Aquí ya está la segunda parte del capítulo 19. La rimera y la segunda: CAP COMPLETO.

Cazadores de sueños

Capítulo 19: La velada de los muertos (1ºParte)

Gracielle, ese nombre que tantos problemas daba. Ese nombre traicionero cuan escuchado es provoca un grito desgarrador en quien lo oye. Gracielle, la pesadilla de todos los Cazadores, seres y humanos de la Tierra.

Ruth tuvo que sujetar a Bethania antes de que esta cayera desmayada al oír tal noticia. Máximo… Gracielle se lo había llevado. Dos solitarias lágrimas cayeron de los ojos de Shannon y rodaron por sus mejillas hasta llegar al suelo, donde explotaron y se desintegraron como el agua en el desierto.

-Dime que no es cierto… -tartamudeó mirando a la recién llegada de opaca voz- Dime que no es verdad…

-¿Para qué mentir? –replicó con pena- Que se lo haya llevado no significa que esté muerto, Seraphine.

-Sabes que es así. Gracielle no se lleva a u cazador para invitarlo a cenar –espetó Esteban furioso.

Y una vez más Shannon se preguntó si Esteban sentía algo más a parte de odio y furia. Supuso que no. La recién llegada negó con la cabeza antes de tenderle la mano a Shannon con la intención de presentarse:

-Mi nombre es Melanie, Cazadora de Sueños del linaje del Dragón, y estos son mis compañeros –Shannon le estrechó la mano mientras dirigía su vista a dos cazadoras más y un cazador, los cuales le sonreían con admiración- Estas son Eva, Marlee y este es Axel.

Shannon asintió no muy segura, pero lo hizo igual. La que se había presentado al principio tenía el cabello pelirrojo lleno de tirabuzones recogido en una coleta alta mediante una cinta verde.  Su atuendo era el esperado: el uniforme oficial de los Cazadores de sueños. Sus ojos verde esmeralda brillaban a la luz del día y se camuflaban con las sombras convirtiéndose en el color del vino, como un disfraz de vivos colores. Sus sonrisa era sincera y preciosa. Sus dientes blancos contrastaban con todo, brillantes como luceros perdidos en la noche. Era bella, tanto que dañaba la vista.

La que parecía segunda al mando era rubia, pero no rubia teñida, sino un rubio natural. Como el rubio casi blanco de los albinos. Sus ojos también verdes regalaban felicidad a todo el mundo. Su piel de un blanco pálido hermoso dejaba ver una pequeña marca en la muñeca derecha: una cicatriz. Esta captó la atención de Shannon sobre su cicatriz y le sonrió encogiéndose de hombros, restando importancia.

Había otra cazadora más. Esta parecía más rezagada. Tenía el cabello negro corto. De primeras aparentaba un chico, pero si después te fijabas en sus ojos, su sonrisa, y su manera de caminar y de hablar cambiabas totalmente de opinión. No era la chica más femenina que había visto, pero lo intentaba. Sus ojos grandes y brillantes de un verde musgo le dedicaron una cálida sonrisa. A Shannon ya le agradaba.

-Sentimos mucho no haber podido llegar antes de que Gracielle apareciera. Podríamos haber ayudado... -la voz de la tercera cazadora, cálida y reconfortante, fue como un bálsamo labial para Shannon. Era suave y con mucho tacto. Acariciadora como el terciopelo y arruyadora como una nana. Prsentaba un leve acento  entre inglés y francés. Le gustaba. Además era dulce a la par que peligrosa.

-No podríais haber hecho nada, Marlee -la tranquilizó la maestra apareciendo de la nada, como si la hubiera traído el viento- Gracielle hubiera acabado con vosotros en un abrir y cerrar de ojos.

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