Epílogo (Crawford no estuvo aquí)

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Armani

Se escucha la música que siempre se oye cuando camino. Es como un remix electrónico o algo así. Me detengo, toco la puerta del despacho de la presidenta estudiantil. O sea mi novia. La encuentro con el mejor actor de la academia Rose, besándose, mientras las amigas de Alana y la abuela de Cristina los observan.

—Hola —digo sin importancia—. Se olvidaron de nosotros y nuestro desarrollo, ¿y es lo mejor que saben hacer? —Enarco una ceja—. ¡Hasta la mamá de Reik está aquí! —A la mujer no la había nombrado, porque me la olvidé, así que llora desconsoladamente.

—¡Tengo un plan! —grita Melinda y deja de besar al chico invisible, entonces recuerdo que también me había olvidado de Joto y Lolo, los choferes de Reik.

También están aquí.

¿Cómo entra tanta gente en este lugar?

Seguro hasta me olvidé de alguien otra vez, márquelo en esta oración.

—¿Cuál es el plan? —consulto ignorando todos mis pensamientos.

—¡Nos uniremos a la serie Mundos Locos! —Se va corriendo y salta por la ventana, rompiendo el vidrio.

—Me niego, esa serie es oscura.

—¡Mejor que ser ignorada! —se queja Oriana y se desmaya.

—Yo soy una bruja, así que no hay problema. —Cristina observa a su abuela fantasma—. ¿Tú qué opinas?

—¡Tengo galletas! —dice la anciana.

La mamá de Reik se limpia el rostro, hasta se le borra, pero logra aclararnos sobre el tema:

—¿Saben que necesitamos encontrar al señor Crawford para eso, cierto?

—Si eso es cierto... —Se levanta Oriana del suelo, dejando de estar desmayada—. ¿Quién de nosotros será?

Nunca lo sabremos, porque no pertenecemos a esa saga de Vidavirix, ¿o sí?

Chan, chan, chan. 

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