Capítulo cuarenta y seis: ¿Eli?

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"Debo suponer que ya no estás molesta conmigo?"

Esa fue su respuesta y mi cansada mente trata de procesar una respuesta pertinente.

"Sólo dije hola."

Bien, bien, voy bien.

"Elizabeth, no quiero que sigamos así. Quiero que todo sea como antes."

Siento un nudo en la garganta tremendo y trato de normalizar mis respiraciones para calmarme. Quisiera poder decirle que también quiero volver a ser los mismos Cameron y Elizabeth de antes, pero no estoy muy segura de eso.

No estoy segura de querer volver a ser su amiga, pero no creo que sea un buen momento para decírselo.

"Tal vez...", comienzo a teclear en mi celular y, luego, me detengo precipitadamente al escuchar unos pasos.

- ¿Bethie? - pregunta la familiar voz de mi hermano.
- ¿Si? ¿Sucede algo? - la puerta de mi habitación se abre lentamente y mi hermano camina hasta mi cama.
- Necesito que te quedes con mi celular esta noche.
- Bien, está bien. - accedo confundida mientras Aaron me entrega el aparato. - ¿Qué sucedió?
- Estuve muy cerca de escribirle, Bethie. - explica con tanta decepción que me hace sentir culpable al instante. - Dijimos que comenzaríamos de nuevo y yo no estoy cumpliendo nuestra promesa.
- Tranquilo, no pasó nada. - le tranquilizó y acaricio su cabeza cuando se recuesta en mi piernas. - Ya está todo bien. - Bien, me tranquiliza que tú tengas mi celular. Es hora de dormir, mañana hay clases. - añade y se acerca a darme un beso de despedida.
- Espera. - lo detengo bruscamente y él me mira confundido. - ¿Te quedas esta noche? Estoy teniendo el mismo problema que tú.
- ¿Le quieres escribir? - me interroga y soy tan obvia que él lo entiende al instante. - Dame tu celular. - exige, extendiendo su mano mientras sube a mi cama. - Un nuevo comienzo es dejar atrás todo.

Una semana después, las cosas comienzan a mejorar. Los Dolan no nos dejan solos ni un segundo y, si no se quedan en nuestro apartamento, vamos al suyo. Nos hemos vuelto tan unidos que incluso tenemos ropa de repuesto en la casa del otro.

Albany, la joven que conocí en la universidad, también se ha vuelto muy cercana a nosotros. Los gemelos y Aaron la acogieron al grupo mejor de lo que pensé y me agrada la idea de que al menos haya otra chica en el grupo. La joven resultó ser muy sociable, divertida y amiga de hacer locuras como los Dolan. Así que nuestro primer fin de semana lo pasamos en un road trip espontáneo hacia las montañas.

El lunes por la mañana, los Dolan, mi hermano, Bany, la forma de cariño en la que llamábamos a Albany, y yo, cocinamos el desayuno. Regresamos tarde anoche, pero aun así nos levantamos tres horas antes de clases para tener tiempo de alistarnos y comer.

Mientras ayudo a Aaron a poner la mesa, mi celular vibra en la mesa de la cocina y Bany me avisa que me ha llegado un mensaje.

- Es de una tal Jess. - dice despreocupada cuando me extiende el celular y noto al instante el efecto de ese nombre en mi hermano.
- Gracias, Bany. - tomo el celular y, mientras aproeto la mano de mi hermano, leo el mensaje.

"Te recuerdo que tienes una mejor amiga en Los Ángeles que te extraña y esta libre justo ahora. Puedes conectarte a Skype?"

- Hazlo, no me importa. - dice Aaron, asintiendo en aprobación hacia mi laptop en la mesa de centro de la sala. - Ayudaré a...
- Ayudaras a Bany porque necesito a alguien que le ponga miel de maple a los panqueques. - completa su oración nuestra amiga y se lleva a mi hermano con ella.

Me conecto a Skype, dudando si hacerlo o no porque no quería dañar a mi hermano, pero Jessica también es mi amiga y es cierto que la he dejado de lado desde que empecé a estudiar.

- ¡Hola! - saluda Jessica y enciende su cámara para que pueda verla. Yo hago lo mismo. - Al fin podemos hablar.
- Sí, lo sé, ha pasado mucho. - admito cabizbaja. - He estado muy ocupada con todo esto de la universidad.
- Pero tuviste un fin de semana asombroso, ¿no es así? - abro los ojos de par en par, yo no le he contado nada. Ella ríe. - Vi las fotos del Instagram de tu hermano.
- ¿Estabas viendo el Instagram de Aaron? - repito y, cuando escucho un cubierto caer al piso, me doy cuenta de que lo he dicho lo suficientemente fuerte para que mi hermano lo escuche.
- ¿Está el allí? - pregunta Jess, evidentemente preocupada.
- Si, está ayudando a poner la mesa. - respondo y miro por encima de mi hombro hacia él. - Ahora vivimos juntos en un apartamento cerca a la universidad. - añado mientras veo a mi hermano acercarse.
- Hola. - saluda Aaron y me sorprendo lo des preocupado que parece. - Es buen verte, Jessica. - mi amiga traga saliva y se queda congelada.
- ¿Dónde estás, Aaron? - se escucha a Bany y la joven aparece detrás de mi hermano. - Ya te vi. - añade contenta y lo abraza, tan expresiva como solo ella puede serlo. - Oh, Bethie hermosa, no quise interrumpir.
- Tranquila, no pasa nada. - le digo, dándole la espalda a Jess por unos segundos. - ¿Necesitan ayuda con algo?
- No, ya casi acabamos. - responde Aaron. - ¿Tienes todo listo? - asiento. - Bien, vamos a segur con el desayuno, Bany. - añade antes de agacharse para que ella suba a su espalda y se vayan a la cocina.
- Lamento eso, Jess, tenemos invitados en casa. - me vuelvo hacia mi amiga quien me ve con una expresión neutral.
- ¿Por qué no me dijiste que Aaron tiene novia?

Bany y Aaron comienzan a reír en el fondo, probablemente por la pregunta de Jessica. Me apresuro a bajar el volumen de la laptop e intento no reír, pero terminó haciéndolo muy bajo. Aaron y Bany definitivamente no están juntos, solo se han hecho buenos amigos. Además, Bany tiene novio.

- ¿De qué te ríes? - pregunta Jess, evidentemente enfadada. - Hablo enserio, tú sabes que... - un ruido estruendoso la interrumpe. - Es el timbre de casa, Elizabeth.
- ¡Ya llegó Cameron! - escucho a la madre de Jessica anunciar y, al instante, tengo a Aaron a mi costado.
- Tal vez sea momento de cortar. - me susurra mi hermano al oído mientras finge darme un beso en la mejilla
- ¡Jess! - escucho la voz de Cameron saludar y siento la necesidad de salir corriendo. He anhelado verlo, pero no de esta forma.
- Hey, Cam, estoy en una vídeollamada, dame unos minutos y nos vamos. - le pide Jess justo al mismo tiempo que su mejor amigo aparece en la pantalla al darle un abrazo.
- ¡Bethie, tu teléfono! - anuncia Bany y me rodea por detrás para mostrarme mi celular.
- ¿Eli? - pregunta Cameron y le dirijo la mirada por unos segundos.

Tengo ganas tremendas de rodearlo con mis brazos por la cintura y sentir el calor de su cuerpo junto al mío. Pero no me corresponde, no me pertenece, no somos algo como para desear eso, así que me levanto del sofá apresuradamente y contesto mi teléfono sin ver quién llama.

- ¿Quién la llamaba? - le pregunta Aaron a Albany.
- Un tal Kath.
- ¿Kath? ¿No será Keith?
- Si, creo que si.

Oh, no, por favor dime que no es Keith.

Oh, santo cielo, ¿creen que sea Keith?
¿Creen que Elizabeth debería ir a Los Ángeles y ya de una buena vez estar con Cameron?

Hit me with your best shot.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora