6. Debo seguir la historia

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Reik

Estoy algo mareado, todo me da vueltas. Parpadeo varias veces antes de despertar por completo, entonces veo un montón de sonrisas maliciosas, mirándome. Me doy cuenta que estoy atado a una silla ¿Cómo llegué aquí? ¡Ah, cierto! Se me tiraron unas chicas encima y me golpeé la cabeza, por eso perdí el conocimiento. Estas sí que están locas ¡¿Atarme?! Esto roza lo depravado.

—Oh, Reik es tan guapo —expresa una, se acerca y me abre la camisa.

Maldición, me quieren violar, no roza lo depravado, ¡es depravación pura! Aunque no me molesta que me desnuden, ya lo he estado en una fiesta muy alocada y sin sentido, pero bueno, que me aten no me trae confianza.

—¡Qué abdominales! —grita la segunda secuestradora, muy emocionada, tanto que hasta se desmaya.

Soy un buen somnífero y también soy el cliché de chico sexy, es obvio que todas mueren por mí. Miro a la cámara inexistente, como si hablara en off y guiño al que sea que esté leyendo esto.

—¿Qué vamos a hacerle? —exclama la tercera, nerviosa—. ¡¡Quiero besarlo!! —chilla eufórica y sacada de sí.

—Espera, hay que preguntarle a él. —Suspira la cuarta.

Es hora de hacer mi mejor actuación.

Cierro mis ojos y tanteo sacar alguna lágrima. Intento pensar en algo feo, pero como Vidavirix no me creó un pasado, porque suele dejarle el desarrollo al propio personaje mientras avanza la historia, y la verdad a mí no se me ocurre nada ahora, intento utilizar mi única carta para lloriquear. Es así como logro llorar con fervor, consiguiendo sacar varias lágrimas.

—Quiero... un poni —declaro muy triste.

No, esperen, eso no era.

—¡Ah, voy por él! —Se despierta la desmayada y sale corriendo a buscarme el animalito.

Al menos se fue una, voy a intentarlo otra vez.

Abro los ojos y miro al techo.

—Quiero... —Muchas lágrimas mojan mi rostro—. Quiero a mi mamá.

La quiero bien muerta.

—¡Tarada, lo asustaste! —Se empiezan a pelear.

Alta pelea épica estoy viendo, pero no la voy a describir porque me da mucha vagancia, así que lo siento lector o lectora, te vas a tener que quedar con las ganas de ver cómo se agarran a los puñetazos.

Segundos después se han dado tan duro, no de manera sexual, ¡malpensados! Se han dado tan fuerte con esos golpes que terminó viniendo una ambulancia. En serio, rompió la pared el vehículo y se las llevó puestas.

Ahora solo en esta habitación intento desatarme, pero me es imposible, este nudo está muy bien amarrado. De repente, llega un escalofrío hasta mí, la puerta se abre y veo a Viviana. Sigue escribiendo como la escritora que es, camina hasta redactando esto, sin mirar a ninguna parte, nada más a su papel.

—Debo seguir la historia, debo seguir la historia, debo seguir la historia —se repite a sí misma y me da miedo, levanta su lápiz, entonces me sobresalto ¿Va a matarme? Y como si tuviera un poder místico grita—. ¡DEBO SEGUIR LA HISTORIA!

Se hace una explosión descomunal y casi salgo volando, pero únicamente me desata las manos esa magia pedorra. Viviana desaparece en un humo y lo único que puedo hacer es chillar.

—¡Por los lentes de Vidavirix!

Creo que no siguió la historia, solo terminó el capítulo. 

Academia de locasDonde viven las historias. Desc繳brelo ahora