12. Querido lector

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Reik

Querido lector, Vidavirix escribió mal el apellido de Alana, su apellido es Whitmore, no Withmore, ¿te animas a descubrir dónde? Sí, yo tampoco, qué aburrimiento ¿Te soné a Dora la Exploradora? Sí, esa que no toma en cuenta tu opinión, es una descarada. Bueno, sigamos.

Día de clases, todas las locas me miran como fieras hambrientas, yo me mantengo en mi pupitre con cara de angelito. Voy a sacar mi bate y matarlas a todas ¿Qué tengo uno guardado en mi mochila? Claro que sí.

—¿Qué hace un ramo de flores aquí? —exclamo extrañado.

Vidavirix, te voy a...

—¿Para quién son? —pregunta una chica, acercándose.

—¿Para mí? —expresa la que se sienta atrás, ilusionada.

—¡No, para mí! —chilla una y se desmaya.

—Di para quién —amenaza otra y descubro que tiene mi bate.

La recalcada con... qué no puedo insultar.

Sonrío.

—Son para Alana.

Toma esa, Vidavirix.

Todas las locas salen corriendo del aula y yo me como un sándwich, que ni sé de dónde salió, pero como esto es una comedia absurda, no voy a plantearme nada.

Alana

Bostezo, saliendo de mi habitación, no dormí bien ¿Quién duerme en una escuela en la que escuchas como hacen vudús para conquistar a Reik Manson? Como sea, ojalá pudiera volver a casa, pero la malvada presidenta estudiantil me obligó a quedarme. Por el bien de la trama, obviamente. Si fuera por ella ya me hubiera matado, enterrado e incluso bailado sobre mi tumba mientras se casaba con Reik. Obvio, él con cadenas. Pensar que tiene novio ¿Dónde estará ese? Todavía no apareció.

Oigo como si de una manada se tratara, entonces me giro viendo como un montón de chicas vienen con antorchas hacia mí ¡Patitas para qué las quiero! Salgo corriendo.

Veo al más probable culpable de mi persecución, así que me le salto encima.

—¡Quietas! —les grito—. O lo mato —amenazo.

Reik no hace nada, se queda inmóvil, ni siquiera me ayuda a sostenerme, mientras yo me abrazo de su cuello y mis piernas están bien agarradas de su cintura ¡Ah! ¡¿Por qué es tan alto?! ¡Le tengo miedo a las alturas! ¿En serio? Bueno, no, pero era para demostrar un punto que ya olvidé.

—¡Lo mato! —insisto mientras intento no caerme.

—¡No lo lastimes! —gritan desesperadas.

—¡Lo juro, lo haré!

¡Ay, me caigo, me caigo!

—¡No, por favor no! —Lloriquean.

—Ayúdame —susurro.

—Tengo tus flores —dice Reik de repente, mirándome muy serio y alza su mano para mostrármelas—. ¿Las quieres?

¡Pelot...

Perdón, casi se me escapa un insulto argentino, es que la escritora intenta ser neutra y a veces no le sale.

—Ayúdame —insisto y me bajo de él, tomo el ramo y las apunto a todas con este—. ¡Aléjense, tengo unas flores y no voy a dudar en usarlas!

—¡No, tiene espinas! —Se desmaya una.

—¿Por qué todo el mundo se desmaya aquí? —pregunta Reik—. ¿No se alimentan bien?

—No sé —digo sin importancia y me centro en defenderme con las flores—. Aléjense o le destruiré su hermoso rostro con las espinas.

—¡¡No!! —Se van corriendo como locas.

—¡Uf! —Tiro las flores y las piso.

—¿Qué culpa tenía el ramo? —consulta Reik.

—¡¡No sé, no me preguntes, soy un personaje!!

—¡Reik! —Se levanta la que antes se había desmayado.

—Voy a cometer un asesinato —expresa el mencionado, ya cansado del acoso, entonces noto que tiene un bate detrás.

¡¿De dónde salen tantos objetos?!

—No lo hagas —le pido.

—Déjame, Alana, necesito matar a alguien.

—Recuerda, estás fingiendo ser buen chico.

Le titila un ojo.

—Voy a destruir... —Alza el bate—. Todo lo que no sea puro ni hermoso.

¿Eh?

—Aww, Reik. —Suspira la chica—. Qué preciosa metáfora.

—Gracias, estoy practicando —dice en un tono infantil—. ¿Te gusta?

—¡Me encanta! —Se desmaya otra vez.

—Vámonos antes de que despierte —acoto.

—¿A ti no te gusta? —Hace puchero de una manera adorable y hasta casi me convence.

—¡Deja de fingir! —me quejo.

—Tienes razón —exclama fríamente y apoya el bate en su hombro. Ahora parece todo rudo, hasta me da miedo su expresión—. Larguémonos de aquí.

Tengo un escalofrío.

Querido lector, está terminando el capítulo, la respuesta a la pregunta que hizo Reik al inicio es el número cuatro, en ese capi está mal escrito mi apellido ¡Gracias por participar! Aunque quizás ni lo hiciste, pero gracias igual, porque eres importante para mí.

Para Reik no, él te odia, es mala persona.

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