1.Los clones

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Mis tíos se habían ido, para siempre, nos dejaron solos a mí y a Max, ya que decían que este lugar ya no era seguro. Éste se fue enojadísimo de la casa, ahora, más solitaria que nunca.

Ese fue un pequeño resumen de lo que había pasado hace cinco minutos, ahora me encuentro con: Harry, alto y ojos más azules; Ron, alto y desgarbado; Hermione, que se había recogido la espesa melena en una larga trenza; Fred y George esbozando idénticas sonrisas; Bill, con tremendas cicatrices y el pelo largo; el señor Weasley, con expresión bondadosa, algo más calvo y con las gafas un poco torcidas; Ojoloco, maltrecho, cojo, y cuyo brillante ojo mágico azul se movía a toda velocidad; Tonks, con el pelo corto y teñido de rosa, su color preferido; Lupin, con más canas y más arrugas; Fleur, esbelta y linda, luciendo su larga y rubia cabellera; Kingsley, negro, calvo y ancho de hombros; Hagrid, con el pelo y la barba enmarañados, encorvado para no darse contra el techo.

Yo:Creía que estabas protegiendo al primer ministro muggle, Kingsley.

Kingsley:Pueden pasar sin mí por una noche. Tú y Harry son más importante.

Tonks:¿Has visto esto, Cloe?-dijo, encaramada en la lavadora, y agitó la mano izquierda mostrándome el anillo que lucía en un dedo.

Yo:¿Se han casado? -pregunté mirándola, y luego a Lupin.

Tonks:Lamento que no pudieras asistir a la boda, Cloe. Fue una ceremonia muy discreta. Además, estoy esperando un bebé varón.

Yo:¡Qué alegría! ¡Felici...!

Ojoloco:Bueno, bueno, más adelante ya habrá tiempo para cotilleos. Tenemos un grave problema: tú y Harry son menores de edad, y eso significa que todavía tienen activado el Detector.

Yo:¿Qué es el Detector?

Harry:El encantamiento que percibe las actividades mágicas realizadas en torno a los menores de diecisiete años.

Ojoloco:Pero no podemos esperar a que se desactive el Detector, porque en cuanto cumplan los años perderán toda la protección que les proporcionó su madre.

Yo:¿Y entonces que haremos?

Moody sacó de su capa un frasco que contenía un líquido parecido al barro. Y no hizo falta que dijera nada más: comprendimos de inmediato el resto del plan.

Yo y Harry:¡No! -gritamos al unísono, y nuestras voces resonaron en la cocina-. ¡Ni hablar!

Hermione:Ya les advertí que se lo tomarían así.

Harry:¡Si creen que vamos a permitir que seis personas se jueguen la vida...!

Ron:Como si fuera la primera vez que lo hacemos.

Yo:¡Esto es diferente! ¡Hacerlos pasar por nosotros, vaya idea!

Fred:Miren, a nadie le hace mucha gracia, chicos. Imagínense que algo sale mal y nos quedamos convertidos en unas pelirrojas que habla con los animales e imbéciles canijos y con gafitas para toda la vida.

Ni yo ni Harry sonreímos.

Yo:No podrán hacerlo si nosotros no cooperanos.

Harry:Necesitan pelo de nuestras cabezas

Ojoloco:Si hemos de hacerlo por la fuerza, lo haremos -gruñó y su ojo mágico tembló un poco mientras nos miraba fijamente-. Todos los que estamos aquí somos mayores de edad, Potters, y estamos dispuestos a correr el riesgo.

Yo:Me niego.

Harry:Estoy con mi hermana.

Hermione:Como quieran...-fue demasiado rápido para impedirlo, a los dos nos arrancó varios pelos de la cabeza.

La hermana de Harry Potter 4¡Lee esta historia GRATIS!