6.Multijugos

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Nos encontrábamos en el diminuto callejón donde habíamos previsto llevar a cabo la primera fase del plan. El callejón todavía estaba desierto (sólo se veían un par de cubos de basura), pues los primeros empleados del ministerio no solían aparecer hasta las ocho en punto, como muy pronto.

Hermione:Muy bien -dijo consultando la hora-. Tendrían que llegar dentro de unos cinco minutos. Cuando las hayamos aturdido...

Ron:Ya lo sabemos, Hermione -resopló-. ¿Y no teníamos que abrir la puerta antes de que ellas llegaran?

Hermione soltó un chillido.

Hermione:¡Casi se me olvida! Apártense un poco...

Sacó la varita y apuntó a la puerta contra detrás del cubo de basura que había junto a la puerta del teatro, mientras Harry se quitaba la capa invisible.

Juntos, trasladamos a las brujas al oscuro pasillo que conducía a la parte trasera del escenario. Hermione y yo le arrancamos varios pelos a cada una y los metimos en un frasco de fangosa poción multijugos que Hermione sacó del bolsito de cuentas. Entretanto, Ron rebuscaba en el bolso de la bruja.

Ron:Se llama Mafalda Hopkirk -anunció leyendo una tarjetita que la identificaba como auxiliar de la Oficina Contra el Uso Indebido de la Magia a la bruja de Hermione-. Será mejor que cojas esto, Hermione, y aquí están las fichas.

Le dio unas moneditas doradas, todas con las iniciales «M.D.M.» grabadas, que había en el bolso de la bruja.
Hermione se bebió la poción multijugos, que había adoptado el bonito color de los heliotropos, y pasados unos segundos se convirtió en la doble de Mafalda Hopkirk. Le quitó las gafas a la verdadera y se las puso.

Harry:Y esta se llama Susan Jones-imitó a Ron, sólo que esta vez con la bruja que yo sería. Coloqué los pelos
en la poción y la bebí. Sentí un cambio, no necesitaba un espejo para verme si yo era la doble de la señora que está al frente.

Miré a los dos señores que estaban atrás, esos serían Harry y Ron.

Hermione:Recuerden, no hablen con nadie si es que no es necesario-les dijo a la vez que les entregaba las pociones y se las bebían-Traten de actuar normal, hagan lo mismo que los demás.

Salimos del callejón ya todos transformados. En la abarrotada acera de la calle principal, a unos cincuenta metros, unas rejas negras y puntiagudas flanqueaban dos tramos de escalones, uno con el letrero «Damas» y el otro «Caballeros».

Yo:Nos vemos ahora mismo -dije, nerviosa, antes de bajar tambaleando los escalones con Hermione que conducían al lavabo de señoras. Parecía un lavabo público subterráneo, normal y corriente, revestido de azulejos blancos y negros.

??:¡Buenos días, Susan, buenos días Mafalda!-saludó otra maga al entrar en una cabina tras insertar una ficha dorada en la ranura de la puerta- ¡Que horror, obligarnos a ir al trabajo de esta forma! ¿Quién creen que va a venir, los Potter? -Y rió de su propio chiste.

Hermione soltó una risita forzada y replicó:

Hermione:Sí, qué tontería, ¿no?

Ambas entramos en cabinas contiguas.
Oí cómo las magas tiraban de la cadena en otras cabinas. Me agaché y miré por el resquicio del panel que separaba mi cubículo del de al lado, justo a tiempo de ver un par de tacones subiéndose al retrete. Luego miré por el resquicio de la izquierda y vi a Hermione, que también se había agachado y me miraba.

Hermione:Tenemos que meternos en el retrete y tirar de la cadena.

Yo:Por lo visto, sí -respondí con una voz que no reconocía.

La hermana de Harry Potter 4¡Lee esta historia GRATIS!