Capítulo 1

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El Chico de las 6:30pm

Capítulo 1

-Ah, qué aburrido...

Fue el quinto quejido que se escuchó antes de que mi cabeza golpeara suavemente contra la ventilla, ya había olvidado lo que aquel viaje de cuarenta minutos me producía: fastidio. Odiaba tener que viajar entre millones de personas al norte de la ciudad, hacia la segunda sucursal de la empresa en la que trabajaba, solo para entregar unos informes contables, que cualquier otra persona podría entregar por mí. Viajar al otro lado de la ciudad no era algo que estuviera dentro de mis planes, esa era básicamente la razón por la que había decidido vivir en el sur. El norte es especialmente conocido como el lado escolar y residencial por excelencia, me desagrada ver chicos hablando y riendo entre ellos, me recuerda a algo que nunca pude ser en el instituto, o universidad.

Internamente agradecí que la segunda sucursal estuviera frente a una de las estaciones del tren, simplemente tuve que bajar, entregar el sobre a la secretaria, y salir de la empresa, para volver a tomar el tren que me llevaría a casa. Odiaba haber supuesto que no necesitaría mi auto ese día, que me iría mejor si intentaba tomar el tren como la mayoría de mis compañeros de trabajo. Me engañé. Al menos si hubiese ido en auto no tendría la obligación de atravesar la ciudad por la ineficiencia organizacional de la empresa.

De nuevo suspiré, y desvié la mirada hacia uno de mis costados, observando a lo lejos la típica luz amarilla que indicaba que las puertas del tren se estaban cerrando.

Mi corazón latió un poco más lento, ahogué un suspiro y sentí un leve dolor en mis ojos al expandirse de tal manera mis pupilas. Negué varias veces e intenté mantener la cordura, era solo otro de los tantos flechazos que solía tener en algún lugar público. Carraspeo un poco, e indiscriminadamente paso a analizar al chico, que había corrido sin pensarlo dos veces dentro del tren, pese a la luz preventiva amarilla: era más bajo que yo, se veía debilucho, su físico era perfecto a mi gusto y me encantaba la forma en que su pecho subía y bajaba por su respiración agitada.

Levanto mi cabeza hacia el techo del tren, tratando de recordar la estación en la que le había encontrado, pues internamente agradecí haber notado algo importante: el uniforme era el mismo que había visto en personas que trabajaban en el área de comunicación, camisa blanca con el logo de la empresa en la parte izquierda, pantalón gris y corbata negra. Me encantaba, aquel chico era como un entretenimiento para los próximos minutos que estaría en el tren. Lo pensé un poco, y después observé mi reloj: 6:30pm.

Poco faltó para que su pálida piel se tornara completamente roja ante los susurros de desagrado de todas las personas, y como pudo se sostuvo de una de las puertas del tren, tratando de ocultar su rubor con su cabello perfectamente negro.

Oh, rayos, sí que me gustaba verle.

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