Chimento

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En Uruguay el invierno parecía más cruel gracias a la cercanía del río.
La casa de Enzo se convirtió en un refugio para ambos, que ahora pasaban los dias adentro, compartiendo el tiempo juntos al calor interno.

Cada dia de aquélla especie de luna de miel tenía su propia rutina implícita: Enzo se levantaba temprano y salía a correr; volvía a casa, se daba una ducha y preparaba el desayuno que luego llevaba a la cama, dónde despertaba a Mati con besos, desayunaban juntos y se quedaban allí hasta el mediodía.

Mati no tenía idea de cuando volvería a Argentina, no pensaba en eso, solo le importaba estar con él, se sentía como en una nube de fantasía totalmente aislado de la realidad.

Aquél día se perfilaba gris; llovía mucho y el viento azotaba las ventanas que desde uno de los pisos más altos del edificio se escuchaba fuerte.

Sin embargo siempre encontraban la forma de divertirse de alguna u otra forma.

-veo veo-dijo Mati sonriendo. llevaban una larga media hora con aquel tonto juego que los entretenía pese a su simplicidad.

-¿que ves?-preguntó Enzo que lo miraba desde su lado de la cama. Mati se había sentado en la misma mientras él, de costado, lo miraba tapado hasta el cuello con las mantas.

-una cosa maravillosa-respondió mirando con curiosidad toda la habitación gracias a la luz del día que se filtraba por la ventana

-¿de que color?

-verde

Enzo miró todo. no habían muchas cosas de ese color allí a excepción de algunas claramente visibles

-el marco del reloj-dijo finalmente, señalando el despertador en la mesa de luz

Matías miró hacia allí incluso sabiendo que no se refería a eso

-no

Estirando un poco el cuello, Enzo volvió a registrarlo todo

-el suéter de la silla

-no

-los árboles ahi en la ventana-siguió viendo la copa de los mismos agitandose por el viento

-no, ¿te rendís?

-¡no!...la toalla que se ve en el baño-dijo viendo a través de las puertas abiertas, más allá del pasillo 

-nop

-no hay nada más verde,nene

-si hay

-¿donde?

-¿te rendis?

-me rindo-dijo él volviendo a acomodarse

-tus ojos-respondió Mati acostandose a su lado

-¡ah, que tramposo! yo no me puedo ver los ojos, además no son verdes

-cuando hay humedad se te ponen verdosos y ahora hay humedad-dijo acercándose bajo las mantas

Enzo levantó un brazo permitiendo que él se acomode debajo, abrazandolo con ternura.
lo tapó con las mantas y le besó la frente para luego subir la mano que abrazaba y acariciarle el pelo

-que observador sos

-a veces, con las cosas que me importan

-¿y yo te importo?

-y claro, sos mi esposo ¿no?

-ah, hablando de eso...

Enzo se incorporó sintiendo frio de inmediato al despojarse del abrigo y se estiró hasta la campera que había dejado en una silla.
de uno de sus bolsillos sacó una pequeña cajita y se arrodilló en la cama mientras Mati hacia lo mismo.
Abrió la cajita dejando a la vista un par de alianzas gruesas de plata.

-sé que ya me diste uno pero no lo puedo usar porque se deshace y...

-¡no me jodas!-dijo él viendo como Enzo los sacaba de la caja

-no sé si es un compromiso propiamente dicho, pero...

-¡como que no, tarado! ¡nos casamos!

-bueno...no todavía...

Mati lo abrazó por el cuello y con el impulso lo hizo caer hacía atrás.
se subió encima suyo y empezó a besarle toda la cara con besos ruidosos que hacían reír a Enzo, que luchaba por no caer al suelo.

-bueno, me parece que es un sí...

-¡claro que es un si! ¡vos te vas a casar conmigo!

-espero que si, nene

Volvieron a sentarse y se colocaron las alianzas mutuamente.

Enzo miraba la expresión de su novio; parecía hipnotizado mirando con emoción su anillo, perdido en el brillo del mismo

-sos muy lindo vos-le dijo sin dejar de sonreír embobado

-vos también, me tenés muy enamorado-respondió Mati besandolo

Parte de la rutina diaria era también eso, ellos besandose por horas sin poder separarse.

●●●

Algunas horas y una siesta breve después, ambos decidieron tomar café en la sala.
Mientras Enzo preparaba dos tazas, Mati se sentó en el sillón subiendo sus piernas en el mismo, con el celular en la mano.
hacia horas que no lo agarraba y no entendía que pasaba, pero este estaba tildado de la cantidad de mensajes y llamadas perdidas que no dejaban de entrar.

-no entiendo que pasa, no dejan de...

-Mati-murmuró Enzo parado detrás del sillón.
había encendido la tele para tener ruido de fondo pero lo que escucharon en ese momento fue el peor sonido de todos.

Puesto en un canal de chimentos, la actriz Malena Sánchez anunciaba su embarazo.

"no era lo que esperaba pero son cosas que pasan. Ahora espero poder comunicarme con Matias, que bueno, vaya uno a saber dónde está".

Cuando el programa cambió de tema, Enzo, que no había emitido palabra alguna, apagó la tele y se sentó al lado de Mati que continuaba en la misma posición, helado, sin saber que decir o que pensar.

-no...no sos el papá ¿no?-le preguntó mirando la pantalla en negro

-no-respondió él, sin moverse

-¿seguro?

Matías sintió la mirada de Enzo en su cara y lo miró también, estaba fatalmente asustado.

-no

-la tenés que llamar, Mati, tenés que ir a verla

-¿si?

-creo que sí

-¿me vas a acompañar?

-si, mi amor

Mati, casi sin despegar la mirada de la televisión apagada, dejó el celular en el sillón y se acercó a Enzo, que lo abrazó fuerte, como nunca antes.

Mirando el fuego: 𝐞𝐧𝐳𝐨 𝐱 𝐦𝐚𝐭𝐢𝐚𝐬Donde viven las historias. Descúbrelo ahora