2. Vino por ti

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Alana

Camino por los pasillos de la escuela, otro día absurdo en la academia Rose, creo que no dormí nada anoche.

¡¿Quién me manda a meterme a mí en un ducto?!

Ah sí, la autora. Me duele la espalda por su culpa ¡Sí, tu culpa maldita mujer!

Llego hasta la puerta del aula y Oriana, mi supuesta amiga, corre hasta mí.

—¿Y? ¿Sacaste fotos? —dice emocionada.

—¿Fotos? —expreso aún con sueño—. Ah no, no lo hice.

—¿Cómo que no? —Frunce el ceño—. ¿Qué clase de amiga eres? No sirves para nada. —Levanta la mano—. Dame mi cámara.

Alzo una ceja.

—¿De qué hablas? La cámara es mía.

—No seas rata, la necesito.

—Con esa actitud, no vas a obtener nada de mí. —Intento pasar pero tironea de mi mochila—. ¿Qué te pasa? Suéltame. —Forcejeo.

—Disculpen, quiero seguir mi camino. —Oímos una voz tétrica y nos giramos.

Bajita y con lentes, con un aura oscura alrededor, Viviana pasa escribiendo en un papel. Entonces nos movemos para no quitarle la inspiración. Es una escritora, hay que dejarla ser, aunque dé algo de miedito.

—¡¡Chicas, chicas!! —Viene corriendo Cristina, otra compañera de curso. Entra al aula muy emocionada—. ¡¡Adivinen a quién vi en la puerta!!

—¿A tu abuela? —Levanta una ceja la morena.

—¡¡Nada que ver, a esa la vi la semana pasada!!

—Era sarcasmo, estúpida.

Frunzo el ceño.

—¿Por qué siempre tratas a todo el mundo mal? —me quejo—. No entiendo por qué soy tu amiga.

—Porque te conviene.

Cierto, me pasa las respuestas de las pruebas. Aunque a veces se equivoca, necesito otra amiga o una que no trate mal a la gente al menos.

—¡Me están ignorando! —grita la rubia alterada.

—Lo siento ¿Qué pasa? —pregunto al reaccionar.

Se sonroja, poniéndose nerviosa.

—Re... Reik Manson, paro frente a la escuela ¡Su coche está en frente de nuestra institución! —grita nerviosa.

Todas las chicas del aula se giran como desquiciadas a mirarla. Yo me doy la vuelta ignorándola, voy directo a mi pupitre.

—Pero lo más loco es... —continúa y de repente me señala—. ¡Que vino por ti!

¡Todas gritan y a mí se me rompen los tímpanos! No creas que hablo literal ¡Es una metáfora! ¿Qué mierda quiere ese tipo? Un segundo, cierto yo lo vi actuando raro, que ni crea que voy a hablar con él.

Un segundo.

—¿Qué están haciendo? —me quejo cuando me empujan.

—¡Deja de estar sentada ahí y habla con él, mientras le decimos a la presidenta estudiantil que el objetivo está en frente de la escuela!

Había olvidado que Reik era la presa de estas locas. No me culpen, sigo con sueño y a veces soy un poco despistada. De todas formas ¡¡No me obliguen!!

Estoy segura que después recibiré un interrogatorio de por qué lo conozco ¡Maldita Vidavirix! ¡¿Por qué me metes en estos líos?!

Academia de locasDonde viven las historias. Desc繳brelo ahora