Adelanto Capítulo 18




-A ver su he entendido bien. Vosotros celebráis el Khaled -dijo Shannon.

-Kariim, Shannon, el Kariim -bufó Esteban frustrado.

Shannon asintió. Esteban le había explicado que los cazadores de sueños no celebraban la Navidad en el sentido de los humanos. Celebraban el Kariim. el Kariim consistía en una gran fiesta semejante a la Navidad humana, pero más interesante y mágica, según pensó Shannon. para empezar, no existe ningún niño Jesús ni nacimiento ni nada.

-¿Y papá Noel? -preguntó Shannon esperanzada.

-¿Qué bobada es esa? ¡no es más que un estúpido invento humano! -respondió Esteban de mala gana- No, no hay papá noeles que valgan.

-¿Ni regalos?

-Sí, regalos, sí. Y hay algo que los trae.

La cara de Shannon no podía ser otra que de sorpresa y confusión.

-Existe un elfo -dijo Esteban misteriosamente.

-¿Un elfo? Vente a engañar a otra parte, Esteban -resopló Shannon burlona.

Esteban se sentó en el suelo mientras sonreía, como un indio. Shannon lo imitó. No apartaba su mirada de la del.

-No te estoy engañando, Shannon. En Kariim, viene un elfo mágico que nos trae regalos a todos. Un elfo de verdad.

-¿Cómo los elfos domésticos de Harry Potter? -preguntó Shannon confusa.

-¿Quién es Harry Popotter? -se interesó Esteban con el ceño fruncido.

-Harry Potter, Esteban, fue un gran mago legendario que acabó con Ya-Sabes-Quien -explicó Shannon- Él acudía a la escuela de Hogwarts. Una escuela para jóvenes magos y magas, herederos de la magia. Pero los muggles no saben que existen magos en la vida, por eso tienen que hacerse pasar por personas normales en el mundo humano.

La cara de Esteban era de película. Sus ojos abiertos como platos y su boca entreabierta era cómica. Le faltaba que le cayera un chorro de saliva entre los labios. Cómico, muy cómico.

-¿Magos? ¿Ya-Sabes-Quien? Veo que lao humanos sí que estáis enterados de algo de nuestro mundo. ¡Un milagro!

Esta vez le tocó a Shannon sorprenderse. ¿Harry Potter existía? ¡Dios, quería conocerlo! Y sí existía Harry Potter también existía Ron y Hermione y Draco...

-¿Existe Harry Potter? ¿Y Draco Malfoy? Porqué sí existe Draco... Bueno, podría probar sus trucos geniales de chico malo conmigo... ¿Pero qué estoy diciendo? ¡Puede venir y violarme sí así lo desea!

El rostro de Esteban era más de confusión y asco que otra cosa.

-¿Draco Malfoy? Draco y Harry son personajes literarios, Shannon. Creados por una importante Cazadora de Sueños, JK Rowling. Voldemort existió. Fue un importante mago tenebroso que intentó acabar con todos los humanos y con nosotros mismos. Él quería gobernar sobre ángeles, hadas, sirenas, magos y... Bueno, y lo demás. Pero no lo consiguió. Antes de eso, alguien acabó con él.

-¿Harry Potter? -intuyó Shannon.

-No, te he dicho que eso es un personaje literario. JK Rowling lo sacó de su cabeza. No, quién acabó con Tom Riddle fue Seraphine Winslet Pherson -respondió Esteban con la mente en otro sitio- Seraphine ha hecho grandes cosas. Ha hecho milagros. Ha cumplido sueños. Y tú harás lo mismo. Te lo por seguro.

-Eso está por ver... -resopló Shannon con la cabeza gacha.

-Shannon, ¿qué ocurre? -se preocupó Esteban tomándola del mentón y obligándola a mirarle a los ojos- ¿Qué pasa?

Shannon negó a punto de echarse a llorar. Los ojos cristalinos contrastaban con su tez pálida. Parecía una muñeca de porcelana a punto de romperse. Sólo que Shannon de muñeca de porcelana poco.

-Yo no estoy preparada para esto, Esteban. Para mi que os habéis equivocado de persona. ¡Yo ni siquiera pertenecía a este mundo hasta hace un tiempo! -replicó exasperada.

