Capítulo 7: Los Cazadores de Sueños

 

Todos los recuerdos invadieron la mente de Shannon haciéndola despertar sobresaltada. Se frotó los ojos adormilada y se destapó. Ni siquiera se dio cuenta de que no estaba en ningún sitio conocido cuando no observó su reflejo en el espejo, como todos los días.

La habitación era grande y espaciosa, las paredes blancas carecían de cualquier adorno que la pudiera convertir en el cuarto de alguien específico, el suelo de mármol blanco lanaba destellos gracias al sol que entraba por el gran ventanal situado a la derecha de la cama. A la izquierda había dos puertas. Una estaba entrebaierta y Shannon obsevó sorprendida que se trataba de un cuarto de baño. La otra debía ser la entrada.

En ese momnto la puerta se abrió y entró en el cuarto una joven de hermoso cabello negro, no, marrón muy oscuro con los ojos de un violeta impresionante, como dos adalia recién florecidas en un campo cubierto de estrellas, en vez de hierba.

-¡Vaya! –la muchacha se sorprendió al ver a Shannon despierta. Las prendas de ropa que llevaba en las manos se cayeron al suelo.

Shannon se elvantó para ir a ayudar a la joven de impresionantes y peculiares ojos.

-Gracias –musitó sonriéndole a Shannon agradecida- Esta ropa es para ti. Vrás, la tuya estaba llena de sangre y no daba salido. Lo siento, ese pantalón era precioso… Bueno, por lo menos las botas sobrevivieron –añadió señlando el calzado de Shannon situado al lado de la cama- Me llamo Ruth.

Ruth le tendió la mano a Shannon y esta la aceptó confusa.

-Gracias por la ropa –dijo Shannon titubeante.

Ruth se dio cuenta de sus dudas y le dijo para tranquilizarla.

-Tranquila, estás a salvo. Esteban te trajo aquí después de lo que pasó en tu casa. Lo siento muchísimo, Shannon. Debes de estar traumatizada.

A Shannon le resbalaron dos solitarias lágrimas por las mejillas y se las secó rápidamente.

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