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-¿Podes?-preguntó Liam cuando bajaron en la escuela. Ella asintió pero hizo una mueca al apoyar la pierna.- ¿Duele mucho?-su tono era bastante preocupado por lo que ella negó pero tuvo que sostenerse de él.- Creo que es mejor volver a casa.
-Estoy bien.-susurró. Sin embargo, no pudo dar otro paso al frente y su hermano la hizo subir al auto.- No quiero que pierdas tus clases.
-Jamie, no hay nadie en casa, no quiero que estés sola y quiero quedarme con vos. ¿No queres que lo haga?
-Claro que si.-suspiró ella.
-Ahora que volvemos a casa, ¿me podes decir cómo te sentís?
-Muy mal.-admitió ella.
-¿Entonces por qué tuvimos que venir hasta acá?
-Porque odio preocuparte.
Él le tomó la mano y la besó antes de detenerse frente a la casa. Bajó para ayudarla y ella le sonrió con una calidez que él creía que jamás volvería a ver.
-Creo que va a ser un día de pelis.-dijo él besándole la cabeza mientras ella frotaba sus manos.- Y chocolate.
-Mucho chocolate. -dijo ella.- Tapaditos.
Él rió y ambos entraron.

Cuando la campana sonó, Harry buscó su salón, decepcionado por completo. No había encontrado a Jamie. Quería verla, empezar de cero ahora que Malik no estaba y él se sentía un poco mas merecedor de ella.

Geoff llegó a las seis de la tarde y los encontró durmiendo en la sala. La televisión mostraba los créditos de una película y había envolturas de chocolate sobre la mesa de centro. Jamie estaba rodeada por los brazos de Liam y se recostaba en su pecho. Ambos lucían a gusto y eso le agradó. Le gusto la sensación de estar recuperando a la pequeña Jamie, su pequeña Jamie.

-¿Cómo está el amor de mi vida?-preguntó Cory.
-Te extraño.
-Tranquila, mi vida. Ahora estás con Liam. Él me prometió que iba a cuidarte.
-Nadie puede hacerlo como vos.
-No puedo estar con vos, Jamie.
-Quiero ir con vos.
-Todavía no es tiempo.-susurró él, acariciándole la mejilla.- Cuando todo termine, te prometo que vamos a estar juntos.
-¿De verdad?
-De verdad.
Ella sonrió con suavidad y lo presionó entre sus brazos.
Sintió como su hermano se desvanecía.

Abrió los ojos suavemente, sintiendo la mano de Liam subiendo y bajando por su espalda.
-Buenos días, dormilona.
-Buenas noches.-corrigió ella al mirar por la ventana.
Quiso levantarse pero un fuerte dolor surcó su pierna y ella se dejó caer sobre el pecho de Liam.
-¿Duele mucho?-preguntó Liam, destapándola.
-Liam, hace frío. -se quejó ella.
-Voy a traerte algo para que no te duela tanto.-dijo él, ignorando su comentario.
En ausencia de su hermano, ella tomó su teléfono y atendió la llamada entrante.
-Hola.
-¡Jamie!-exclamó Louis al otro lado.
-¡Louis! ¿Cómo estás?
-Estoy bien. ¿Vos cómo estás? Te extraño.
-Yo también. Estoy bien.
-¿A quién le mentís?-preguntó Liam entrando en la sala.
-No le miento a nadie.-se quejó ella.
Él le tendió su mano y ella le dio el teléfono mientras dejaba que su rostro se hundiera en el sillón. Escuchaba hablar a Liam mientras cambiaba la venda de su muslo.
-Es una mentirosa.-rió.
-Estás malo hoy.-dijo ella, ladeando la cabeza con suavidad.
-¿Peleando?-preguntó Geoff al entrar.
Ella tendió sus brazos hacia él, dejándose tomar como niña pequeña.
-Ey, ¿qué pasa?-Jamie negó y Geoff la sacó de ahí mientras Liam la miraba confundido.- ¿Está triste mi princesa? -ella volvió a negar.- ¿Entonces por qué esa carita?
Jamie hundió el rostro en el cuello de él y se le escaparon las lágrimas. Su padre la presionó entre sus brazos y miró hacia todos lados alarmado.
-Jamie, mirame. Hija, ¿Qué pasa?
-Extraño a Cory.
Sintió que el corazón se escogía en su pecho. Jamie aún no quería aceptar la muerte de su hermano y eso lo sabía pero jamás permitía que la vieran llorar por él. Era una especie de luto privado en el que no dejaba participar a nadie.
-¿Jamie?-preguntó Liam en un susurro.
-Quiero ir a mi cuarto.-sollozó bajito.
Geoff la llevó, evitando a Liam, y se acostó junto a ella en la cama, dejándola llorar sobre su pecho a la vez que le acariciaba el pelo con suavidad.
-Ya está, chiquita. -murmuró.- Ya está, mi vida. Todo va a estar bien.
-¿Crees que él se fue feliz? Yo... Creo que hice todo mal. Yo no lo ayudé.
-Vos hiciste mas de lo se supone que la gente puede hacer. Tu hermano vivió mucho más de lo pronosticado porque vos estabas ahí. Jamie, sin vos, Cory habría fallecido hace varios años.
-Me faltaban dos meses.
-Cory no iba a dejarte donarle nada. Todos sabían de los riesgos, él no lo hubiera permitido. Mirá, tu hermano sabía lo que quería, quería verte bien y nos pidió que no dejáramos que nada te pasara y estamos intentándolo pero necesito que vos también lo intentes. Jamie, no volviste a subir a un caballo, a ir a un restaurante, a estar bien. Solo necesito que estés bien.
-Zayn dijo que él iba a enseñarme a ver después de Cory pero se fue.
-Pero nosotros seguimos con vos.
-¿Para siempre?
-Para siempre.-dijo él y le besó la cabeza, acomodándola en su pecho.- ¿Queres que te cuente un cuento?-ella asintió y él sonrió con suavidad. Jamie era una eterna niña pequeña.


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