Capítulo 22






Theodore le dedicó una última sonrisa lasciva antes de retirarse con paso orgulloso. Shannon se quedó estática en su sitio mientras los vestuarios comenzaban a llenarse de los compañeros de la aludida. George y Fred la rescataron de su trance chasqueando los dedos frente a ella.

-¿Te encuentras bien? -le preguntaron los pelirrojos preocupados.

-Como una rosa -contestó Shannon burlona.

-Como una rosa mustia y marchita porque... ¡Ay! ¡Solo bromeaba! -se quejó George tocándose el brazo dolorido.

Shannon resopló antes de retirarse y subir las escaleras a la carrera. Tan pronto llegar arriba se encontró de bruces con Nadia con el ceño fruncido. Marlee y Axel murmuraban entre ellos cosas ininteligibles. Esteban se hallaba meditativo apoyado en la pared, mientras Beth le regañaba por algo. Ruth y Byron discutían acaloradamente. Y luego faltaba Máximo. Shannon se lo imaginaba con sus divertidas muecas estudiando todo el panorama. Analizando cada detalle del pabellón, buscando respuestas a las preguntas incoherentes que se estaría haciendo. Con una sonrisa triste llamó la atención de los presentes silbando con fuerza.

Esteban fue el primero en mirarla, con una sonrisa de medio lado, ignorando las palabras de Bethania. Shannon apartó la mirada de mala gana cuando Marlee se dirgió a ella a paso apresurado.

-¿Y los marqueses? -preguntó refiriéndose a los pelirrojos.

-Querrás decir faraones -la corrigieron ambos hermanos burlones.

-Debemos irnos -anunció Axel serio.

Shannon le dedicó una mirada fulminante mientras Nadia la tomaba del brazo y empujaba de ella.

-¿Por qué? -quiso saber la Elegida sin moverse del sitio.

-Porque sí. Ya no debíamos ni haber venido -respondió Esteban autoritario.

Shannon pocas veces le había visto con esa mirada confusa y a la vez preocupada. Así que optó por obedecer y echó a andar con paso vacilante hacia la salida del pabellón. Los gemelos se posiciona ron junto ella. Esteban y Axel iniciaban el grupo, vigilando. Nadia y Marlee iban detrás de los gemelos. Y Beth, Ruth y Byron cerraban aquel cómico desfile.

-Debemos estar atentos -murmuró Esteban a Axel.

El aludido asintió sin decir palabra.

-¿Cuándo marchamos? -preguntó Axel suspirando.

-Esta noche -contestó Esteban- Hemos decidido que Shannon y los pelirrojos se quedan aquí. No sabemos sí dejar a alguien vigilándolos, pero nadie va a querer hacerlo.

-Sí queréis yo me quedo -aceptó Axel para la sorpresa de Esteban, el cual lo miró confundido.

-Tu no puedes quedarte, Sutherlin. tu prima y tú sois sin duda unos de los mejores cazadores que he conocido nunca. Te vamos a necesitar.

-Vanwedley, tú eres el más joven y atrevido cazador que se ha visto nunca. Nadia es hija de Theodore. Es muy buena en lo que hace. Ruth, Beth y Byron son fascinantes en la lucha. Johnny t Bratt también pelean como nadie. Angie es increíble como cazadora y Melissa... Bueno, esa sí que no. Y Trina tampoco.

-Angie anda desparecida -replicó Esteban- Desapareció y no ha vuelto. Creemos que ha regresado al lugar de donde viene pero... No estamos seguros. A pesar de todo lo que has dicho, es mejor más que de menos. Shannon sabe arreglárselas sola. Tu debes venir con nosotros, Axel.

-Sí Shannon puede valerse las por sí sola, ¿por qué demonios no puede venir con nosotros? Le tenía mucho cariño a Maximo.

-Lo sé, pero no debemos exponerla al peligro tan a la ligera. Lo mejor es que se quedé con los pelirrojos. Así evitara que no se metan en líos. Además, tiene que cuidar de esa hada enana chismosa -dijo Esteban con repugnancia.

-Como te escuché decir eso te mata -rió Axel divertido.

-Lo se.
















******













La pequeña criatura se aproximó revoloteando a Shannon, moviendo sus pequeñas alas al compás de su respiración. La tibieza de los ojos del hada hizo que Shannon sonriera de medio lado, fundiendose en aquel arco iris brillante.

-Escuché hablar a Esteban y Axel -le informó Shannon sabiendo que la criatura con las le entendía a la perfección- Escuché decirles que se marchaban hoy a la noche a buscar a Max. ¿Te lo puedes creer?

El hada se lanzó directa a los brazos de Shannon y besuqueó su mejilla sonriendo, dejando un rastro de baba por esta.

-Axel quería quedarse a cuidarnos, pero Esteban no le dejó, ¿sabes? Pero me da igual. Que se vayan ellos solos. No pasa nada, ¿sabes por que? Porqué tan pronto se marchen yo iré detrás.

