8.El bosque

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Abrí los ojos y me deslumbró un resplandor verde y dorado. No tenía ni idea de qué había ocurrido, pero era evidente que me hallaba tendida sobre algo que semejaba hojas y ramitas. Inspiré con dificultad para llenar de aire mis pulmones, que notaba aplastados; parpadee y comprendí que el intenso brillo era la luz del sol filtrándose a través de un toldo de hojas. Entonces algo se movió cerca de mi cara y me puse a gatas, dispuesta a enfrentarme con alguna criatura pequeña pero feroz; no obstante, sólo se trataba de un pie de Ron. De inmediato, eché una ojeada alrededor y comprobé que sus mi hermano, mis dos amigos y yo estábamos tumbados en un bosque, al parecer solos.
Lo primero que me vino a la cabeza fue el Bosque Prohibido y, aunque sabía lo peligroso y absurdo que habría sido aparecerse en los terrenos de Hogwarts, me dio un vuelco el corazón al pensar que desde aquí, caminando a hurtadillas entre los árboles, podríamos llegar a la cabaña de Hagrid. Sin embargo, en los pocos instantes que tardó Ron en emitir un débil gruñido y en arrastrarme hasta él, comprendí que no se trataba del bosque del colegio: los árboles parecían más jóvenes y crecían más separados, y el suelo estaba más limpio.
Hermione y Harry también se habían puesto a cuatro patas y acercándose a Ron. En cuanto vi a Ron, las demás preocupaciones se me borraron, porque él tenía todo el costado izquierdo manchado de sangre, y la cara, pálida y grisácea, destacaba sobre la hojarasca del suelo. Se estaba acabando el efecto de la poción multijugos: Ron era mitad Cattermole y mitad él mismo, y el cabello se le iba volviendo cada vez más pelirrojo a medida que el rostro perdía el poco color que le quedaba.

Yo:¡Ron! ¿Qué le ha pasado?

Hermione:Ha sufrido una despartición -contestó mientras examinaba la manga de la camisa de Ron, la parte más manchada de sangre.

Me quedé mirándolo, horrorizada, cómo Harry le desgarraba la camisa. Se me revolvió el estómago cuando Harry dejó al descubierto el brazo de Ron y vi que le faltaba un gran trozo de carne, como si se lo hubieran cortado limpiamente con un cuchillo.

Yo:¡Hermione! ¿tienes algo que lo cure?-dije desesperada al tiempo que me acercaba a la cabeza de Ron.

Hermione:Sí, en mi bolso hay una botellita con una etiqueta que pone «Esencia de díctamo»...

Yo:¡¿Y que me importa lo que pone?! ¡Tráela!

Fue corriendo al sitio donde ella había aterrizado, cogió el bolsito de cuentas y metió una mano dentro. Al instante desfilaron bajo sus dedos unos objetos tras otros: el lomo de cuero de varios libros, mangas de jerséis de lana, tacones de zapatos...

Harry:¡Date prisa!

Hermione cogió su varita mágica del suelo y apuntó a las profundidades del bolso mágico.

Hermione:¡Accio díctamo!

Una botellita marrón salió disparada del bolso; la atrapó y volvió rápidamente junto a mi, Harry y Ron, que tenía los ojos entornados.

Yo:Se ha desmayado -afirmé, también muy pálida; ya no tenía el físico de Susan, todos volvimos a la normalidad.

Hermione quitó el tapón de la botellita y vertió tres gotas de poción en la sangrante herida. Salió un humo verdoso y, cuando se hubo disipado, vi que había dejado de sangrar. Ahora tenía el aspecto de una herida de varios días, y una fina capa de piel nueva cubría lo que momentos antes era carne viva.

Harry:¡Uau!

Hermione:Es lo único que me atrevo a hacer. Hay hechizos que lo curarían del todo, pero tengo miedo de intentarlo por si los hago mal y le causo más daño. Ya ha perdido mucha sangre.

Yo:¿Cómo se lo ha hecho? -trataba de comprender qué había ocurrido-. ¿Por qué estamos aquí?

Harry:Creía que íbamos a Grimmauld Place.

La hermana de Harry Potter 4¡Lee esta historia GRATIS!