Felicidad

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Ir a la casa de la mamá de Matías era, para Enzo, un paso enorme que pese a llenarlo de miedo, pensaba dar.

Sin embargo ya todo había empezado mal, con el pie izquierdo, Matías le había dado poca información, olvidando por completo que aquélla no era una simple visita: era el cumpleaños de su madre.

Sin haber comprado ningún regalo, Enzo se sentó junto a él y sonreía nervioso pero mostrándose amable,intentando caer bien y adaptarse lo mejor que podía.

Estuvieron alli el sábado antes del mediodía y almorzaron todos, ellos dos, la mamá de Mati, algunas de sus tias y amigas de la mujer que no escatimaron en comentarios y halagos sobre la película y la actuación de ambos en ella.

-parecían tener una buena química en la película-comentó una de ellas que realmente no tenía idea sobre actuaciones

-bueno y por fuera también-dijo Mati y abrazando por los hombros a su novio, preguntó-¿no?

-si, nos...llevamos bastante bien

-me gusta que sean amigos-dijo la madre de Mati que recogía los platos-un amigo serio al fin,no como los que tenés con Malena

Enzo dejó sonreír y lo miró al instante en el que él le sacaba el brazo de encima

-Malena y yo terminamos, eh

-si-dijo su mamá-no te quería preguntar, pero como no está acá...

-si

-bueno, cosas que pasan. ¿y vos, Enzo? ¿tenes novia?

Enzo sonrío y se acomodó en su asiento

-un novio-dijo con algo de timidez-pero a veces es un mentiroso, lo tengo que tener más cortito

-si-dijo Mati-ponele los puntos, se manda cada cagada tu novio...

Nadie dijo más nada y cambiaron de tema hasta después de cortar y comer la torta.

●●●

Lentamente las invitadas se fueron y solo quedaron ellos dos con la dueña de casa, que los invitó a sentarse en el sillón, cerca de la estufa, el frío que hacía ese dia era impiadoso.

Sin embargo el artefacto se negaba a funcionar, incluso después de que la mujer le diera algunos golpes

-no, che,no hay caso,imposible, y para colmo está casa es tan fria...Mati, anda a buscar frazadas del armario de abajo.

Mati se puso de pie e invitó a Enzo a acompañarlo, como una excusa tonta para estar a solas.

-pensé que sabía de mi-dijo el mayor mientras Matias abria el armario y apilaba frazadas sobre sus brazos

-sabe, le dije que venías

-no le dijiste...todo

-pensaba decírselo hoy,no te enojes-le dijo besando su mejilla

-no me enojo pero mira si decía algo de más

-tranquilo bebé, te ama, no sabe quién sos para mi y así y todo te ama

Esa frase hizo sonreír a Enzo, y le ayudó a relajarse,al menos, el resto de la tarde.

●●●

pronto la madre de Mati estuvo envuelta en una frazada al igual que ellos dos que se habían sentado en un sillón de cuerpo doble, mientras miraban la televisión.

La mujer les sacaba charla,sobre todo a Enzo, que le resultaba muy interesante.

sin embargo, Matias tenía otro tipo de intenciones.

Cubierto con su frazada pasó la mano por debajo de la de Enzo y empezó a jugar con el cierre de su Jean.
miró su rostro, estaba mirando la tele y la nuez de su garganta subía y bajaba con lentitud.
Mati sintió su mano intentando sacar la suya mientras seguía hablando con su madre, pero él insistió, logrando abrirle el pantalón.

No estaba duro pero eso no le costó nada, Matias solo necesitó tocarlo un poco en los lugares que él sabía para tenerlo listo.

Empezó a masturbarlo, apretaba su miembro con fuerza y lo acariciaba llegando hasta la punta donde aplicaba caricias suaves, era una zona sensible.

Notó que se ponía rojo y le costaba respirar, intentó sacarle la mano de nuevo pero finalmente se resignó y acomodó las piernas para que la madre de Mati no notara los movimientos.

podía sentir las venas contra sus dedos, su piel se tensaba y se ponía caliente.
él disimulaba lo mejor que podía, alternando tos seca para camuflar su agitación.

Mati siguió moviendo la mano de arriba a abajo, dibujando círculos en la punta y bajando hasta rozarle los testículos.

-querido ¡que tos tenés! demasiado frio ¿no?

Enzo, que estaba ahogado y terriblemente caliente, se las ingenio para sonreír mientras sus piernas temblaban

-estoy...bien-murmuró él apretando la mano de Mati por debajo de las mantas

Mati disimulo una risa y siguió con lo que hacía, Logró hacerlo acabar sobre su mano algunos minutos después y mientras Enzo disimuladamente se subía el cierre, él le apoyó la cabeza en su hombro, la misión estaba terminada.

●●●

Por la noche decidieron quedarse pues se había hecho muy tarde.
subieron al cuarto que pertenecía a Mati cuando aún vivía alli

-¡no! mira estos discos-dijo revisando los vinilos de una caja-¿sabes que me los compraba y nunca tuve tocadiscos? que fantasma ¿no?

-¿vos te volviste loco,pendejo de mierda? ¿como vas a hacer eso?

Mati lo miró dejando lo que tenía en sus manos

-¿de que te quejas? te encantó lo que te hice

Enzo, aún enojado, no pudo negar que eso era cierto.
quería decirle que no podía volver a hacer algo así, pero no pensaba en eso, solo podía pensar en que amaba esa libertad, estaba loco por él.

Sin retener más las ganas que tuvo que aguantar toda la tarde, lo tomó de la nuca y acorralandolo contra la pared, lo besó con fuerza, mordiendole los labios y metiendole la lengua lo más adentro que podía.

Mati, agitado, se apartó un poco para respirar, momento en que Enzo aprovechó para besarle la cara y el cuello mientras seguía acorralandolo.

-me volves loco vos, nene

-decime nene de nuevo-le pidió excitado, sintiendo el bulto de Enzo creciendo contra su abdomen

-nene-repitió él mordiendo su cuello-nene hermoso,me encantas

-cogeme-le pidió mirandolo a los ojos-cogeme ahora

Enzo no lo hizo esperar, lo dio vuelta contra la pared, apretó su cuerpo contra el suyo, le bajó el pantalón y la ropa interior y lo penetró lento, dándole tiempo para se acostumbre, sintiendo que podía moverse más rápido en unos minutos, encontrando así el ritmo perfecto para ambos.

●●●

Por la mañana y después del desayuno, la mamá de Mati los despidió justo antes de que ambos tomen un taxi rumbo al viaje en buque, Uruguay los esperaba.

Sin embargo, mientras abrazaba a su hijo, la mujer le acarició el pelo y se acercó a su oído

-sean más discretos, yo no digo nada, pero nunca se sabe quién puede...

-¿qué?-preguntó él mirandola

-no me importa-dijo ella acariciandole la cara y mirando a Enzo que lo esperaba ya dentro del taxi-¿él te hace feliz?

Mati lo miró también y no pudo evitar sonreír, estaba muy enamorado

-lo...lo hace, soy feliz con él, hace mucho que no me sentía feliz asi-dijo y no mentía.

Pero la felicidad rara vez dura para siempre, y pronto ambos lo descubririan.

Mirando el fuego: 𝐞𝐧𝐳𝐨 𝐱 𝐦𝐚𝐭𝐢𝐚𝐬Donde viven las historias. Descúbrelo ahora