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9.No te vayas...

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Un mes después, Harry, Hermione y yo opinamos que no era conveniente quedarnos mucho tiempo en el mismo sitio, y Ron estuvo de acuerdo, pero puso como condición que el siguiente paso los llevara a algún lugar donde pudiera conseguir un bocadillo de beicon. Hermione retiró los sortilegios que había repartido por el claro, mientras los tres borrábamos todas las marcas y huellas que revelaran que habíamos acampado aquí. Entonces desaparecimos y nos encontramos en un terreno extenso, cerca de un lago y de las montañas.
***
El otoño iba apoderándose del campo a medida que pasábamos el tiempo allí. Yo y Harry hemos pasado tiempo de hermanos y ha sido fantástico.

Estaba cortándole el pelo a Harry y Hermione y Ron estaban comiendo en la mesa. Extrañamente, Ron se estaba comportando de una manera totalmente irritante.

Le miré el cuello a Ron, y, efectivamente, llevaba puesta la cadena de oro del Horrocrux. Entonces contuve el impulso de replicarle, porque sabía que su actitud mejoraría un poco cuando le llegara el turno de quitarse el guardapelo.
Mientras le seguía cortando el pelo a Harry, pensé en la espada de Gryffindor más detalladamente, en invierno leí un libro de Hermione que decía sobre la espada...

Yo:¡O dios mío!-dejé las tijeras a un lado y agarré a Harry del brazo y lo llevé a un lugar más apartado.

Harry:¿Qué pasa?

Yo:¡La espada destruye los Horrocruxes! ¡Las armas fabricadas por duendes sólo se imbuyen de aquello que las fortalece! ¡Harry, esa espada está impregnada con veneno de basilisco!

Harry:Y Dumbledore no nos la dio porque todavía la necesitaba; quería utilizarla para destruir el guardapelo...

Yo:... y debió de prever que si la ponía en su testamento no nos la entregaría...

Harry:... y por eso hizo una copia...

Yo:... y la puso en la urna de cristal...

Harry:... y dejó la auténtica... ¿dónde?

Nos miramos. ¿Por qué Dumbledore no nos lo dijo? ¿O sí lo dijo y no nos dimos cuenta en su momento?

Yo:¡Piensa! -le susurré-¡Piensa! ¿Dónde pudo dejarla?

Harry:Dumbledore confiaba en Snape.

Yo:No lo suficiente para explicarle que había cambiado las espadas.

Harry:¡Sí, tienes razón! Entonces, ¿crees que decidió esconder la espada muy lejos de Hogsmeade?

Hermione:Cloe, me sorprendes.

La voz de Hermione nos asustó y nos giramos, todo este rato estaba al lado de nosotros escuchando. Reímos.

Yo:¿Qué opinas tú...-la luz que iluminaba el lugar donde estábamos desapareció-...Ron?

Lo busqué, y, por un instante, creí que había salido de la tienda, pero entonces, cuando volvió la luz, vi que se había tumbado en la litera de abajo, con cara de pocos amigos.

Ron:Ah, ¿se han acordado de que existo?

Harry:¿Cómo dices?

Ron dio un resoplido sin dejar de contemplar el somier de la cama de arriba.

Ron:Nada, nada. Por mí pueden continuar; no quiero estropearles la fiesta.

Perpleja, miré a Hermione y a Harry buscando ayuda, pero ellos estaban tan desconcertados como yo.

Hermione:Ehhh...buscaré salmones-se puso el gorro y salió de la tienda.

Yo:¿Qué te pasa?

Ron:¿Que qué me pasa? No me pasa nada-respondió Ron, que seguía sin mirarme a la cara-. Al menos, según ustedes.

Se oyeron unos golpecitos en el techo de la tienda. Había empezado a llover.

Harry:Oye, es evidente que algo te ocurre. Suéltalo ya, ¿quieres?

Ron se sentó en la cama; tenía una expresión ruin, nada propia de él.