A Shannon le brillaron los ojos mientras una bombilla se encendía dentro de su cabeza. Ya se hallaba ideando un plan perfecto para hallar a Máximo sin que los otros la pillaran. Pero primero tendría que jugar un poco a la víctima inocente.

Axel sucumbiría a sus encantos. Y le confesaría todo...

El hada negó reiteradas veces, intentando hacerla entrar en razón. La pequeña posó una mano sobre su mejilla sonrosada y varias imágenes pasaron por su cabeza. Pero sólo una le llamó la atención.

-Ese es... -balbuceó incoherentemente.

-Gra-cielle -pronunció el hada con una voz que no era la suya, grave y metálica.

Shannon se apartó de ella asustada. La pequeña la miró confusa. Luego se llevó las manos a su pequeña boquita con un grito ahogado.

-¿Qué demonios...? -preguntó Shannon aturdida.

El hada fue cambiando poco a poco, de su diminuta boca salieron dos colmillos enormes y puntiagudos, adornados con tres hileras de colmillos más pequeños, superiores e inferiores. Sus manos regordetas y sonrosados mudaron en dos miembros huesudos con largas uñas de bruja. Su cuerpo de bebé adoptó diferente forma. Esquelética y repugnante. Su piel de un tibio tono blanquecino se tornó de un enfermizo color vómito, clareado pero igual de asqueroso. Sus ojitos de acoiris, ahora no eran más que dos perlas negras, sin nada. Todo negro, como un pozo sin fondo.

Con un alarido espantoso, se lanzó a por Shannon golpeándole la cabeza contra el suelo. Shannon intentó zafarse de aquel monstruo. El ser clavó sus grandes colmillos en el cuello de Shannon, aspirando la sangre que corría por ahí. La yugular de Shannon se vio invadida por largos suspiros y ronquidos murmullos del monstruo. La conciencia se desvanecía poco a poco. Shannon no era quién de distinguir nada. Sonreía de vez en cuando, como una tonta enamorada.

La puerta del cuarto se abrió en ese momento. Byron ahogó un grito de sorpresa, pero rápidamente se recompuso y lanzó una cuchilla que se incrustó en el cráneo del ser. Este se desvaneció de golpe. Mientras Shannon yacía tumbada con una peligrosa herida y el cuello sangrante.

-¡Shannon! ¿Estás bien? -le preguntó Byron colocándose junto ella.

Shannon emitió una leve risita asintiendo con la cabeza. Byron la ayudó a ponerse el piel para poder estudiar mejor la herida.

-Estás drogada, Shannon. Droga de hada -dijo Byron apretándole el cuello, intentando parar la hemorragia.

-La hadita se transformó y mira... ¡Cómo me dejó! -exclamó Shannon riendo.

-Shannon, tu hadita está abajo. Lo que te atacó era una ilusión, un sueño. Un hada de verdad, ya adulta.

Shannon negó riendo. Byron resopló con una sonrisa de medio lado mientras caminaba despacio junto a Shannon, procurando que no se cayera. Shannon reía a cada paso que daban. Agarraba go fuerza el brazo de Byron mientras veía como sus pies se movían con lentitud.

-¿Qué haremos contigo, pequeña travesura? -preguntó Byron en voz alta mientras Shannon reía levemente- ¡Cuidado, que te caes!

-No seas tan tonto. No me caigo tan fácilmente -le espetó Shannon segundos antes de caer al suelo estrepitosamente- Vaya, sí tenías razón y todo...

Byron soltó una fuerte carcajada antes de volver a levantar a Shannon. Esta se agarró a su cuello fuertemente, juntándolos más de la cuenta. Byron intentó soltarse del abrazo de Shannon, pero esta no le dejó. Byron negó riendo con algo de nerviosismo, mientras Shannon le sonreía de medio lado.

-¿Vas a dejarme así? -le preguntó Shannon arrastrando las palabras con diversión.

Byron alzó una ceja confuso.

-¿A qué te refieres?

-Bésame- eso fue el detonante que impulsó a Byron a estampar sus labios contra los de Shannon, provocando una fuerte explosión de adrenalina entre ambos. Shannon enredó sus manos en el cabello lacio y rubio de Byron, mientras este le acariciaba la espalda trazando círculos en ella.

Durante el beso, Shannon soltaba alguna risita, aún bajo la influencia de la droga. Byron ni lo notaba. Con los ojos cerrados movía sus labios en sintonía con los de la Elegida. La Elegida que, bajo los efectos de la droga, respondía al beso con ímpetu, mientras su mente recreaba el perfecto perfil de Esteban difuminado por la silueta borrosa de Byron.









