Capítulo 14: La reencarnación de Seraphine

Esa cntestación para Shannon fue como si le tiraran un valde de agua fría por la cabeza. ¿Cómo que idioma de los ángeles? ¿Por qué demonios estaba en esa lengua?

-Pero… -titubeó Shannon con lo ojos abiertos como platos- ¿Cómo que idioma de los ángeles, tarado?

Esteban la fulminó con la mirada para inmediatamente fijarla en el libro abierto de par en par.

-Ya me has oído, idioma de los ángeles, tarada –replicó Esteban imitando su tono despectivo.

Shannon puso los ojos en blanco mientras le arrebataba el libro y salía del cuarto apresuradamente. No se había dado cuenta de que también llevaba la piedra y la foto que había guardadas en el joyero.

Esteban no tardó en seguirla gruñendo por lo bajo malsnantes improperios que a Shannon no le pasaron desapercibidos.

-Cierra la boca o te la lavo con jabón –le espetó Shannon atravesando uno de los pasillos directa a la sala de estar, donde la maestra se hallaba.

Esteban calló cuando vio a todos limpiando y ordenando las cosas de las estanterías. A este le entró la risa cuando vio a Byron a cuatro patos limpiando el polvo que había debajo del sofá. La tentación fe demasiada y le dio una patada en el trasero, haciendo que se golpeara la cabeza contra el mueble.

-¡Ay! –se quejó Byron levantándose y mirando a Esteban envenenadamente- ¿Tú eres tonto o qué?

-La tentación, hermano. Demasiado para mí –contestó Esteban entre risas mientras Byron le daba una collleja cariñosamente.

Francine cesó de limpiar en ese momento y clavó su mirada bicolor en los claros ojos de Shannon.

-Creo que quieres hablar conmigo, ¿no es así? –lintuyó saleindo de la estancia con la intención de que Shannon fuera detrás, lo cual hizo.

Entraron en una pequeña habitación con varias estanterías, una mesa de escritorio y dos sillas, una a cada lado. Allí había sido donde Jake le había enseñado a leer y a tocar el piano. Sólo que el piano ya no estaba, lo había vendido cuando Shannon había cumplido trece años.

Francine tomó asiento en una de las sillas y Shannon hizo lo rpoipio en al otra. Colocó el libro sobre la mesa y lo abrió en una página cualquiera para que la maestra viera el problema.

-Ángeles… -murmuró Francine extrañada.

-Sí, ángeles. ¿Ahora cómo demonios voy a leer esto yo? –le preguntó Shannon cruzándose de brazos.

Francine no contestó a la pregunta y tomó el libro. Fue pasando las hojas de atrás a delante hasta que llegó a la primera pagina y leyó la nota de Jake.

-¿Seraphine? ¿Te llamas Seraphine? –se extrañó la maestra frunciendo el ceño.

-Por lo que acabo de leer sí –respondió Shannon encogiéndose de hombros- Pero a mí siempre me llamaron Shannon.

-Lo sé –replicó Francine sonriendo de medio lado- Seraphine fue el nombre de la primera cazadora de sueños, ¿recuerdas? Es un nombre poco utilizado. Si te lo pusieron es por que eres alguien muy especial.

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