18. El club de teatro

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Reik

Luego de tantas idas y vueltas al fin encuentro el club de teatro. Ojalá halle rápido a ese chico, no quiero verme envuelto en alguna locura. Ya lo pensé, va a ocurrir, maldita sea mis pensamientos.

Un foco me ilumina entre toda esta oscuridad, entonces escucho los chillidos de las locas.

—¡¡Ah, Reik Manson está en nuestro club!! —grita en alto una chica y le siguen más gritos aglomerados.

—Eh... yo... —Formulo una pausa para hacerme el tímido—. Estoy buscando a alguien. —Alzo la mano por la luz—. ¿Podrías bajar eso? Me lastimas. —Sueno tonto, pero así debo parecer.

¡Quisiera gritarles!

—Lo siento, Reik. —Ríe nerviosa y deja de apuntarme con el foco, entonces dejo de cubrirme los ojos.

Las luces del club se encienden una por una y veo el hermoso teatro de la escuela iluminarse.

—¡¿A quién buscas?! —dice una loca corriendo y acercándose.

—A un chico, oí que es del club de teatro.

Otra loca empuja a la que me preguntó y declara como si nada.

—¡Poder fujoshi activado! —grita emocionada—. ¡Lo buscaré por los mil mares para ver eso!

—No entendí —miento, haciéndome el avergonzado.

—Soy aficionada por ver momentos homos. —Parece excitada.

—No me gusta el chico, solo quiero ser su amigo.

Y tener a alguien coherente cerca de mí o al menos que no esté interesado en mi cuerpo. Aunque es cierto, no me planteé el hecho de que el chico puede ser gay.

¡Por favor, Vidavirix, no me arruines esto, solo quiero un amigo, no un loquito por mí! O que si es gay, al menos que yo no le guste. Estoy harto de ser perseguido, no me agregues los chicos a la lista.

—¿Y cómo se llama tu amigo? —pregunta una.

—No lo sé. —Me hago el avergonzado—. Dijo ser el mejor actor de la academia Rose.

—¡Ah, ya sé quién es! —Se va corriendo.

—Mientras... —Se acerca otra, agarrándome del brazo. La verdad salen de la nada, son como parásitos—. Tú y yo...

—No, no hace falta. —Me alejo.

—Reik, no te preocupes, haremos que ese chico sea tu amigo.

Varias aparecen con armas.

—No, no hace falta —aclaro, sintiendo lástima por él.

—De acuerdo. —Vuelve la chica que salió a buscarlo—. Lo entregaremos, pero a cambio hay un favor que debes hacernos.

Genial, ahora las locas se volvieron negociadoras.

—¿Sí? —Ladeo la cabeza.

¿Para qué pregunté?

—¡Reik va a disfrazarse! —chillan todas como sí ya hubiera dado mi consentimiento.

Creo que ya no puedo escapar.

Alana

Camino hacia el club de teatro porque la trama me dijo que tengo que ir hasta ahí, aunque sinceramente no sé qué me tiene preparado.

Antes de llegar, me cruzo con Armani en el pasillo.

—Hola. —Suspiro—. Qué bueno que ya no sigues desaparecido.

—Tranqui, cosas del oficio. —Toca su cabello, tirándolo para atrás—. Además, ¿cómo iba a dejarte? Estoy loco por ti.

Vuelvo a suspirar.

—Y yo. —Luego reacciono—. Quiero decir, eso no está bien, tienes novia, no siento nada por ti.

Me abraza de repente y creo que me quedo sin aire. No, sí, estoy respirando, es que fue tan abrupto, que no supe cómo describirlo.

—Seamos ilícitos, Alana.

—Pero soy la protagonista femenina, tengo que tener gatitos con Reik.

Siento su nariz al aproximarse.

—¿Quién dice que no te puedes quedar con el tercero en discordia?

—Eso no sería muy cliché de nuestra parte.

—Entonces no seamos clichés. —Casi me besa, pero suena una alarma—. Ah, tengo que ir al club de teatro. —Mira en su teléfono un recordatorio.

—¿Tú también? —Me sorprendo.

Guarda su celular.

—¿Vamos juntos? —Toma mis manos.

—Yo... —Bajo la vista—. Es muy apresurado para una primera cita.

—Puedo ir despacio.

—El lector va a malpensar. —Me suelto y pongo mi mano en mi mejilla.

—Que malpiensen lo que quieran, ese es su trabajo.

—¡¿De verdad?! —Me sorprendo, alzando la vista.

—Sí, ¿sino para qué nos leerían? —Enarca una ceja.

—Buen punto.

Y es así, como nos vamos al club de teatro, junto con los lectores malpensados. 

 

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