***







Máximo se recostó sobre el suelo, aún maniatado y con dolor en las muñecas. Intentaba no pensar en lo que le depararía el futuro sí por una causa u otra, nadie lograba encontrarlo. Durante todos l día se había estado imaginando diversas maneras de morir, clasificando las más dolorosas y las más rápidas. La decapitación, tras haber estudiado otras, había salido ganadora como la más rápida y menos dolorosa. Había estado planteándose la idea de decirle a su captor que en el caso de que lo matara, lo hiciera de esa forma. Por eso cuando la señora Eloy regresó a por su plato medio vacío, él le encomendó el mensaje de decirle a Gracielle que deseaba hablar con él. La señora Eloy, como fiel sirviente, obedeció. Y ahora Máximo esperaba la llegada de su interlocutor, el cual abrió al puerta de su cuarto justo en ese momento.

-Margaret me ha dicho que querías verme, novato -anunció Gracielle con voz fría y solemne.

Máximo, en otras condiciones, habría temblado bajo su tono. Pero no era el caso. Max ya estaba acostumbrado.

-Quería proponerte una cosa -respondió el niño incorporándose de repente.

-Adelante - le incitó el ángel, apoyándose en la pared. Sus ojos azules le escudriñaban mientras de vez en cuando se recogía el cabello hacia atrás, algún que otro mechón rebelde que se le escapaba de la coleta.

-En el caso de que me mates, ¿te importaría decapitarme?

Esa pregunta le cogió por sorpresa al hombre, que explotó en sonoras carcajadas mientras Maximo lo miraba serio.

-¿Lo dices en serio, chico? Esta bien, te decapitaré en el caso de matarte. Pero dudo que eso ocurra. Tus amiguitos ya están ideando un plan para venir a buscarte. Y en cuanto vengan, Seraphine será mía y vosotros podréis largaros.

-¿Todo esto es por Shannon, entonces? Pues lo siento mucho porque Shannon no va a venir. ¿Crees tan tonto a Esteban? Él no dejará que nada le pase a Shannon -dijo Max como sí fuera obvio.

-¿Y por que el no va a dejar que nada le pase a Seraphine, chico?

-Porque está enamorado de ella. Es obvio. Y la maestra tampoco la dejará ir. Y Beth y Ruth menos. Ellas le quieren mucho, como una hermana. ¿En serio los creías tan tontos? ¿Y Gracielle te haces llamar? Sólo eres un bastardo con plumas.

Gracielle apretó los puños, haciendo que las cadenas invisibles de Máximo se apretarán más, abrasándole la piel. Máximo soltó un alarido de dolor mientras Gracielle gozaba con su sufrimiento.

-Piénsate las cosas antes de decirlas. No me gusta la gente impertinente, chico.

Gracielle se retiró de la habitación, dejando a Max revolviéndose del dolor, intentando contener las lágrimas, no quería verse débil, no era débil.









***









-Va, Shannon. Que yo no quería hacer esto -le dijo Byron interrumpiéndola nervioso.

Shannon rió cantarina y estampó un sonoro beso en sus labios. Byron la miró sorprendido. Pero en seguida le correspondió. La tomó de la cintura y la acercó a sí, con el deseo palpitando en su piel.

-¿Con que no querías, eh? -replicó Shannon burlona, deteniendo el beso con una leve risita.

-De verdad que no... ¡A la porra! ¡Pues claro que quería! -exclamó
Byron alterado. Pero antes de conseguir hacer nada una tercera voz les interrumpió.

-¿Qué querías? -preguntó Nadia haciéndose ver con una ligera sonrisa.

Shannon rió como una tonta alejándose de Byron y acercándose a Nadia. Le pasó un brazo por los hombros mientras reía.

-¿Y qué te tomaste? -intuyó la morena extrañada.

-Un hada le mordió. Está drogada -explicó Byron recomponiéndose- Íbamos a bajar ahora para que Francine le cure. No queremos tenerla intoxicada toda la vida.

-Sería un punto a nuestro favor -pensó Nadia en voz alta- Drogada no intentará seguiremos sí vamos a rescatar a Máximo esta noche. La dejaremos con las gemelos y no habrá problema.

-¿Tu crees? -preguntó Byron replanteando se la idea.

-No lo creo, lo sé.

-En ese caso... iré a decírselo al resto. Tu llévala al cuarto de los humanos.

-George y Fred no son humanos. Son semiangeles -le corrigió Shannon intentando parecer enfadada, pero falló la echarse a reír estrepitosamente.

-Anda, semiángel. Pasa para aquí -le dijo Nadia riendo mientras la empujaba pasillo adelante! deteniéndose en el cuarto de los pelirrojos- Con permiso.

Abrió la puerta y metió a Shannon a la fuerza. Los gemelos la observaban mudos y sorprendidos.

-¿Y qué se tomó la loca esa? -intuyó Fred señalando a Shannon, la cual cantaba y se tambaleaba de un lugar a otro.

-Droga de hada. Uno de esos seres la mordió. Debéis quedaros con ella y cuidarla hasta que volvamos.

-¿Vais a por El Niño?

-Exactamente. Hasta luego, Shannon. Y pórtate bien.

Shannon rió mientras abrazaba a Nadia. Esta se retiró del cuarto negando divertida. Pero la culpa ya se fue abriendo paso entre sus emociones.

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