(Capítulos finales)

Capítulo 28

-Es más complicado de lo que pensaba -comentó Shannon en un susurro, forzando el picaporte de la puerta para poder salir de aquella maldita habitación que los tenía encerrados.

-¿Lo que? -preguntó Fred inocentemente mientras George bufaba frustrado.

-¿Pues qué va a ser, pelma? ¿Acaso no ves que estamos encerrados? -espetó el pelirrojo mientras Shannon los ordenaba callar con un aceno.

Fuera se escuchaban voces, Esteban hablaba acaloradamente con Byron. Shannon pegó el oído a la puerta logrando entender algunas frases sueltas a las cuales procuraba verles el sentido.

-No tengo tiempo para tus tonterías ni tus estúpidas hipótesis -dijo Esteban en ese momento- Eso es imposible que ocurra.

-Pero... -replicó Byron.

-Ella está bien donde esta. Deja de buscarle tres pies al gato.

El volumen de ambas voces bajó súbitamente y Shannon no logró entender lo que decían.

-No quiero escucharte más. Quizá tendríamos que haberte dejado a ti en vez de a ella -le espetó Esteban antes de que sus pasos resonarán fuertemente por el lugar hasta fundirse con un increíble silencio.

"Byron, abre la puerta", le ordenó Shannon a través del vínculo. Byron saltó sorprendido y clavó sus ojos opacos en la puerta que tenía junto el. "¿Shannon?", preguntó.

Posó su mano en el picaporte de la puerta y lo giró provocando un chirriante sonido. Pero la puerta no se abrió. Byron, enfadado, le dio una patada con todas sus fuerzas haciéndola volar hasta el fondo de la sala y golpeando inevitablemente a George. Este soltó un agudo quejido mientras Shannon salía de la habitación fingiendo agobio.

-Me he vuelto claustrofobica -anunció pesarosa.

-Y yo puertafobico, no te fastidia -replicó el pelirrojo entre dientes.

-¿Qué hacen ellos aquí? -preguntó Byron señalando a los gemelos.

-Los teletransporté sin querer. Yo también tengo un vínculo con ellos, más fuerte de lo que me imaginaba.

"Fantástico", pensó Byron irritado.

-Pues que ellos se queden aquí. Y tu con ellos. Vigílalos - le ordenó Byron.

-Ni de coñá, saben cuidarse ellos solos. ¿Para que vine sino? Yo vengo a rescatar a Máximo y a Jake y es lo que voy a hacer. Quédate tu con ellos, sí tanto problema tienes.

Byron gruñó y salió del cuarto enfadado mientras cerraba la puerta tras él.

-¡Quedaos ahí y no os mováis! Por nada del mundo, ¿entendido? -les dijo a los gemelos encerrándolos a la habitación contigua, ya que aquella se había quedado sin puerta.

-¡Sí, señor! -coincidieron ellos imitando a los militares.

Byron bufó. Shannon lo esperaba al fondo del pasillo. Ambos emprendieron la caminata sigilosamente.

*****

-Os quiero a tres por cada camino. Esteban, Beth y Ruth por la derecha. Nadia, Melanie y Eva, por la izquierda. Marlee, Axel y Bratt, por el medio. Melissa, tu y Johnny conmigo. Quiero vigilarte bien de cerca -las órdenes de Francine fueron acogidas por todos con asentimientos.

Cada grupo se fue por el lugar encomendado mientras Melissa y Johnny seguían a la maestra resignados.

-¿Y Byron? -preguntó Ruth frunciendo el ceño.

-Andará por hay perdido. Mientras no al lié, todo va bien -respondió Esteban sin darle mucha importancia.

El resto del trayecto, lo continuarían en silencio.

Mientras tanto, Nadia se colocó como la líder frente Melanie y Eva. Ambas amigas sacaron dos cuchillos cada una por sí las moscas, mientras Nadia avanzaba con un sable en una de sus manos.

