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Cuando salieron de la escuela, Zayn encendió un cigarrillo y ella se apartó, mirando a su hermano.
-Perdón, amor.-dijo él y la rodeó con sus brazos.- Sabes que no lo puedo evitar.
-¿Hace cuánto...?
-Cuando te internaron. Estaba tan aterrado que no pude evitarlo.
Ella lo miró unos largos instantes y se apoyó sobre su pecho.
-Si vas a fumar no la tengas tan cerca.-dijo Liam.- Le va a hacer mal.
Jamie caminó hacia el auto con su hermano y Zayn aplastó su cigarrillo. Caminó hacia ella y la tomó de la mano.
-Ya lo dejé. -dijo y subió al auto junto a ella.
-Odio que fumes.-susurró ella.
-Lo sé, amor. Perdoname.
Ella se sentó más cerca de él y le besó la mejilla.
-Solo quiero que lo dejes. Te lastima.
Zayn la rodeó con ambos brazos y la besó con suavidad. Aún seguía viviendo con ellos y lo haría hasta que lograra conseguir un lugar que le agradara, lo que no ocurriría si ella no estaba allí.
-Mañana es el campamento. -masculló Liam.- No puedo creer que estemos obligados a ir.
-Va a ser divertido.-dijo Zayn.
-Para vos es fácil, tenes muchísimos amigos.-susurró Jamie.
-Vos nos tenes a todos nosotros. Tenes a tu hermano y me tenes a mi.
Bajaron del auto y Liam la abrazó con fuerza.
-Ella va a estar bien.-dijo Liam.
Zayn se quedó mirándolo confundido y entró tras ellos. Jamie no se despegaba de su hermano y el moreno cada vez entendía menos.
-¿Le picó el bichito de "no quiero ir al campamento" otra vez?-preguntó Geoff besando la cabeza de ella. Liam asintió.- Ellos se lo pierden, nena. No te pongas mal.
-Quiero quedarme en casa.
-Liam no va a quedarse en casa.-dijo Karen.
Jamie miró a su hermano haciendo puchero sin ser consciente de ello y le saltaron las lágrimas.
-Vamos juntos. ¿No queres ver a Niall y a Louis acampando? Son divertidos.
-Mi chiquitita.-dijo Geoff tomándola en brazos y llevándola al patio.- Vamos a ver como hacemos esto.
-No entiendo nada. -dijo Zayn.
-Sabes que cuando estaba Cory a ella no le importaba nada, le bastaba con que él la aceptara. Pero ahora está en un colegio sin preocupaciones de dinero en la cabeza y ve que está siendo excluida. La llaman zorra, regalada. No le gusta. No tiene amigos fuera de nosotros y lo sabes. No tiene amigas mujeres. No quiere ser popular, solo prefiere no exponerse a ellos. Vos sos muy popular y ella... Piensa que va a perderte, Zayn.
-Está muy insegura últimamente.
-Ojalá pudiera hacer lo que Cory hacía para ayudarla.
-Eso necesita ella. Una responsabilidad como la que tenía con su hermano. Es algo que quedó vacío en ella. Creo que ya sé que vamos a hacer.

-Vamos, Jamie. -dijo Liam saliendo al patio.- Quiero presentarte a alguien.
Ella lo siguió en silencio y subió al auto. Miró a Zayn de reojo y se acercó a su lado. Él le sonrió y besó su frente.
-¿A dónde vamos?-preguntó ella.
-Te tengo un pequeño trabajo.-dijo Liam sonriendo de lado.- Hay una personita que necesita una niñera pero a mi no se me da muy bien el trabajo.
-A Zayn tampoco. -rió ella.
-¿Por qué? -preguntó él, fingiendo ofensa.
-Porque no se supone que te enamores de la persona a la que cuidas.
-Tiene razón. Nunca voy a contratarte.
-¿Ves? Ahora todos van a decir que soy un pésimo niñero.
-Yo te amo, niñero.-rió ella y lo besó con suavidad.
-Hablando de amor, ¿salimos hoy?
-No va a subir a tu auto.-le cortó Liam.
-Ya sé que no va a subir a mi maldito auto.-gritó Zayn enojado.
-A mi no me grites.-gritó Liam.
Jamie puso su mano sobre el pecho de Zayn pero este siguió peleando.
-No me grites.
Jamie abrió la puerta y Liam clavó los frenos de golpe.
-¡Jamie!-gritó su hermano.
-O dejan de pelear o me bajo del auto.
-No vamos a pelear. Cerrá la puerta, por favor.
Ella obedeció y se dejó caer contra el asiento.
-Vení acá, por favor. -pidió y ella pasó sobre el asiento y se sentó a su lado.- No vamos a pelear.
-Es mentira. Van a volver a pelear.
-No, Jamie.-dijo él y arrancó mientras ella se cruzaba de brazos. Su hermano la miró de reojo.-No te enojes.
La mano de Zayn encontró la de ella y entrelazó sus dedos. Jamie le besó los nudillos con suavidad y luego miró a Liam.
-Antes de que mamá nos abandonara, peleaba así con papá.
Liam le besó la mejilla luego de estacionar frente a una pequeña casa.
-Nosotros no vamos a abandonarte.-dijo su hermano y le besó la frente.- Ahora vamos.
Una mujer rubia de ojos azules les abrió la puerta y frunció el ceño.
-Buenas tardes, señora Brooks.-dijo Liam.- Le conseguí una niñera. Su nombre es Jamie y es mi hermanita. Sé que no va a decepcionarla.
Ella sonrió con timidez y la mujer le pidió que pasara.
-¿A qué hora vengo?-preguntó Liam.
-A las siete llego de trabajar. -dijo la mujer.- ¿Seguro que ella va a poder?
-Confíe. -dijo Liam y se despidió de su hermanita,  quien entró en la casa.
-Ella es Jesy.-dijo la mujer. Jamie observó a la niña que estaba en el jardín en su silla de ruedas, mirando hacia la nada. Debía tener menos de ocho años. - Ella... Ya verás. Jesy, te presento a Jamie, tu nueva niñera.
-Yo no quiero una niñera. -dijo ella.
-Suerte. Ya llega el otro chico.-dijo la mujer y se marchó, dejándola sola.
-Podes irte.-dijo la nena pero Jamie no lo hizo, se acercó a ella y se arrodilló en el pasto, quedando frente a la silla.
-Soy Jamie.
-No quiero a nadie que me tenga pena. No quiero a nadie.-dijo ella, clavando sus ojos azules en Jamie.
-No te tengo pena.
-Claro que si. Todos lo tienen.
-Yo no. Solo no podes caminar. No sos menos por eso.
-¿Quién sos?-preguntó ella, entrecerrando los ojos.
-Me llamo Jamie Maddox Payne y soy tu nueva niñera.
La chica sonrió con suavidad y asintió.
-Soy Jesy Brooks.
-¿Qué queres que hagamos?
-No puedo hacer mucho.
-Claro que si. Vamos, Jesy. No te sientas inútil. Lo único que no podes hacer es caminar, hay muchas cosas que no necesitan de eso.
-¿Cómo qué?
-¿Te gusta pintar?
La cara de Jesy se iluminó y Jamie entró a buscar lo que pudieran necesitar. Al salir, ella estaba ahí con alguien más.
-Vamos a dibujar, Harry.
Jamie se detuvo frente al chico y lo observó unos largos minutos.
-¿Se conocen?


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