X. Nuevos amigos

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X.          Nuevos amigos

Recién cuando estoy de nuevo en el segundo piso es que caigo en cuenta de que no me conviene que esos muchachos sepan que yo estoy aquí.  Pueden sentirse inclinados a venir a buscarme y entonces verían mis cajas con artefactos electrónicos.  Y eso no es algo que me convenga en lo más mínimo.  Por el contrario, debo evitarlo.  Me ha tomado muchos viajes acumular esto.  No quiero que unos muchachos tontos se lo lleven todo.

Cuando bajo tengo la intención de quedarme aquí adentro todo el día y evitar establecer contacto con ellos.  Esperar a que se disipe la masa de zombies que atrajeron los soldados y luego desaparecer en dirección a mi almacén de suministros médicos.  Sin embargo, ahora me doy cuenta de que eso no era de mi mayor interés.  Debía subir y comunicarme con ellos de alguna manera y convencerlos de que iría hacia ellos, de tal manera que no sintiesen la necesidad de venir por mí.

Subo nuevamente al techo y verifico primero que en las calle aun hay zombies yendo de un lado a otro.  Algunos están ahí parados, sin hacer nada.  Si mañana aún están ahí tendría que salir y abrirme camino de alguna manera.  No puedo perder más de un día aquí.

Luego me enfoco en el techo del edificio en el que vi a esos muchachos.  Solo hay uno.  Éste parece entusiasmado de verme.  Hace unos gestos y luego aparece con todo el grupo.  Uno de ellos tiene una especie de linterna y la apunta hacia mí.  La prende y la apaga con distintos intervalos de tiempo.

Se trata de clave morse.

Sí, yo sé que antes de la plaga casi nadie sabía morse y que si alguien me hubiese dicho entonces que yo o cualquier otro de mis amigos tendría que ser fluido en morse para poder sobrevivir, no me lo habría creído.  Pero en un mundo en el que cualquier sonido atrae a los zombies, saber clave morse es crucial.  Me tardé en aprenderlo bien, pero ahora ya no tenía problemas en entender un mensaje rápidamente.  Ningún Caminante sobreviviría en Lima mucho sin saber morse.

Punto, punto punto punto, raya, punto raya… “Estamos atrapados puedes ayudar?”.  Yo busco con qué responderles.  Traigo mi propia linterna y me comienzo a comunicar. 

Raya punto, raya raya raya… “Yo también estoy atrapado solo podemos esperar”.

Ellos discuten entre ellos mi respuesta.  Luego comienzan a emitir otro mensaje.

Raya, punto punto, punto, … “Tienes comida?”

Dudo un instante antes de responderle.  Si le digo que sí, quizás se arriesguen a venir por ella.  Y eso los llevaría a descubrir mi almacén.  Si les decía que no, podían arriesgarse a venir a traerme un poco.  Levanté la linterna para responderles.

Punto raya, punto raya raya punto, … “Apenas para un día ustedes?”

Ellos no tardan en responder.  Punto raya raya punto, raya raya raya… “Por nosotros no te preocupes”

Es el momento para asegurarme de que no vengan hacia aquí.  Levanto la linterna y mando mi siguiente mensaje.  Punto raya raya punto, punto punto, … “Pienso esperar un día a que todo se calme luego me largo de aquí”.

Me quedo quieto esperando su reacción.  Si tengo suerte no se interesarían en dónde estaba resguardado.  Pensarían que me había metido a una casa cualquiera a esconderme.  Es bastante frecuente.  No es una locura.

De pronto mandan su respuesta: “Nosotros pensábamos esperar un poco más pero un día suena razonable”.

A eso ya tengo un mensaje preparado: “Perfecto bajo a desayunar hablemos de nuevo a media mañana”.

Sin esperar respuesta bajo las escaleras y me quedo parado en el medio de la habitación que había usado para dormir.  Ahí tengo algo de comida.  Efectivamente, puedo sobrevivir por un día tranquilamente, pero la próxima vez que viniese tendría que traer más comida para dejar aquí por si acaso. 

Me siento en el suelo mientras desayuno.  Miro a la pared tratando de no ponerme paranoico.  Realmente me había tomado un buen tiempo juntar todo lo que hay en este almacén.  Me deprimiría mucho que fuese encontrado y robado.  Debo cuidarme de no revelar demasiado a ese grupo de jóvenes.

Además, ya estoy retrasado.  Tengo un día echado a perder.  Debo aprovechar al máximo el tiempo que me queda en Lima.  Eso implica salir a la próxima mañana de alguna manera u otra.  Si aún hay muchos zombies en la calle, tendría que abrirme paso como pudiese hasta que estuviera seguro.

Requiem por LimaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora