo al baño, cosa que siempre terminaba bien, lo siguió hasta allí, encerrandose juntos en el pequeño cubículo.

Enzo se acomodó el pelo tranquilo mirándose al espejo, mientras Matias lo miraba nervioso.

-¿qué te pensas que podes hablar con cualquiera?-le dijo, directo al grano

-puedo hablar con quién quiera yo-le respondió él mirandolo a través del espejo

-¿si?

-si

-bueno-dijo molesto e intentó abrir la puerta, cosa que Enzo, adelantándose, no le permitió

-¿a dónde vas,pendejo?-le preguntó mirandolo a los ojos, metiéndose entre su cuerpo y la puerta

-a la mierda me voy-dijo él intentando abrir

-quédate acá-respondió tomandolo del brazo

-anda a cagar,correte

-a papi no se le deja con las ganas ¿sabes?-murmuró y como si esa frase guardara cierto hechizo, Mati se quedó quieto y lo miró -te tenés que portar bien-le dijo en un tono más bajo, mirándole la boca

-vos no te portas bien-respondió Mati, mordiendose los labios, perdido en los de Enzo

-¿mi nene está celoso?-le preguntó mientras dejaba pequeños besos en su cuello y le agarraba la cintura, pegandolo a él -sos muy celoso vos al final

-cuido lo mio

-¿yo soy tuyo entonces?

-¿no?

-puede ser-le dijo con seriedad-recordame que soy tuyo, a ver.

Aún enojado pero manejado por sus hormonas, se puso de rodillas.
Empezó besando los huesos de su cadera mientras Enzo, desde arriba, lo miraba y le acariciaba el pelo.

Usando sus dos manos le bajó el cierre y le besó el bulto por encima de la tela, mientras Enzo cerraba los ojos y apoyaba la cabeza contra la puerta al sentir el calor y la humedad sobre la zona sensible.
No tardó nada en bajarle el boxer y comenzó a masajear con delicadeza su pene erecto, remarcando cada centímetro con la yema de sus dedos

-¿se la vas chupar a papi? tenés que ser bueno para mi...

Él lo miró y mientras asentía empezó a pasarle la lengua lento sobre la punta

-buen chico-le dijo acariciando su flequillo-sos un nene muy bueno

-soy tu nene-le dijo apretando un poco la mano en la erección

-a ver que tan bueno sos-le pidió y sin pensarlo dos veces, Mati obedeció-¿te gusta chuparmela, nene?

Mati volvió a decir que si y empezó a chuparlo en serio, con el uso de toda su boca.

Pasaron algunos minutos mientras él continuaba con su trabajo, no dejaba centímetro de piel sin chupar o mordisquear, con los ojos cerrados y la mano de Enzo tirando dolorosamente de su pelo

-pendejo celoso -dijo tomando con fuerza su cabeza para empezar a cogerle la boca, tomando el control-ser celoso no es portarse bien ¿sabes?

Él se aferró a sus tobillos mientras sentía como el pene le golpeaba el inicio de la garganta con violencia.

Enzo gemia mientras seguia embistiendo su boca sin piedad hasta que,unos segundos más tarde, acabó dentro de su boca.

Mientras Mati se limpiaba las gotas que habían caído sobre su buzo, Enzo le besó la nuca y le revolvió el pelo

-te espero en mi asiento

-¿no tenés que seguir hablando con ese?

-no-le dijo sonriendo-hace rato le pedí que te lo cambie, pero quería ver hasta donde llegabas a aguantar

Antes de que pueda responderle, Enzo salió del baño y Matias, más enojado que antes, se preparó para seguirlo, aún faltaban varias horas de vuelo.

Mirando el fuego: 𝐞𝐧𝐳𝐨 𝐱 𝐦𝐚𝐭𝐢𝐚𝐬Donde viven las historias. Descúbrelo ahora