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Cuando termino de arreglarme por fin estoy preparada para afrontar un nuevo día, bajo las escaleras y entro en el comedor. Me acerco a mi madre, le doy un abrazo y me siento a su lado.

-Buenos días -Will cierra el periódico y lo deja sobre la mesa-. ¿Qué tal has dormido?

-Genial, cuando se fue Erika caí rendida en la cama.

Observo el plato lleno de tortitas que tengo enfrente de mí, ya puedo sentir como la boca se me hace agua, las devoro con rapidez ganándome una mirada de desaprobación por parte de mi madre.

-Dylan -le llama Will.

Levanto la mirada de mi plato, observo cómo se aleja de la puerta y entra en el comedor.

- ¿Qué?

-Necesito que acompañes a Madison y sus amigas a la playa.

Miro confusa la situación e intento intervenir pero no me dejan, yo en ningún momento le he dicho a Will que necesitemos compañía.

- ¿Por qué?

-No quiero que Madison vaya sola pudiendo ir contigo, así tenéis la oportunidad de hablar un poco.

-Will no hace falta, me reuniré con ellas en la playa, no estaré sola.

Will niega con la cabeza y mira a Dylan.

-La acompañaras y no hay más que hablar.

Dylan suspira y coge las llaves de su coche.

-Te espero fuera.

Da medía vuelta y sale por la puerta principal, mi madre hace un gesto con la cabeza para que no haga esperar a Dylan. Me levanto de la mesa sin terminar mi desayuno, cojo mi bolso con las cosas para la playa y me despido de ellos.

Cuando salgo de casa, Dylan ya está dentro del coche, dejo mis cosas en el maletero y subo a regañadientes en el asiento del copiloto. Durante todo el camino permanece en silencio y siquiera me mira una sola vez,

-Podría haberme ido sola -digo rompiendo el silencio.

Dylan suelta una carcajada y conecta el aire acondicionado.

-A mí tampoco me apetece pasar un día con vosotras.

Dylan se pone las gafas de sol y arranca el motor, es imposible no fijarse en lo irresistible que está. Muevo la cabeza de un lado a otro intentando despejar mi mente, va a ser un viaje largo.


****


El problema al llegar a la playa, es encontrar aparcamiento. Dylan espera y aparca en un hueco que acaba de quedar libre, saca las llaves del contacto y sale del coche sin esperarme.

He quedado con mis amigas en uno de los chiringuitos que hay enfrente de la playa, sigo a Dylan y saco mis cosas del maletero. Él no ha cogido nada, tampoco lleva bañador.

- ¿No vas a bañarte?

Me mira de reojo y niega con la cabeza, nos juntamos con Erika y Harper en la mesa, con el calor que hace no tardo en pedirme algo de beber. Dylan está distraído y no ha cruzado ni una palabra con nosotras desde que llegamos.

-Vámonos a las toallas.

Harper se levanta de la mesa seguida de Erika, carraspeo e intento llamar la atención de Dylan. Sigo a las chicas y me tumbo en la toalla junto a ellas, me quito los shorts y la camiseta. Guardo la ropa en el bolso y saco el bote de crema solar.

- ¿Me echas crema en la espalda?

Baja sus gafas de sol hasta el puente de la nariz y mira a Dylan, sonríe maliciosamente y niega con la cabeza.

- ¿Erika?

-Sí, dame...

Harper golpea con el codo el costado de Erika, esta cae en la tumbona mientras se retuerce de dolor.

-Exagerada -ríe Harper.

-Te la echo yo.

Las tres levantamos la mirada sorprendidas ante la repentina respuesta de Dylan, me arrebata el bote de crema y se sienta en la toalla detrás de mí. Erika y Harper no me quitan el ojo de encima.

Dylan se echa la crema en las manos y la restriega sobre mi espalda, delicada y suavemente. Siento como mi respiración se acelera, cuando siento de nuevo su mano sobre mi espalda, la piel se me eriza.

-Gracias.

Dylan se sienta en la arena sin una toalla debajo, saco una de mi bolso y se la ofrezco pero Dylan la rechaza. Se tumba dejando toda su espalda cubierta de arena y se queda dormido al instante, Harper y Erika se han animado y han entrado en el agua. Yo permanezco en mi toalla y no paro de pensar en la escena de antes, me siento rara.


***


Cuando regresamos a casa entramos directamente en nuestras habitaciones, yo me doy un baño y salgo como nueva. Abro la puerta de mi habitación encontrándome de frente con Dylan, me fijo en él, viste unos vaqueros negros y una camisa blanca de manga corta. Anda despacio como si no quisiera que nadie supiera que está allí.

-No le digas a mi padre que me has visto.

- ¿Por?

La puerta del cuarto de nuestros padres se abre, Dylan coge mi brazo bruscamente y abre la puerta de mi habitación. Me arrastra hacia dentro, pega mi cuerpo contra la puerta y me pide que guarde silencio, estoy completamente pegada a Dylan. Siento que me falta el oxigeno, estoy muy cerca de él, demasiado diría yo.

Dejamos de escuchar los pasos en el pasillo y nos miramos el uno al otro, mi respiración está acelerada y apenas pienso con claridad. Él sonríe y me aparta de la puerta, la abre y baja corriendo las escaleras dejándome con la palabra en la boca.

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