Ron:Está bien, lo soltaré. No esperen que me ponga a dar vueltas por la tienda porque hay algún otro maldito cacharro que tenemos que encontrar. Limítate a añadirlo a la lista de cosas que no sabes.

Harry:¿De cosas que no sé? ¿Que yo no sé?

Plaf, plaf, plaf; la lluvia caía cada vez con más fuerza, tamborileando en la tienda, así como en la hojarasca de la orilla y en el río. El miedo sofocó mi júbilo.

Ron:No es que no me lo esté pasando en grande aquí , con un brazo destrozado, sin nada que comer y congelándome el culo todas las noches. Lo que pasa es que esperaba... no sé, que después de varias semanas dando vueltas hubiéramos descubierto algo.

Yo:Ron -intervine, pero en voz tan baja que él hizo como si no me hubiera oído, ya que el golpeteo de la lluvia en el techo amortiguaba cualquier sonido.

Harry:Creía que sabías dónde te habías metido.

Ron:Sí, yo también.

Harry:¿Qué creías Ron? ¿Que nos alojaríamos en hoteles de cinco estrellas, o que encontraríamos un Horrocrux un día sí y otro también? ¿O tal vez creías que por Navidad habrías vuelto con tu mami?

Ron:¡Creíamos que sabían lo que hacían! ¡Creíamos que Dumbledore les había explicado qué debían hacer! ¡Creíamos que tenían un plan!

Yo:¡Ron! -grité, y esta vez se me oyó perfectamente a pesar del fragor de la lluvia, pero volvió a hacer oídos sordos.

Harry:Bueno, pues lamento decepcionarlos. Hemos sido sinceros contigo y Hermione desde el principio, les hemos contado todo lo que nos dijo Dumbledore. Y por si no te habías enterado, hemos encontrado un Horrocrux...

Ron:Sí, y estamos tan cerca de deshacernos de él como de encontrar los otros. ¡O sea, a años luz!

Yo:Quítate el guardapelo, Ron -le pedí con inusitada vehemencia-. Quítatelo, por favor. Si no lo hubieras llevado encima todo el día, no estarías diciendo estas cosas.

Harry:Sí, las estaría diciendo igualmente.

La lluvia seguía martilleando la tienda. Fui presa del llanto, y la emoción de unos minutos atrás se desvaneció por completo. No sabíamos dónde se hallaba la espada de Gryffindor, y nosotros éramos cuatro adolescentes refugiados en una tienda de campaña cuyo único objetivo era no morir todavía.

Ron:A ustedes les parece muy fácil, claro, porque sus padres están a salvo de...

Yo y Harry:¡Nuestros padres están muertos!

Ron:¡Los míos podrían ir por el mismo camino!

Harry:¡Pues vete! ¡Deja el Horrocrux!

Ron se quitó la cadena y dejó el guardapelo encima de una silla.
Entonces se volvió hacia mí y dijo:

Ron:Y tú, ¿qué haces?

Yo:¿Cómo que qué hago?

Ron:¿Te quedas o qué?

Yo:Yo... -estaba angustiada-. Sí, me quedo.

Ron:Vale. Prefieres a tu hermano antes que a mí.

Yo:¿Qué? ¡No, Ron! ¡Vuelve, por favor!

Ron ya se había marchado de la tienda en el momento que Hermione entró.

Hermione:¿Adónde se fue?

Harry se quedó quieto donde estaba, callado, yo estaba sollozando, repetía el nombre de Ron a cada segundo.

Yo:¡Se ha... ido! ¡Se ha desaparecido!

Hermione me consolaba. Harry recogió el Horrocrux y se lo colgó del cuello; luego quitó las sábanas de la cama de Ron y me tapó. Finalmente subió a la litera de arriba.

AY ME DIO PENITA! )': tengo hambre...asdfghjklñ no se que decir :3

La hermana de Harry Potter 4¡Lee esta historia GRATIS!