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Cuando la llamada de Jamie entró, Liam se extrañó pero no llegó a atender. Llamó una y otra vez pero ella no atendió. Intranquilo, pidió permiso para salir de clase y fue a su salón pero Jamie no estaba ahí. Frunció el ceño y comenzó a buscarla. Al verlo, Zayn salió de clase.
-Jamie me llamó. -dijo.- No está en su salón y no atiende.
-Harry no entró a clase.-dijo entonces el moreno y ambos comenzaron a revisar todo el lugar.
-Por favor.-la súplica llegó a sus oídos.- No me hagas nada.
Zayn abrió la puerta de forma violenta y Harry se volteó, quedando frente a él. El moreno comenzó a golpearlo con todas sus fuerzas mientras veía como Jamie se deslizaba fuera del pequeño lugar.
-Quiero irme.-lloró.- Sacame de acá, Liam. Te lo suplico.
-Ya, mi vida. No llores, por favor.
La gente se había amontonado alrededor de la escena. Zayn le atinó un último golpe a Harry y le sacó la pulsera que pertenecía a Jamie.
Se volvió hacia ella y apartó a todos para poder pasar, siendo seguido por Liam quien llevaba a Jamie en brazos.
-¿Lo hizo?-preguntó Liam, acunando la mejilla de ella. Jamie negó pero no sin llorar.- Perdoname. Te dije que iba a cuidarte y...
-Quiero ir a casa.-susurró con la voz rota.
Liam la subió al auto y Zayn la rodeó con sus brazos a la vez que la sentaba en sus piernas. Acarició el pelo de ella en silencio hasta llegar a la casa. Jamie lloraba sin emitir ruido alguno mientras recorría los tatuajes del brazo de su novio.
-¿Dónde está? -preguntó Geoff, furioso, saliendo de la casa.- ¿Dónde está Jamie?
-Papá...-empezó Liam.
-No. Niall llamó. Quiero saber dónde está mi hija.
Ella bajó del auto y su padre se apresuró a tomarla en brazos y pegarla lo más posible a su pecho. Ella lloró sobre su hombro mientras él entraba en la casa.
-Voy a... Vamos a viajar. Vamos a viajar por el mundo entero. Te voy a sacar de acá. Te lo prometo.
Cuando Geoff la soltó, ella notó que Liam no estaba. Se sentó junto a Zayn y él le besó la frente.
-Recuperé tu pulsera.-dijo y la colocó en su muñeca.- Te amo. Te amo mucho.
-¿Podrías acostarte sobre mi?-preguntó ella. Él lo hizo y la miró con interrogación en la mirada.- Así estábamos la noche antes de que el infierno se desatara. ¿Te acordas? Me gustaría volver a ese día.
Zayn se dejó caer a un lado y la rodeó con ambos brazos para luego besarle la frente.
-Así nos encontró mamá la primera vez que viniste a casa.-dijo él.- Ese día terminaste de conquistarme aunque no lo sabías. Verte recién levantada, toda despeinada y con los ojos entrecerrados... Ese día decidí que quería ver esa imagen todas las mañanas.
Jamie volvió a besarlo y dejó que él la pegara más a su pecho. Cerró los ojos e intentó dormir pero lo único que logró fue sentir las manos de Harry recorriendo sus piernas y espalda.
Abrió los ojos y se encontró en su cama. Miró alrededor y cerró los ojos con fuerza mientras se cubría con las sábanas. Un cuerpo cayó junto a ella y unos brazos la rodearon. Abrió los ojos de golpe y se topó con un rostro lastimado, dolido, arrepentido. Harry le acarició la mejilla y besó su frente.
-Perdón. -susurró.
-Liam.-dijo ella y vio terror en los ojos de Harry.- ¡Liam!¡Liam!¡Liam!
El chico entró a la vez que Harry salía por la ventana. No logró alcanzarlo y se volvió hacia ella. Cerró la ventana con fuerza, logrando atorarla y se metió bajo las sábanas.
-¿Qué pasó? -preguntó Geoff.
-Llamá a la policía. Harry acaba de estar acá.-miró a Jamie y le acarició las mejillas.- Mañana vamos a irnos. Mañana a la mañana vamos a irnos y él no va a poder lastimarte, lo prometo.
-Mañana es mi cumpleaños.-musitó ella.
-Lo sé, preciosa. Pero, ¿no te gustaría viajar a París en tu cumpleaños? -ella asintió.- ¿Puedo quedarme hoy? No quiero dejarte sola. No quiero.
-Quiero que te quedes conmigo.
-Te amo. Te amo con la vida. Nunca quise asustarte.
-Yo no vi lo lejos que habían llegado las cosas.
La hizo sentarse y tocó el moratón de su pierna. Acarició las marcas en su cuello y decidió cambiarla.
Jamie miró por la ventana mientras su hermano dormía, abrazado a ella. La silueta de Harry en el techo le aterraba pero a la vez la intrigaba y le preocupaba. No entendía qué demonios ocurría con él. 
Los ojos esmeralda se clavaron en los de ella y Jamie apartó la mirada. Al volver a buscarlo, Harry ya no estaba, parecía haberse ido con el viento de la noche.
Volteó entre los brazos de Liam y este los ajustó, pegándola más a él. Cerró sus ojos e intentó dormir, sin poder evitar recordar los ojos de Harry cargados de un dolor al que no le encontraba sentido alguno pero, sin embargo, la preocupaba. Entonces se encontró preocupándose por irse a la mañana siguiente y dejarlo ahí.


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