Hola de nuevo chicos y chicas :') Cuanto tiempo sin hablar con vosotros. Bueno, como veis ya publico un nuevo capítulo. ¿Por qué? Porque Cassandra ya se recuperó del todo!! Las ds os agradecemos vuestros comentarios y votos, todo vuestro apoyo, todo!!! Espero que os guste este cap. Me gustaría informaros de algo. Seguiré subiendo caps. pero puede que tarde algo más, lo sento. Pero tengo mucho trabajo y estudio :( Otra cosa, la historia de Cazadores de sueños son dos libros, pero los voy a escribir en el mismo. Osea, llegará un momento en que pondré: 2º parte y en ese momento comenzará el segundo libro, ¿ok? 

Bueno, os quiero mucho :*

Capítulo 12: La cueva del renegado

 

¿Por qué se tenía que sentir tan mal después de lo que él le había hecho? ¿Jugar con Shannon? Sólo si ella es la que tiene el mando. Pero no, Esteban se pensaba que era una cualquiera, una facilona. Pobre ingenuo, si él supiera…  Shannon sonrió maliciosamente mientras entraba en su cuarto… Bueno, el cuarto de Esteban. Se tendió sobre la cama y se quedó mirando el techo, tan blanco y tan limpio. Pulcro y sencillo, ese era el cuarto de Esteban. Shannon rodó sobre la cama hasta quedar de costado, con la vista fija en el cielo que se veía a través de la ventana. Tan azul y… Diurno. Contuvo una risa. “Diurno y nocturno”, pensó riéndose, “¡Jo, qué mal! Ahora también digo estas tonterías, ¿de verdad? ¿Qué demonios me pasa?” Intentó volver a concentrarse en que se hallaba tumabada sobre la cama donde dormía Esteban. Pero ella había dormido ahí, la había acostado Esteban. Y la había arropado y entregado su cariño… Shannon apartó aquellos pensamientos. ¿De dónde demonios había sacado eso? “Yo deliro”, se dijo a sí misma.

Entonces algo le llamó la atención en la trayectoria de su mirada: un cuaderno. Shannon se incorporó extraña y se puso e cuclillas en el suelo para cogerlo. Se sentó en els uelo como una india, con las piernas cruzadas y abrió el cuaderno para deleitarse con loq ue habái en él. Varios dibujos y retartos de personas. Todos con un título.

-Mis padres –fue leyendo mintras observaba detenidamente cada dibujo- Ruth… Beth… Byron… Máximo… Jonathan… ¿Jonathan? Tendré que preguntarle quien es… El parque de Alaska (basado en una fotografía)… El hogar de los ángeles… -se sorprendió al ver este hermoso paisaje con un cielo blanco y el suelo de arena azul, con árboles hechos con copos de nieve y una luna roja en vez de sol.

A Shannon le sorprendió el último dibujo.

-Mi sueño… -leyó en un susurro.

En este último aparecía una mujer de espaldas con el cabello negro azabache cayéndole en largos mechones hasta la cintura con dos alas de un blanco azulado que le sobresalían de la espalda. Agarraba una gran espada de oro blanco con zafiros y dimantes incrustados en la

mano derecha y la otra cerrada en un puño. Debajo de la mujer había escritas unas palabras: Rostro blanco como la nieve, cabello negro como las alas de un cuervo y labios rojos como la sangre. Eso era lo que había dicho Esteban un día, cuando estaban sentados en las escaleras de caracol que llevaban a la puerta prncipal. Increíble.  La mujer Se encontraba en un gran y llano valle del cual manaban sinuosos ríos de lava y la hierba era del color del fuego. Frente a la mujer se podía ver otra silueta: un hombre también con dos alas, pero negras y el cabello de un dorado intenso que deslumbraba. Y sus ojos… Ds trozos del impresionante cielo azul que Shannon había visto por la ventana. Era realmente hermoso y, conocido para ella.

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