Esteban negó con la cabeza sin apartar la mirada de Shannon.

-Tu eres especial, Shannon. Lo has demostrado miles de veces.

-¿Ah, sí? ¿Cuándo? -preguntó con tono despectivo.

-Recuerda cuando me salvaste de aquel sicario. Te colocaste en frente mío y recibiste el impacto de la flecha. Y cuando mataste a aquellos sicarios en sueños. Eso no lo hace una persona normal, ¿sabes? Eres especial, aunque no lo creas.

-¡Eres increíble! -espetó Shannon indignada.

Esteban sonrió burlón.

-Sacas cosas que no vienen a cuento y las trasformas para hacer sentir mejor a la gente. ¡Pero conmigo no funciona!

-No estoy transformando nada, Shannon, es la verdad.

-¡Mientes! -le gritó Shannon. He ahí al bipolaridad de Shannon.

Se levantó con mala cara y salió de la sala de entrenamiento dejando allí a Esteban sólo, confuso y desorientado.

-¿Pero qué demonios...? ¡Agg! ¡Mujeres! -bufó frustrado.

¿Quien las entiende?







Shannon abrió la puerta de aquella gran casa y salió afuera. El viento frío de invierno le dio de lleno en el rostro, haciendo enrojecer sus mejillas. Caminó a grandes zancadas hasta la verja y la abrió. Las calles estaban desiertas y sólo quedaban rastros de nieve como presencia de algo en aquella zona. A lo lejos, una señora cargada con bolsas reía y cantaba villancicos hasta llegar a la puerta de su hogar, donde dos dulces niños corrieron a saludarla con un fuerte abrazo. Shannon sonrió nato alguna mientras retomaba su camino hacia no sabía donde.

Sus pasos la guiaban con la incertidumbre de a que lugar ir. Hasta qué por fin se detuvieron frente la casa de George y Fred. ¿Pero qué hacia allí? Iba a dar media vuelta cuando escuchó gritos. Otra vez los padres de sus amigos. Se acercó con sigilo a una de las bajas ventanas y observó el típico panorama de la casa de los gemelos. La madre de los pelirrojos gritaba mientras su marido le golpeaba con un cinturón y la insultaba. Esta, exhausta callaba y soportaba el dolor en silencio.a

En ese momento entraron George y Fred en la sala dispuesto a salir. Pero la retumbante y autoritaria voz de su padre los detuvo:

-¿Adónde os creéis que vais?

-No es asuntó tuyo -replicó Fred entre dientes antes de girar el picaporte de la puerta y cerrar de un portazo.

Shannon los vio salir apenados, llenos de furia y rabia mientras salían de aquella casa del terror.

-Georgi, Freddie... -musitó.

Ambos gemelos se giraron para ver a Shannon estupefactos. Con paso cauteloso se aproximaron a ella. Pero Shannon no estaba para esas tonterías y corrió a abrazarlos para comenzar a llorar sobre sus camisas, las cuales estaban siendo empapadas sin piedad.

-¿Shannon? ¿Eres tu? -preguntó Fred aún en shock- ¡Oh, Shannon, siento tanto lo que te dije! ¡Lo siento de verdad!

Shannon asintió mientras George y Fred le abrazaban aún más fuerte.

-¿Sabes? Conocimos a una de tus amigas -comentó en ese momento George rompiendo aquella esencia tan triste.

-¿A quién?

-A Ariel. Está muy preocupada por ti -contestó Fred- No sabe nada acerca de ti. Ni nosotros tampoco. Desde lo de tus padres... ¿Dónde estas, Shannon? Porqué con Jake no...

-No, estoy con unos parientes muy muy lejanos... Ni siquiera sabía que existían hasta hace poco.

Ambos gemelos asintieron. Los tres se pusieron de acuerdo y comenzaron a caminar hacia una de las muchas cafeterías navideñas que por allí había. Tomaron a siento en una mesa pegada a la ventana y pidieron tres chocolates calientes con churros.

