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-Ya deberían estar acá. -dijo Jamie golpeando su pie contra el piso repetidas veces. Miró a Zayn y le tomó la mano, acariciándola con suavidad.- Va a llegar. O vamos a buscarlo.
-Estoy bien, amor.
-Estás volando de fiebre. Lucís muy mal.
-Gracias.-dijo irritado.
-Amor, sabes a que me refiero. Voy a buscarlo.
-Voy con vos.
Ella lo miró y ya no quedaba nada de ese brillo que había aparecido en sus ojos cuando salieron de la casa. Quiso abrazarla pero el estómago se le revolvió y vomitó a un lado. Se sintió un poco mejor después de hacerlo. Ella le acarició el brazo con suavidad una y otra vez.
-Vamos a buscarlo. -resolvió al final el moreno.
Le marcó a Liam, Niall y Louis pero ninguno de ellos atendió. Llamó a su padre y tampoco atendió.
-Ya, amor. Vamos a ir a buscarlos. Te lo prometo. Todo va a estar bien.
-Tenes mucha fiebre.-dijo ella, tocándole la frente.
Comenzaron a caminar por la calle y Zayn notó que ella temblaba. La rodeó con su brazo y vio el brillo en sus mejillas. Sabía que ella estaba muy asustada y que no quería que él lo notara pero no pudo evitar deslizar su pulgar por la mejilla de ella.
Entraron en el bar y vio a Liam tambaleándose con una chica pegada a su cuerpo. Jamie tiró de su brazo pero él no hizo nada al respecto. Vio a Niall y a Louis borrachos y le sacó las llaves del bolsillo a su hermano, enojada. Apretó los labios, evitando llorar más y vio como la seguían.
-Jamie.-dijo su hermano, alargando las letras.
-Vamos, Zayn.-dijo ella y lo hizo subir al auto.
-Amor, no podes manejar.
-Tengo que hacerlo. Tengo que llevarte al hospital. Tengo que...
-No soy Cory. -le cortó él y ella se largó a llorar como jamás antes lo había hecho.- Jamie. Mi vida. No quise decir eso.
Él bajó del auto y caminó a su lado para bajarla a ella pero las trabas se cerraron y el motor se encendió.
-No, Jamie. Jamie, por favor.-gritó, golpeando los cristales del auto.
Liam vio como el auto de ella se alejaba a toda velocidad.
-Tenemos que ir a buscarla.-dijo Zayn.
-¿A dónde fue, Jamie? Ese auto era parecido al mío. Eh, Jamie no tiene auto.
-Se llevó tu auto, imbécil. -gritó Zayn.

Harry avanzaba por la ruta, maldiciendo por haber olvidado la billetera en su casa cuando vio el auto volcado a un lado. Las huellas parecían frescas en el pavimento y las ruedas aún giraban. Frunció el ceño y reconoció la matrícula de Liam Payne. Se detuvo y decidió acercarse.
-¿Hola?-dijo y un suave quejido llegó a sus oídos, ese no era Liam.-¿Jamie?¿Jamie, estás ahí?
Abrió la puerta de un tirón y un grito llegó a oídos. La piel se le erizó y se tiró al suelo, quedando a la altura de ella. Lloraba pero parecía no poder moverse, había mucha sangre que él no sabía de dónde venía.
-Tranquila.-susurró y soltó el cinturón.-Voy a sacarte. Vos decime... Por favor... Necesito que me digas si te estoy lastimando de algún modo.
-Me duele.-dijo casi en un susurro.
-Lo sé. Ya lo sé, preciosa. Pero vas a estar bien.-dijo y la tomó con cuidado.-Mirame. Quiero que me mires solo a mi, voy a sacarte.-ella obedeció y Harry tuvo que concentrarse mucho ya que veía el dolor en sus ojos, la forma en que mordía su labio o dejaba salir más lágrimas. -Ya casi, preciosa. Te prometo que vas a estar bien.
La sacó del auto y la subió a su camioneta, recostándola en el asiento con suma delicadeza.
-Creo que...-dijo y su cuerpo se arqueó ante el dolor.
-No. Shh... Quedate quieta, preciosa. Quedate quieta, vas a estar bien. Te prometo que vas a estar bien.
-Me duele.-dijo ella, apretando los dientes con fuerza.
Luego de esas palabras, perdió la conciencia y Harry la llevó al hospital. No tenía a quien llamar y nadie le daba noticias de ella.
-Puede pasar.-dijo el enfermero.-Si ella lo dispone, puede irse a casa.
El joven entró casi corriendo y la tomó entre sus brazos. Sabía que ella querría volver, así que la tomó en brazos y la sacó de allí. Subió a la camioneta y apretó sus puños con fuerza mientras observaba sus vendajes. La cubrió con su buzo sobre la ropa rota y notó que también tenía vendados el estómago y el pecho.
-Voy a llevarte a casa.-dijo.- Voy a tenerte a salvo. Dios, Jamie. ¿Por qué es tan difícil amarte?
Arrancó y luego se detuvo frente a la casa de la familia donde se podían apreciar todas las luces encendidas. Llamó al timbre y le abrió la madre de Liam, con los ojos rojos e hinchados.
-Jamie.-dijo llevándose los dedos a la boca, temblorosos.
-¿Karen?-preguntó Geoff y se asomó a su lado.- Dios mío, Jamie. ¿Qué pasó?
-El auto volcó, la encontré y ella... Sé que quería venir a casa.
Harry la pasó a sus brazos y se marchó. Sabía que lo habían reconocido. Pero no le importaba. No le importaba porque ella estaba en casa y estaría bien. Ella tenía que estar completamente bien. Él debía hacer que ella estuviera bien.
-Gracias.-dijo Karen en un susurro mientras acariciaba las mejillas de su hija.
Vio como Zayn se asomaba a la ventana y lo miraba fijamente. Al principio creyó que era odio puro el que había en sus ojos pero, luego de escrutarlos con cuidado, encontró agradecimiento. Él había hecho lo que el moreno no y lo sabía.


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