25. ¿Quién dice fin al final?

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Una música tranquila se asoma por el ambiente, también se oye a los pájaros cantar. La calma se termina solo cuando Reik revela su secreto.

—No soy lo que ustedes piensan, he fingido todo este tiempo. Jamás he sido adorable, mi verdadero ser está en despreciarlas a todas y a cada uno que se me cruce.

Hay un silencio incómodo, el rostro de Reik se ve muy enojado, justo como en realidad es él. Las lágrimas brotan de las muchachas, algunas decepcionadas y otras emocionadas.

Parece que es el final de la novela, sin embargo Reik es llevado a juicio por incumplir el contrato.

«Maldita sea», piensa Reik mientras se lo llevan a la justicia.

Las locas llevan pancartas el día del juicio y lo liberan ¿Qué? Ah, sí, se hace una revolución, se destruye el juzgado, la plaza y hasta los carteles de "se vende" porque tengo ganas. La narradora hace una fiesta, comemos chocolates y gomitas. Otra vez se aburre de escribir en tercera persona, entonces le cede la narración a Alana.

Alana

—No entiendo nada —opino luego de tragar un pedazo de mi chocolate y mientras camino al lado de Reik por las calles destruidas.

—Es una comedia absurda, no hace falta. —Se come sus gomitas.

—¿Y ya terminó? —Me detengo y lo miro.

Él hace lo mismo.

—Sí.

—¿Y ahora qué sigue? —consulto.

—Esa es tu elección.

—Me voy con Armani —digo sin importancia.

—Alana... —Toma mi mano y me detiene.

—¿Qué?

—Que seas feliz. —Sonríe hermoso.

—Esto es una comedia, no un funeral. —Comienzo a llorar.

—Entonces, ¿qué tengo que hacer para que te quedes?

Enarco una ceja.

—¿Vestirte de mosquetero?

—¿En serio? —Me observa, confundido.

—Es lo que hay, tómalo o déjalo.

—¿Y los otros personajes de esta historia no importarán si me visto de mosquetero?

—Eso dije.

—Ahora vuelvo. —Se va corriendo.

Me sonrojo ¡No! ¡¿En serio se fue a buscar el disfraz?! ¡Me muero! ¡No lo puedo creer! ¡Ah, ya volvió! Me voy a morir de verdad, se vistió de mosquetero.

—¡Ahora sí te acepto los gatitos! —digo enamorada.

—Ahora sí vamos a mojar la coneja. —Agarra mi cintura.

—¡Sí!

Nos besamos apasionadamente, incluso aunque en realidad no haya que usar tanto el adverbio de modo "mente", ¿sabías que es un vicio de estilo?

Fin... fin que te fin, la, la, la ¡¿Qué te fin?! Fin.

Tienes un nuevo mensaje:

Reik: Fin.

Alana: ¡Yo ya narré eso!

Reik: ¡Yo soy el protagonista, yo diré fin!

Alana: Técnicamente estás chateando.

Reik: No me importa, fin.

Academia de locasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora