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Por tres largos días, Jamie no apareció en el colegio aunque su hermano si lo hizo. Se veía triste por momentos, abatido, furioso. Su conducta era destructiva y brusca. No quería estar ahí y todos sabían que guardaba relación con la ausencia de su hermana.
Jamie no le hablaba. Se quedaba en su habitación y él no lograba arrancar palabra alguna de sus labios. Sus padres estaban sumamente preocupados y ya no sabían qué hacer.
Esa noche, mientras Liam se torturaba mentalmente en busca de la respuesta que le devolvería a su hermanita, llegó a su puerta. Tenía el cabello revuelto y los ojos hinchados cuando llegó, abrazando un oso que él le había regalado.
-¿Estás enojado? -preguntó en un susurro. Liam no respondió y ella se acercó a la cama y lo miró, comprobando que estaba despierto.-¿Liam?
-¿Por qué no me respondías?
Jamie se sentó en el piso y apoyó su cabeza contra la mesa de luz, aún con los ojos puestos en él y el oso entre los brazos.
-¿Crees que no me di cuenta de que jamás voy a ser la hermana que mereces?-preguntó con la voz rota.- Porque yo pienso en Cory y sé que eso te lastima. Yo no quiero lastimarte.
El chico se hizo a un lado en la cama, dándole lugar a ella para que se meta entre las sábanas pero ella no lo hizo.
-Jamie, hace frío.-susurró.- Vení, por favor.-ella obedeció tras unos segundos y él atrapó sus pies helados, la rodeó con sus brazos y la cubrió bien con las sábanas.- Sos mi hermanita y te amo. Sé que extrañas a Cory y lo que me duele es el daño que te hace eso. Jamie, nunca digas que no me mereces, nunca digas que te alejas por mi. Te amo. No quiero que te alejes. Y si, estoy enojado porque no puedo hacer lo que hacía él. No puedo hacerte inmensamente feliz y lo lamento tanto. No me sale, no sé cómo hacerlo.
-No quiero volver a pasar tanto tiempo sin hablarte.-susurró contra su pecho.- Te extrañé demasiado.
-Y yo a vos, preciosa.-dijo él contra su cabello.- Yo a vos.
Karen abrazó con fuerza a Geoff y él la besó con suavidad.
-Hay que dejar que ellos lo arreglen.-susurró el hombre.-Pero la respuesta no es irnos otra vez. A ella le gusta acá. Nuestros hijos van a estar bien.

Por la mañana, Liam sonrió al encontrarla a su lado y la presionó entre sus brazos, despertándola con un beso en la frente.
-¿Clases?-preguntó ella.
-Clases.-dijo él y rió.
Ambos se levantaron y, cuando él volteó para buscar su ropa, ella volvió a meterse entre las sábanas.
Las carcajadas de Liam despertaron a Geoff y Karen.  Ella lo miró y sonrió mientras él hacía una mueca de "tenía razón".
Liam la sentó en la cama y le pasó la remera sobre los brazos. La hizo ponerse de pie y le puso la pollera. Tomó el gancho y la sujetó. La abrazó y le besó la frente para luego ponerle las zapatillas mientras ella caía de espaldas sobre la cama.
-Sos una vaga.
-Me amas.
-Te amo con todo mi corazón. -dijo él, cayendo a si lado.- Ahora a desayunar.
-Yo quiero chocolatada.
-Vamos. Voy a hacerte chocolatada.

Harry cerró su casillero de una patada y todos voltearon a verlo, confundidos. Las chicas se sentían cada vez más atraídas por ese apartado social que parecía odiar todo y a todos.
-Jamie. -rió Liam y Harry se volteó de manera automática.- Hay que ir a clase.
Ella no notó la presencia del chico de los ojos color esmeralda pero era algo que no pasaba desapercibido para su hermano, quien no lo quería cerca de Jamie.
-Papá me dijo que esta noche no van a estar.-dijo ella.- ¿Y si salimos? Nunca vi el pueblo de noche. Todo es mas mágico de noche.
-¿Queres salir de casa?-ella asintió.-¿De verdad?-volvió a asentir.- Entonces vamos a salir a divertirnos juntos hoy.
Ella rió y le besó la mejilla antes de entrar al salón.
-Acá Barbie.-le dijo Peet.
Ella avanzó y tomó asiento frente al chico de los ojos negros y el cabello dorado.
-Hola.-musitó tímida.
-Hola, preciosa.
El profesor entró en el salón y ella lo miró confundida.
-Este es su nuevo profesor de ciencias, Greg Horan.
-¿Greg? -preguntó ella sin entender cuando el director se retiró del aula.
-Hola, Jamie.-dijo él, solo moviendo sus labios.
-¿Niall vino?-preguntó ella de igual manera.
-Está en clase con tu hermano.
Ella sonrió de oreja a oreja y Greg rió, nadie entendía nada.
-Parece que la barbie es flor de zorra.-dijo alguien al fondo.
Ella se hundió en su asiento, recordando cuando había querido vender su cuerpo para pagar los tratamientos de Cory.
-Usted, señorita. A dirección. -dijo Greg y luego se acercó a Jamie.- Y vos vení conmigo un minuto.
Ambas chicas obedecieron. Fuera del salón, Greg acarició la mejilla de Jamie y le sonrió con suavidad.
-Ya lograste que todas estén celosas. Lo dicen solo para lastimarte. No las escuches, linda. Ahora vamos a clase, total tenemos todo el día para hablar. Más ahora que vinimos para quedarnos.
-¿Por qué acá?
-Mi hermano se enteró de su paradero e hizo un berrinche tremendo.
Jamie rió con suavidad y luego entraron al salón, donde ella regresó a su lugar y él comenzó con la clase.
-¡Niall! -exclamó ella, feliz, corriendo a los brazos de su amigo, quien la alzó y la hizo dar vueltas.
-Creo que alguien no estuvo comiendo mucho últimamente.-dijo y ella bajó la vista para luego abrazarlo con fuerza.
-¿Vamos a casa?-preguntó Liam. Ella asintió aún abrazada a Niall.-Rubio, es mi hermana.
-Es que la extrañé mucho.
-Y yo a él.
-¿Ves? No arruines nuestro momento, Payne.
-Pobre Niall,-dijo ella.- hizo un berrinche por venir acá y vos no lo dejas abrazarme.
-¿Quién te dijo eso?
-Ups.-dijo ella y Liam soltó una carcajada.
-Está chica es un grano en el culo.-dijo Tifani.- Desde que llegó no hace más que tener atrás a cualquier chico que le plazca, y ni siquiera le importa.
-Peet está babeando por ella, es eso lo que te jode.-dijo Harry de mala gana y azotó su casillero.- Tiene los chicos que vos no tenes porque es la persona más maravillosa que pueda existir.
-¿Vos también? -preguntó ella, un poco asombrada de que ese chico le estuviera hablando.- ¿También te atrapó?
-A mi nadie me atrapa. Y menos que nada Jamie Maddox.
-Payne.-corrigió ella.
Harry negó y dijo solo moviendo los labios Jamie Maddox.
Se alejó de la escuela sin decir nada más, dejando a esa chica sola, sin ninguna explicación, razonando equivocamente.
Se odiaba, claro que si. Ahora todos volvían con Jamie y él seguía siendo el hijo de puta que la lastimaba solo por temor a estar enamorándose. Pero se la sacaría de la cabeza y no volvería a llamar Jamie a nadie con quien estuviera luego de ahogarse en una copa de alcohol.


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