Capítulo 27: De camino al terror

Shannon recostó la cabeza en la almohada de la cama mientras ambos gemelos hablaban entre ellos sobre el último partido. Por la pequeña televisión, se observaban pequeños muñequitos correr de un lado a otro botando el balón. La final de España-Italia estaba siendo digna de ver. George apostaba por su país natal, más Fred aseguraba que lao italianos remontarían en cualquier momento. Varias veces preguntaron la opinión de su acompañante, pero Shannon los ignoraba o les respondía muy cortante. La verdad era que su preocupación por el partido y por el futuro de España era insignificante comparada con las ansias que tenía de irse ya. De qué Byron la avisara y ella los siguiera hasta Gracielle.

Shannon no se daba cuenta de que ir junto Gracielle sería hacer lo que el mismo desea. De camino al terror, y no habrá vuelta atrás. Pero ella sí que había meditado las posibles desgracias que podría haber sino contaban con su ayuda. Sabía que tenía algo escondido y que pronto surgiría... Como la remontada de Italia que en esos momentos se estaba efectuando.

-¡Toma! -exclamó Fred alzando los brazos ilusionado- ¡Me debes veinte pavos!

-¡Veinte pavos sí! Te doy un chicle y vas que chutas -replicó George enfadado mientras escupía a la televisión y elaboraba todo tipo de insultos dirigidos a los jugadores españoles- ¡Sí estuviera yo jugando esto no pasaba!

-¡Claro que no! Sí estuvieras jugando, no habría remontada porque ya os habrían ganado de treinta -bromeó Fred haciendo que incluso Shannon Riera con ellos- ¡Hombre! La desaparecida ha aparecido...

-Eso es una contradicción de términos -le avisó George pensativo.

-¡Tú y el tamaño de tu cerebro sí que es una contradicción de términos, payaso! -le espetó Fred, provocando más risas por parte de Shannon.

-¿Nunca pararéis de ser así? -preguntó Shannon con una sonrisa de medio lado.

-me parece que no -contestaron a la vez.

-Eso está bien -afirmó Shannon.

Los gemelos continuaron discutiendo acerca del encuentro deportivo, mientras la mente de Shannnon viajaba a lugares recónditos. Sin saber que, en ese mismo momento, un niño se deshacía de sus cadenas, consiguiendo burlar a su secuestrador con maestría; una pelirroja revivía momentos vividos junto el fantasma de su pasado; dos príncipes se preparaban para la partida; dos cazadores se entrenaban con espadas para la lucha y una maestra rezaba por la vida de sus alumnos.

***

Jake había sido el barón menor de entre tres hermanos. Uno de ellos, el más mayor, había partido hacia las tierras frías de Rusia en una escapada romántica con su prometida. El pequeño, a pesar de todos los avisos, había acabado rendido bajo la droga y el alcohol, ambos maquiavélicos enemigos del ser humano.

Jake había vivido rodeado de la más mísera ignorancia y putrefacciónq ue al memoria le pudiera otorgar. Para cuando Michael, su hermano pequeño, había dormido bajo un puente durante una terrible semana en la que Jake y John lo buscaban frenéticamente, Jake había despertado por fin de aquella historia inventada que su hermano mayor, John, trataba de meterle en la cabeza.

Ahora, sentado y amarrado a la pared por unas dolorosas cadenas adientes, Jake trataba de observar el rostro del niño de seis años que había conocido como su hermano. Los ojos grises de Michael y su sonrisa perdida. Ojos tristes y oscurecidos por las inclemencias de la vida. Ahora se daba cuenta de que Michael no había caído al cumplir los trece años. Su caída venía arrastrada de antemano. La droga solo fue un método para que su regreso jamás se efectuara. ¿Cuántos años llevaba desaparecido Michael? Ahora se le antojaban como miles, pero la huella seguía ahí. Desde que a los catorce años, el pequeño decidió fugarse definitavamente. Ahora Jake ignoraba el presente de su hermano. Vivo, muerto, enfermo... Nada sabía acerca del triste niño, que en esos momentos rondaría los veintitrés años.

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