Capítulo 8: Ruegos y preguntas.

 

 

Shannon miraba el cielo azul apoyada en el alféizar de la ventana. Las blancas nubes esponjosas tombana formas extrañas que mataban la imaginación de Shanon. No sabía en que habitación estaba, pero cuando vio el impresionante cielo no dudó ni un momento en sentarse allí para admirarlo y pensar.

-Es precioso, ¿verdad? –irrumpió Ruth sentándose junto a Shannon- Por eso escogí este cuarto, por las vistas. Adoro ver el cielo. Es maravilloso, mágico.

Shannon asintió sin mirarla. Tenía la vista fija en aquel manto azul con manchas blancas.

-¿Alguna vez te han dicho que tienes unos ojos preciosos? –inquirió Ruth haciendo que Shannon se girara para verla- Siempre vengo aquí a ver el cielo, pero ahora no es necesario, me basta con mirarte bien a los ojos.

Shannon sonrió ante aquella ocurrencia.

-Es increíble como en un sitio tan hermoso, pueden vivir seres tan despreciables –añadió Ruth con una chispa de odio en su fascinante mirada- Pero tus ojos no son como este cielo simple y llano –cambió rápidamente de tema- Son misteriosos y siniestros, con distintos matices, igual que las irregularidades del mar.

-Tus ojos también son increíbles –le contestó Shannon sonriendo- Nunca había visto nada igual.

-Me lo dicen mucho –rió Ruth cantarinamente.

-Pero en serio. Son como dos adalias recién florecidas enmediode un campo de estrellas, en vez de hierba.

-¡Vaya! –se impresionó Ruth- Nunca habían comparado mis ojos de esa manera. Y llo han hecho de diversas formas. Pero la tuya es la más original. Incluso me dijeron que tengo ojos de hada.

Shannon puso una mueca. Odiaba a las hadas.

-Lo sé, lo sé. Yo también puse esa cara la primera vez que lo mencionaron –dijo Ruth entre risas- Oye, Shannon, yo tenía una pregunta que hacerte.

-Dime.

-¿Sabes si tus padres eran cazadores de sueños? –le preguntó Ruth.

A Shannon se le hizo un nudo a la garganta y volvió a experimentar ese terrible dolor como si le arrancaran un miembro del cuerpo.

Ruth se dio cuenta de su reacción y se disculpó.

-Los siento. No pensé que te haría tan mal hablar de ello.

-No es eso –negó Shannon- Yo sabía que algo iba mal antes de llegar a casa –explicó Shannon mirando de vuelta el cielo- Era una terrible agonía. Como si me arrancaran una parte de mi ser. Como si me desgarraran el corazón… Fue horrible. Supe que estaban muertos antes incluso de ver a mi padre. Algo me lo decía.

Ruth asintió como si comprendiera.

-Os unían lazos –dijo Ruth pensativa- Lazos de familia.

-¿Lazos de familia? –preguntó Shannon sorprendida.

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