La camarera, de largo cabello rubio y ojos grandes y brillantes, les sonrió coqueta a los chicos mientras estos ponían muecas de asco. Shannon contuvo la risa hasta que la camarera se marchó y explotó en sonoras carcajadas.

-¡No tiene gracia! ¡Esa mujer es una pedófila -exclamó George con tono acusatorio- ¡Pobre de nosotros sí nos pilla en algún callejón oscuro!

-No exageres, George -replicó Fred burlón- Está claro que me violaría a mi, no a ti. No te des tantas luces, amigo.

Shannon negó divertida en el momento en que la camarera volvió con lo pedido. Le guiñó un ojo a los gemelos y volvió a retirarse.

-Shannon, ayúdanos... -suplicó George mirando con miedo a la rubia pedófila.

Shannon negó y se dispuso a beber su chocolate caliente.

-Mala persona... -susurraron los dos a la vez, a lo que Shannon respondió sacándoles la lengua- Que graciosa...

La puerta de la tienda se abrió dejando paso a Ariel, la cual clavó sus ojos claros en Shannon antes ir corriendo a abrazarla.

-¡Shannon! ¡Estaba muy preocupada por ti! -gritó en su oído, haciendo que todos los presentes se oraran a verla.

Shannon tiró de ella y la llevó hacia su mesa, donde los pelirrojos las miraban divertidos.

-¿Qué hay, Ariel? -preguntaron los dos a la vez.

-Callaos, que me caéis mal. Shannon, no me gustan tus amigos para nada. Son muy estúpidos...

-Irresistibles, muñeca, no estúpidos. No contundas términos -contraatacaron a la vez.

Shannon puso los ojos en blanco e invitó a sentarse a Ariel, la cual aceptó con gusto.

-¿De don vienes, Ariel? -le preguntó Shannon al notar la cantidad de bolsas que traía su amiga.

-¡De comprar regalos! ¡Claro!












***









-¿Dónde está Shannon? -preguntó Byron al entrar en la sala de entrenamiento comiendo turrón.

Beth puso una mueca de asco mientras Ruth negaba exasperada.

-Se fue -contestó Esteban de mala gana.

-¿Cómo que se fue? -la confusión en Byron era notable.

-A ver, te lo explico cantando. "Shannon se fue, Shannon no está. Shannon se fue sin decir adiós. Shannon se fue, Shannon no está..." -canturreó Máximo- ¿Loe entiendes ahora, chiquito?

Byron le sacó la lengua burlón mientras el resto rodaba los ojos. Esteban le revolvió el cabello a Max con una sonrisa.

-¿Adónde se fue? -preguntó Byron en ese momento.

-¿Crees que sí lo supiéramos ahora estaríamos aquí sentados hablando sobre ella, estúpido? -le espetó Bethania frustrada- Yo no se quien es peor, ¿si tú o Máximo cuando se encapricha con algo?

-¿Por que me metes a mis n esto? -protestó El Niño cruzando sé de brazos.

Beth le miró amenazante. Entonces, apareció en la sala una pequeña figura con dos divertidas alas y ojos grandes y brillantes. La pequeña fue directa a los brazos de Máxi, el cual la acogió con dulzura.

-Hola, amiguita. ¿Tu sabes donde está Shannon? -le preguntó con esperanza.

-¿Qué va saber eso algo? -replicó Esteban despectivamente.

El bebé le miró mal antes de posar una de sus regordetas y suaves manos en la mejilla de Max. Ante esto comenzaron a correr imagenes hasta que se detuvo en una. Shannon aparecía sentada en un banco del parque junto con dos gemelos pelirrojos. Máximo reconoció a uno de ellos. Era el que se habían encontrado en la cafetería. Junto a ellos había ta,bien una chica de cabello expire ojo y ojos saltones.

El bebé apartó su mano del rostro de Máximo. Todos le miraban expectantes.

-Está en el parque con dos gemelos y una chica. Deben ser amigos suyos. ¿Y ahora que a hacemos...? Debí esperarme lo -masculló cuando vio a todos salir corriendo por la puerta despidiéndose de el efusivamente. La pequeña le sonrió- Solo quedamos tu y yo...

Cazadores de sueños¡Lee esta historia GRATIS!