-No os separéis de mi -les ordenó al morena mientras las otras dos obdecian sin protestas.

Melanie y Eva se miraron, pero ninguna dijo nada. A veces, una mirada bastaba más que mil palabras.

Axel tomó la mano de Marlee sin pensarlo al cruzar una esquina. Bratt, tras ambos vigilaba los laterales y bifurcaciones con la mente en Angie. Axel se soltó del agarre de Mar y se adelantó unos pocos pasos más con respecto a sus compañeros. Entrecerró los ojos al distinguir una melena pelirroja que volaba ondeante en un pasillo junto el de ellos. Al principio pensó que se trataba de Melanie, pero esta llevan a puesto un vestido vaporosos blanco que nada tenía que ver con el uniforme de los cazadores que Melanie poseía.

¡Angie! -el grito de Bratt resonó por el lugar mientras este echaba a correr tras la pelirroja.

-Allá va lo de pasar desapercibidos -masculló Axel obligando a Marlee a correr tras el chico.

Bratt, como un desesperado corría tras Angie, al cual miró atrás un momento haciendo que el Moreno se paralizará en el sitio. Sus ojos, faltos de expresión brillaban como el fuego. Sus ojo verde musgo había a ido reemplazados por dos llamas tintineantes.

-Angie... ¿Qué te ha pasado? -tartamudeó Bratt.

Angie sonrió maquiavélica.

-A mi nada -respondió- Sigo siendo la misma, pero mejorada -se encogió de hombros ausente- ¿No me echabas de menos?

Bratt pestañeó sin saber que contestar. Claro, que la había echado de menos. Pero ya no era la misma. Ya no era Angie.

-Echó de menos a la antigua Angie. Tu no eres Angie.

Angie sonrió dulcemente, como hacia antaño.

-Ven, Bratt. Sígueme. Te demostraré que sigo siendo la misma Angie de siempre -la pelirroja le tendió la mano y Bratt la aceptó dubitativo.

Angie le sonrió una última vez antes de llevárselo hacia un oscuro y gran cuarto, dominado por una enorme cama matrimonial.

-¿Qué es esto, Angie?-le preguntó Bratt de mal humor.

Angie cerró la puerta tras ella con una llave que llevaba colgada al cuello. Con paso ligero se aproximó a Bratt y lo lanzó sobre la cama, provocando que sus ojos se oscurecieran por la lujuria.

-Te voy a Demostrar lo mejor que soy ahora. Y sí, eso también incluye la cama -Angie río socarrona.

Bratt la tomó de la cintura y la tumbó bajo ella provocando una pequeña risita. Sus labios viajaron por la piel blanca de la pelirroja. Sus ojos oscuros parecían negros como la noche. Los de ella, dos llamas poderosas. Con una sonrisa de medio lado, se posicionó sobre él. Lentamente le retiró la camiseta que llevaba puesta. La lanzó al fondo del cuarto y besó su abdomen. Luego fueron los pantalones que con parsimoniosa lentitud le desabrochó provocando impaciencia en el chico.

-Ahora tu -dijo Bratt raspándole el vestido con actitud devoradora.

Angie rió mientras ambas se besaban frenéticamente. Bratt, con los ojos cerrados se dejaba llevar por la nueva y potente Angie. Esta, por su contra, con los ojos ardientes anunciaba el final que le aguardaba al Moreno.

Un final apasionante y caliente.

Bratt la hizo soltar un gemido lastimero. Cegado por la lujuria, cayó en la trampa del lobo.

La loba que como un animal, se hallaba sentada a cuatro patas sobre él.

ADELANTOOOOOOOOO!!!!! Esto está un poco más subido, pero pocos capítulos a hay así. No problemas, Ok? Tampoco quiero que sea una novela erótica, jopé. Es sólo una escenita, nada más. Jajajaja. Espero que os guste. (No soy pervertida Ok?)

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