Adelanto!!!!

Capítulo 26: El poder de los Sutherlin

Marlee recostó la cabeza en el regazo de su primo. Axel sonrió de medio lado mientras le golpeaba el estómago de manera rítmica, como sí fuera un tambor.

-¿Te acuerdas del día que nos conocimos? -comentó Marlee conteniendo la risa.

-¿Debería hacerlo? -intuyó Axel burlón.

-Pues sí. Éramos muy guapos de pequeños. Yo más, a ver, asimilemos la verdad. Pero me gustó conocerte. De la noche a la mañana tenía un primo de mi edad, así sin más -explicó Marlee con la mirada perdida.

-Pues el día que nos conocimos fue bastante trágico -argumentó Axel- No es muy agradable ver como matan a toda tu familia entera, ¿sabes?

-Bueno, pero nosotros nos salvamos, ¿no? Algo bueno sacamos de ese día. Nos salvamos por algo, ¿no crees?

-Casualidad -contestó Axel simplemente, encogiéndose de hombros.

-Me gustaría pensar que fue el destino -apuntó Marlee haciendo círculos en el aire con los dedos de su mano derecha, mientras con la izquierda apartaba de manotazos las incesantes cosquillas que Axel procuraba hacerle.

-Destino o no, perdimos mucho ese día, Mar -murmuró Axel apesadumbrado.

Marlee le apretó la mano con una sonrisa mientras sus ojos se empañaban poco a poco.

-Ese día fue el día que decidí cortarme el pelo, delante tuya -susurró Marlee.

Axel asintió.

-¡Marlee! -la voz de su padre retumbó por toda la casa.

Marlee bajó corriendo las escaleras. Sus pasos resonaban como repitequeos de campanas. El señor Sutherlin sonrió al verla llegar. La trajo hacia sí mientras la pequeña estudiaba a los recién llegados. Por fin reconoció un rostro conocido y corrió a abrazarlo.

-¡Tío Douglas! -exclamó la niña.

El hombro aceptó el abrazo de Marlee riendo mientras,e n una esquina, otro niño de radiantes ojos verdes se soltaba del agarre de su madre y se desplazaba poco a poco hacia la puerta.

-Axel, ¿adónde vas? -le preguntó su madre frunciendo el ceño.

-Quiero irme a casa -respondió El Niño.

Ese fue el momento en el que Marlee reparó en su presencia. Confundida le dirgió una mirada a su padre, el cual respondió a sus mudas preguntas:

-Es tu primo, Mar, el hijo del tío Douglas.

Marlee frunció el entrecejo notoriamente, haciendo que su nariz se achicará de manera divertida. A Axel le resultó cómico y sonrió de medio lado, bajo la atenta mirada de la pequeña Sutherlin.

-¿Se puede saber desde cuando el tío Douglas tiene un hijo y yo no lo sabía? -intuyó Marlee observando a su primo descaradamente.

-Desde hace trece años y dos meses, exactamente -respondió Axel posicionándose frente ella, con una sonrisa lobuna.

Marlee bufó exasperada y dirigió una mirada de desdén a sus ojos verdes. Grandes y burlones.

Sus padres se dieron cuenta de la tensión entre ambos primos y los obligaron a entrar en el cuarto de Marlee sin rechistar. Para hablar y conocerse, como había dicho el señor Sutherlin.

Axel se sentó en un esponjoso sillón verde mientras vagaba su mirada por toda la estancia hasta detenerse en la mirada felina de su prima.

-¿Qué te pasa, prima? -le preguntó el pequeño socarrón.

-Me preguntaba como un idiota como tu puede tener parte de mi sangre corriendo por sus venas -contestó Marlee encogiéndose de hombros.

Axel rió sonoramente. En la planta baja, los padres de Marlee lo tomaron como una buena señal.

-¿Qué haces aquí? -le preguntó Marlee mordaz.

-¿No puedo venir a visitar a mi prima preferida? -replicó Axel canturreando en voz baja.

-Sabes a lo que me refiero -suspiró Marlee- ¿Por qué tío Douglas te presenta ahora y no antes? Habrá alguna razón lógica, ¿no crees?

-La hay -concedió Axel sin inmutarse.

Marlee esperó a que su primo se explicara mientras se recogía su largo y sedoso cabello en una coleta alta. Sus ojos verdes iban del rostro de Axel a un punto indeterminado de la habitación. Por fin, el pequeño Sutherlin respondió:

-Papá dijo que debía conocerte y entablar amistad contigo. ¿Cómo iba a casarme sino, con una completa desconocida que resulta ser mi prima?

Marlee abrió los ojos desmesuradamente. Su grito resonó en toda la casa. Incluso pensó que el suelo temblaba bajo sus pies.

-¿Estará bien? -preguntó la señora Sutherlin en el salón, agarrando la mano de su marido.

-¡Por supuesto! De hecho se lo ha tomado mejor que bien. Sino, ya estaríamos colgados de un perchero -sonrió el hombre jovial.

Los padres de Axel tragaron saliva preocupados. Arriba, Axel amordazaba a Marlee con ambas manos, mientras le gritaba todo tipo de insultos.

-¡Menuda prometida me fueron a buscar! -exclamó irritado.

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