15. El le贸n, la bruja y el protagonista

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Alana

Oriana, la morena, y Cristina, la rubia, toman unas sillas y se sientan a acompañarme o más bien a interrogarme, mientras yo acomodo mis libros en mi pupitre.

—Alana, preséntame a Reik —pide la primera y luego alza la mano—. Y luego regrésame mi cámara.

—Que es mía y yo no la tengo, se la di a Melinda.

—Ay no, la presidenta está loca, no debiste —expresa preocupada la otra—. Te va a perjudicar.

—Ya lo hizo, me anotó para quedarme en los dormitorios.

—Eso es karma por no regresarme mi cámara —insiste Oriana.

—¡Qué no es tu cámara! —me quejo—. ¡Dile algo! —le pido a la rubia.

—No puedo, todavía no vi a mi abuela, ella aconseja bien —contesta Cristina.

—Tu abuela está muerta —le recuerdo.

—Sí ¿Y? —Enarca una ceja—. ¿Qué ustedes no hablan con los muertos?

Oriana y yo retrocedemos nuestras sillas, alejándonos de ella.

—¿Fantasmas? —expreso nerviosa.

—¡Yo no quiero saber nada de brujas! —Se va corriendo espantada Oriana—. ¡Aléjate, monstruo, esto es una historia juvenil! —sigue gritando por los pasillos.

—¡Uf! Qué bueno, ya se fue. —Aplaude la rubia.

—Cris, no deberías espantar a la gente así.

—¿Por qué no? Siempre se burlan de mí —se queja.

—Como sea, ¿tú también vas a pedirme que te presente a Reik? —Enarco una ceja.

—Obviamente, después de todo yo fui quien hizo que se encontraran, ¿no? Yo te robé el pase, yo hice que descubrieran que Reik te vino a buscar y hasta hice que mi abuela me informara de todo, yo sé la mayoría de las cosas de esta novela, aunque no el final. —Se piensa esto último.

Me agarra un escalofrío.

—Ya me asustaste.

—Normal, soy una bruja —dice sin importancia.

—¿No será clarividente?

—Me gusta más bruja, suena malvado. —Se ríe.

—Como sea. —Hago una pausa y luego reacciono—. ¡¿Por tu culpa me metí en un ducto de ventilación?!

—Eso lo hiciste tú, yo no te obligué.

—¡¿Pero en qué estabas pensando?! —chillo alzando las manos.

—En conocer a Reik Manson. —Suspira, luego explica—. Mira, Oriana te mandó a sacarle fotos, se suponía que yo iba a ir porque ella no podía, pero luego descubrió que tú no eras su fan y decidió mandarte a ti. Yo estaba hirviendo de furia, así que te robé el pase. —Sonríe de una manera amplia—. Entonces por eso terminaste en su camerino, pero nada grave ocurrió, así que no sufras. —Hace una risilla.

—Eres un monstruo —exclamo con miedo.

—Bruja —me corrige—. Y cuidado, tienes a mi abuela detrás, no la espantes, hizo galletas.

No voy a mirar atrás, no voy a...

—¡Ay! —chillo y termino saltando de mi silla al ver al fantasma de su abuela—. ¡Ay! —grito otra vez cuando caigo en los brazos de Armani que acaba de entrar al aula—. Ho... hola —expreso con mis labios temblando y mi cara empieza a tener calor.

Él sonríe y hay música detrás ¡Me desmayo!

—Hola —dice el macho sexy con esa voz seductora.

Ya olvidé que buscaba mi propio cliché en esta historia, ni recuerdo que soy un personaje, pero a quién le importa cuando tienes los fuertes brazos de Armani agarrándote ¡Ay! ¡¿Por qué no es el protagonista?! Es tan guapo, genial y totalmente mi tipo.

Y hablando del protagonista...

Lo vemos corriendo en el pasillo mientras lo persiguen unas locas. 

Academia de locasDonde viven las historias. Desc煤brelo ahora