✭ Capítulo 11

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El plan de rescate quedó fijado para esa misma noche.  Comimos rápidamente, después nos encaminamos a la habitación de taller. Don Carlos estaba afuera de la habitación con las llaves en su mano. Él se encargaba de vigilar las horas de trabajo. A mí daba miedo saber que en cualquier momento, ante nuestra poca vigilancia, regresarían los hombres de la camioneta negra y "adoptarían" a Hiccup.

La sala de jornadas estaba gris. Por la ventana, donde me escape la anterior noche, se colaban los rayos de sol. Vigilaba de lejos a Don Carlos, pero él seguía con su ceño fruncido. Quise imaginarlo como una persona buena, pero no puedo. En ese momento pense en mi abuelo Arendelle ¿Qué tipo de hombre sería? O ¿Qué tipo de hombre es?

Me sente el la banca y empece a tejer bufandas. Estaba un poco nerviosa ya que me equivocaba. Mérida igual andaba distraida.

La tarde llegó, ni cuenta me di. Don Carlos se fue de su lugar y ahora lo ocupaba el Señor Hans. Él nos vigilaba.

Las sombras se hicieron más oscuras en el taller. Pensé en las dos Sombras de Luciérnaga que vi. No sé si picaron a Rapunzel y a Hiccup. Pero deje de tenerles miedo. Las Sombras de Luciérnagas no eran malas. Mientras el Señor Hans estaba sentado vigilandonos, pensé en que aunque fuera malo, tampoco había porque tenerle miedo.

Me ayudo el Arendelle que seguía pegado a mi nombre y me daba una esperanza. Cuando oscurecio por completo, el Señor Hans se levanto de su asiento y empezo a recorrer todo el taller, para ver si acabamos nuestros trabajos. Cuando pasó de mi lado, se detuvo y me dijo

- No terminaste tus encargos.- Parecía molesto.

- Es que no hubo tiempo.- Respondí firmemente. Sus labios parecían dos piedras apretadas a la fuerza, después abrió la boca.

- Te quedaras a terminarlos.- Después volteo a donde estaban Mérida y Eugene.- Ustedes buenos para nada, salgan de aquí. Vayan a cenar. Después vayanse a su dormitorio. Los estare vigilando.-

El Señor Hans carraspeo y todo el mundo le puso atención.

- El sábado que viene habrá más adopciones. Espero que esten bien arreglados, porque dan lástima.-

Después dirigió su mirada a mi. Sus ojos parecían carbón ardiendo. - Por supuesto que tú no iras a la fila para ser escogida. Estas castigada.-

- ¿Por qué estoy castigada.-

- Tú lo sabrás.-

- Pero no lo sé.-

- Pues por eso también estás castigada.-

- ¿Por saber o no saber?.-

Fue como si hubiera dicho la palabra clave en ese momento. El Señor Hans se le noto nervioso.

- Mocosa...-

En ese momento sentí que me iba a golpear, pero no lo hizo. De pronto recordé que no quería ser adoptada por hombres y mujeres en coches negros. Yo sabía lo que pasaba.

- Sí, voy a terminar mis encargos.- El Señor Hans sonrió.

- Vamos, a cenar y después a sus camas.-

El taller se fue vaciando. Las luces se hacian más tenúes en la oscuridad. Me sentía tensa, tenía muchas cosas que hacer. Pero al recordar mi apellido Arendelle, todos los miedos se esfumaban.

Escuche pasos por el pasillo, entonces pude visualizar dos siluetas. Eran Mérida y Eugene. Me acerque a ellos.

- ¿Qué hacen aquí? ¿Se escaparon?.-

- Shhhh...-

- Nadie se a metido a la enfermería.- Dijo Mérida.

- Perfecto.- Dije sonriendo

- ¿Ahora qué hacemos Elsa?.- Dijo Eugene.

- Cuando el reloj marque las 12 de la noche. Nos escapamos. Pero primero tenemos que ir a la oficina de Mamá Olga.-

- ¿Para qué?.- Me pregunto Mérida curiosa.

- Para recuperar nuestros apellidos y saber quienes son nuestros padres.- Los ojos de Mérida y Eugene se cristalizaron.

- Tenemos que ser valientes.- Dije animandolos.

- Yo quiero vigilar que no le pase nada a Hiccup.- Dijo Mérida, totalmente repuesta.

- No, tú eres más pequeña. Puedes entrar con más facilidad a la oficina de Mamá Olga. Siempre deja la ventana abierta.-

Terminamos de ponernos de acuerdo. Eugene y yo iriamos por Hiccup y lo cargariamos hasta mi Cuarto Secreto. Mérida se infiltraría a la oficina de Mamá Olga para buscar los archivos. A ella la esperariamos en mi Cuarto Secreto. Después no hiriamos a nuestros dormitorios a descansar. Mis amigos se fueron, para no levantar sospechas, ahora estaba sola en el taller. Escuche un ruido en la ventana y ahí estaba, no me sorprendí. Ahora no le tenía miedo. Entro por la ventana y se acerco a mi mesita de trabajo. Era pequeña y sus alas revoloteaban. Al parecer las Sombras de Luciérnagas son fuertes porque aquella llevaba algo para mi.

...........-.-.-.-.
♧Pista: Mamá Olga fue la única que se quedo con Hiccup en la enfermería desde la mañana, nadie entro, excepto el Señor Hans por que él cargo a Hiccup, pero se retiro por que Mamá Olga no lo quería ahí.♧

→Extraño el comportamiento del Señor Hans ¿No?
→¿Qué lleva esa pequeña luciérnaga para Elsa?

Sombras de Luciérnagas    ✭☽ Jelsa ☾✭ (Cancelada)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora