Capítulo cinco: Cretino

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- ¿Cómo es posible? - pregunto, acercándome al recién llegado con emoción. - Te vi hace unas horas en Louisiana. - él ríe y me toma por los brazos con suavidad.

- Te dije que nos veríamos pronto.

- No puedo creerlo. - digo, sintiendo como la incomodidad por Cameron se esfuma. - ¿Cómo es que...?

- Mi mamá me sorprendió con el cambio de vuelo. - explica, manteniendo su bonita sonrisa en el rostro. - Nosotros vivimos aquí.

- ¿Aquí en Bello Monte? - escucho la voz de Cameron preguntar, seguido de una mano estampándose contra su brazo.

- No, aquí en Los Ángeles. - le responde Jacob con tranquilidad, ignorando el desagradable tono que Cameron ha usado. - Mi casa está algo lejos, pero tengo auto, así que puedo llevarlos y traerlos de regreso al hotel cuando gusten.

- Vaya, gracias, Jake. - dice Aaron, palmeando su espalda.

- Sí, pero qué pena que Elizabeth y Aaron estén ocupados hoy. Jessica y yo estaremos con ellos todo el día.

¿Qué demonios le sucede a Cameron? Primero, me mira como si fuese la última persona en la Tierra con la que desearía estar y ahora le restriega en la cara a Jacob que pasaremos el día con ellos.

No entiendo a los hombres.

- Ignora eso. - le susurro a Jacob, luego de fulminar con la mirada a Cameron. - Nos encantaría salir contigo mañana. Te llamaré en la noche para coordinar todo, ¿bueno?

- Perfecto. - sentencia y, luego de mirar de soslayo a Cameron, se acerca para darme un beso en la mejilla. - Cuídate mucho. Los Ángeles es un poco extraño.

- Hey, Hey, ¿acaso estoy pintado en la pared? - protesta Aaron.

- Cuida también a Aaron. - añade Jacob entre risas. - Ya sabemos cómo es.

- Sí, sí, se cuidarán. - interrumpe Cameron nuevamente. - Deberían ir a dejar sus maletas en sus habitaciones, se nos hace tarde.

Ruedo los ojos y regresó mi mirada a Jacob. Le dedico una sonrisa y lo rodeó con mis brazos una última vez antes de subir al ascensor. Él se despide con la mano mientras las puertas se cierran frente a nosotros y de un momento a otro, lo dejo de ver.

Me quedo viendo las puertas de metal por un rato antes de apretar los puños y voltear hacia Cameron.

- No tenías ningún derecho. - le reclamo, cruzándome de brazos. - Él es nuestro amigo.

- Sí, sí. - dice desinteresado. - Ya llegamos al piso 7, así que deberías dejar de recriminarme e ir a dejar tus maletas.

- Cameron. - le llama Jessica en un tono de voz serio. - Tú y yo nos quedaremos en el pasillo a esperar.

Aaron jala mi mano para que salgamos del ascensor y arrastra nuestro equipaje hasta su habitación. Abre la puerta, deja su maleta y luego me acompaña a la mía. Yo entro con los brazos cruzados y el ceño fruncido, y Aaron cierra la puerta detrás de él.

- Suéltalo. - pide, contemplándome recargado en la pared.

- Ese tipo es un idiota. - sentencio, soltando un suspiro de frustración, - No entiendo como Jessica puede ser amiga de ese... Ese... Ese tipo.

- Te entiendo, Bethie, yo también estuve allí. - Aaron se acerca a mí con cautela. - Se comportó de mala manera, pero si le demuestras que te afecta, va a comenzar a pensar que te importa.

- Me importa si trata mal a Jacob.

- Pero no deberías dejar que él lo sepa. - aconseja, sentándose a mi lado. - Eso será como leña para el fuego.

- Entonces, ¿pretendes que me lleve bien con él?

- Quiero que lo ignores. - responde con una sonrisa cómplice. - Habla conmigo y con tu amiga, pero a él no le dirijas la palabra.

- ¿Ley del hielo, Aaron? ¿No estamos grandes para eso?

- Él se lo buscó. - Aaron se encoge de hombros y me causa gracia la forma tan tranquila en la que dice todo.

- Bien, se hará como diga mi hermanito.

Aaron va a su habitación a ducharse y cambiarse de ropa mientras yo invito a Jessica a pasar. A Cameron no lo veo, así que supongo que esperará en la recepción del hotel. La verdad es que no me interesa donde este, solo lo quiero alejado de mi.

- Lizzie, lamento tanto la forma en la que Cameron actuó. - es lo primero que Jessica me dice. - Él no suele ser así.

- Sí, bueno, no importa. - le digo, encogiéndome de hombros. - Ya pasó.

- ¿Estás segura? Porque lucias muy enfadada en el ascensor.

- Lo estaba y lo sigo estando. - respondo, dejando por un segundo de alistar mis cosas para ducharme. - Pero Cameron no fue mi mejor amigo en la infancia, es más, no tendría porqué hablar con él si no fuese porque es tu amigo. Yo estoy en Los Ángeles por ti, así que haré lo mejor posible por llevarme bien contigo.

- Lizzie, pero no quiero que te sientas incómoda cerca de él.

- No me incomoda mientras no se meta en mis asuntos. - digo sobre mi hombro, en mi camino al baño.

Una ducha es exactamente lo que necesito para calmarme un poco. Nunca me he llevado mal con nadie y, por lo general, hago amigos muy fácil y rápido. Conozco gente por aquí y por allá, tengo amigos en cada país y ciudad que he visitado.

¿Cómo se supone que me sienta ahora que Cameron me trata de esa forma tan arrogante? ¿Qué hice mal?

Recuerdo haber saludado con educación, haber sonreído y haber dedicado una mirada amigable. Hice lo mismo que con cualquier persona. Entonces, ¿por qué le caigo tan mal?

- ¿Jessica? - pregunta una voz desde el otro lado de la puerta de mi habitación y ambas nos miramos antes de que ella abra la puerta. - Oh, aquí estás.

Dallas.

- ¿Listas para irnos?

- Sí, Lizzie está arreglando su bolso. - responde Jessy en vista de que yo no pienso hablarle a Cameron. - Serán dos minutos más.

- Voy a ver a mi hermano. - le digo a Jessica, asegurándome de solo hacer contacto visual con ella. - Tengo la tarjeta de acceso, así que solo cierren la puerta.

- Bien, cariño.

Paso mi bolso por mi brazo y revuelvo mi cabello húmedo un poco, antes de caminar hacia la puerta. Pero cuando intento cruzar, Cameron se queda parado frente a mi. Me muevo a la derecha y él hace lo mismo. Me muevo a la izquierda y me imita. Pronto estamos haciendo un extraño baile.

- Cielos, ¿puedes solo quedarte quieto?

- Cielos, ¿puedes dejar de ser tan gruñona? - pregunta él, imitándome con una voz chillona.

Oh, no, no dijo eso.


La novela avanza y cada vez tengo más ganas de matar a Cameron. Está siendo un completo tonto con Elizabeth.

Pobre Elizabetth.

Quiero escuchar sus opiniones!

Recuerden que pueden saber el otro lado de la historia en The Stepbrother, la otra novela en esta cuenta.

Les mando miles besos!

Hit me with your best shot.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora