8. Madres y flashbacks

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Alana

Tiro un montón de cosas para todas partes, desordenando por completo mi cuarto, hasta que al fin la encuentro.

—¡Aquí está! —Hago un gesto de victoria al levantar la cámara.

—Alana ¿Qué estás haciendo? —pregunta mi madre cuando abre la puerta de mi habitación—. ¿No deberías estar en la escuela? Ya es muy tarde.

—Buscaba mi cámara, mamá, un chico me está molestando por culpa de esta cosa. —Agito la filmadora—. ¿Recuerdas lo que te conté?

—Ah, sí, Reik Manson, el famoso modelo, pero creí que no ibas a dársela, de hecho nunca quieres prestarle nada a nadie, porque eres una egoísta de mierda.

—¡Mamá! —me quejo.

—Soy una mamá extraña de un cliché extraño, aguántame. —Enarca una ceja—. Y en todo caso, todavía no me respondiste ¿Por qué cambiaste de opinión?

—Porque si no lo hago, la presidenta estudiantil me va a obligar a vivir en esa escuela de locas ¡Me amenazó! —Alzo la voz—. ¡Dijo que yo ataqué a ese chico!

—¿Y es cierto?

—¡No, ni siquiera soy su fan! —aclaro alterada.

—Entonces acúsala con la dirección. —Bufa—. Malditas novelas clichés que no incluyen a los adultos en sus historias.

—Mamá, tú eres una adulta y no estás haciendo nada. —Alzo una ceja.

Se ríe.

—Lo sé.

—¿Es lo único que vas a decir? —expreso indignada.

—¿Quieres que te comprometa con un millonario y que juntos hagan el cliché del matrimonio arreglado? Oh, vaya, eso rimó.

—¿En serio acabas de decir eso? —exclamo desconcertada.

—Sí, millonario y arreglado riman.

—¡Mamá! —Alzo la voz otra vez.

—¿Qué?

Suspiro con cansancio.

—Nada, eres demasiado relajada ¿Qué clase de personaje de Vidavirix eres? No lo comprendo.

—Es la primera vez que aparezco y probablemente no lo volveré a hacer en mucho tiempo, así que disfrútame.

—¡Mamá! —chillo y la abrazo, llorando de forma exagerada—. ¡Te voy a extrañar! —Muchísimas lágrimas mojan mi rostro.

—¡Oh, hija! —Mi madre lagrimea de la misma forma y se aferra a mí—. ¡Te quiero tanto!

Lloramos un poco más, sin soltarnos y luego me preparo para irme a la escuela. Camino por la vereda hacia mi destino. Solo tengo que entregarle esta cámara a la presidenta Melinda, entonces no deberé quedarme a vivir en la academia Rose. Sí, este instituto tiene dormitorios para residir, así la trama solo se desarrollará en la academia de locas. Ya saben, es el título de la obra, no lo podemos decepcionar.

Sí, los títulos sufren, lo acabas de descubrir, felicidades.

Por otra parte, Reik ya quedó atrapado allí, hasta su madre lo obligó a permanecer ahí cuando descubrió lo que firmó, pero eso que te lo cuente él

Ah, sí, tiene que narrarlo él para que lo cuente. Vidavirix, ya puedes poner su nombre, yo no quiero seguir hablando, se me están agotando las "o" para seguir c0ntand0 est0, p0r es0 intent0 usar el cer0.

Reik

Qué vaga que es Alana, pudo haber ido a buscar "o" en el banco de letras. Como sea, ¿por qué iba a narrar yo? Ah sí, mi madre.

Ahí viene el famoso flashback, o como utiliza Vidavirix:

El día anterior.

Despierto, me desmayé cuando oí que me había inscripto a la academia Rose. Al menos en esta ocasión al perder el conocimiento, no desperté atado. Corrección, no debería estar feliz, mi madre apareció aquí.

Me encuentro en la oficina de la presidenta estudiantil otra vez, junto a Alana y mi progenitora. Miro un momento el papel que firmé, el cual ya no se ve borroso, así que me titila el ojo.

—Esto es estafa —le digo a la chica que me hizo firmar.

—Que la inocencia te valga —responde ella y luego mira a mi madre—. Un gusto, soy Melinda, la presidenta estudiantil, yo hice firmar esto a su hijo, me disculpo por mi atrevimiento y pasar por sobre usted con este permiso.

—No se preocupe, pienso que este instituto le hará muy bien a mi bebé. —Mi madre apoya su mano en mi hombro, evitando que me levante de mi silla—. Su carrera es muy importante para mí y que se una a este colegio me dará muy buenos beneficios.

¡¿Qué beneficios?! ¡¡No digas estupideces, mamá!!

Quiero gritar, pero no puedo, firmé un contrato y tengo que esperar a hablar en privado con ella para interrogarla. Por su culpa y sus ideas raras podría ir a la cárcel ¡¿Qué clase de madre es esta?! Ah sí, una creada por Vidavirix. Lo había olvidado, muchas veces los hace antagónicos a los progenitores, maldita sea.

—Por otro lado. —Melinda se concentra en Alana—. Reik me contó que grabaste cosas que no debías, así que si no quieres unirte a los dormitorios para que te vigilemos, te sugiero que entregues esa cámara, señorita Whitmore —advierte.

—¡No grabé nada! —chilla la castaña de pelo corto—. ¿O sí? —Se lo piensa—. Yo... —Baja la vista, avergonzada—. Mejor volvamos al presente.

Actualidad.

Alana tiene razón, es mejor narrar el ahora, lo de ayer ya es pasado ¡Porque hoy obtendré esa cámara! Un segundo, no lo es, pues estoy obligado a estar en esta escuela. Maldita sea, debo destruir esa evidencia mientras me mantengo como un niño bueno entre un montón de locas.

Mátenme.

Estoy sentado en el pupitre de la primera clase, intento mantener la compostura, pero no puedo con tantas miradas acechándome. No he dormido en toda la noche, no pude cerrar los ojos, pensando que una loca rompería mi cerradura y se me tiraría encima, sin contar que mi reacción debería ser amigable o asustadiza si eso pasara. O sea si alguien se me tira encima no puedo estamparle la cara en la pared para que se rompa su cabeza y se desangre ¡No, tengo que aguantarme la desdicha y parecer idiota! Tengo tanta furia acumulada en mí.

Veo entrar al aula a la culpable de la mayoría de mis problemas, así que mi mandíbula se tensa. Te voy a matar Alana Whitmore, juro que te mataré cuando la escritora no esté viendo. O en todo caso escribiendo, pero se entendió el mensaje ¡LA VOY A MATAR!

Academia de locasDonde viven las historias. Desc繳brelo ahora