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Maratón Fin de año. 1/3



Cuando Harry entró, se encontró con Jamie sosteniendo ambas manos de Jesy y a esta dando pequeños pasos. La sonrisa en el rostro de ambas no tenía comparación alguna. Se veían radiantes. El joven de los ojos color esmeralda se acercó y puso sus manos sobre los hombros de Jamie.

-Está caminando. -dijo feliz.
-Estás caminando, Jesy.
-Estoy caminando.-dijo ella.
Cuando Jesy se durmió, Harry se sumó con ella en la mesa de la cocina.
-¿Por qué ella está en silla de ruedas? Tiene la capacidad de caminar.
-Tuvo un accidente cuando era chiquita. Ahí perdió a su papá. -dijo Harry.- Ella nunca volvió a pararse. No sabían si no podía hacerlo por un problema en sus piernas o si no lo podía hacer porque estaba aterrada. Al pasar el tiempo, descartaron lo segunda opción. Pero fue un error, como podrás verlo.
-Sos muy bueno con ella.-dijo Jamie.
-Ella crió a Veneno.-dijo él, encogiéndose de hombros.
-Yo no creo que seas la mala persona que aparentas.-concluyó ella.
Harry la miró unos largos minutos en silencio y luego se percató del esmalte negro en sus uñas. Nuevamente se le escapaba algo.
-Prefiero ser una mala persona.
-¿Por qué?
-Eso hace que te mantengan lejos de mi.
-Creo que sos bipolar.
-¿Por qué?
-La primera vez que te vi, eras un idiota inofensivo. Después te volviste un idiota violento. Más tarde, adquiriste un cierto misterio y terror que me hacía estar siempre en el borde entre quedarme o salir corriendo. Cuando la segunda opción se volvía más prudente, hasta parecía que me querías. Después enloquecías. Porque es lo que haces. Te volves completamente loco y me quedo porque sé que vas a lastimarte. Entonces, cuando te dicen que te quieren, apareces con desconocidas y dejas que toda la casa te escuche. Entonces el cariño se vuelve masoquismo. Vos lo provocas. Me voy, me alejo y apareces. Volves. Siempre volves. Y vuelvo a decirte que te quiero y se me cae el cielo cuando te encuentro con alguien más en la orilla de un lago que sentí nuestro. Fue como si profanaras el lugar en el que podía quererte.
》Y me vuelvo loca. Un día me abrazas y sé que nada bueno va a salir, otro día me da miedo y confirmas mis sospechas. Y en otros momentos parece que solo con abrazarme pudieras protegerme del mundo entero.
》Vas y venís constantemente. Voy a volverme loca.
-¿Cuándo dijiste que me querías? ¿Cuándo...? Yo... Perdón.
-No importa. Ya creía yo que no ibas a acordarte.
Ella se puso de pie, dispuesta a ir a ver como estaba Jesy pero Harry la detuvo, tomándola del brazo y pegándola a la pared.
-¿De qué? Jamie...
-¿Te acordas lo que pasó anteayer en el lago?-preguntó.
Harry rebuscó en su mente algo que se lo dijera pero no encontró nada. Volvió a mirarla y ella quiso irse.
-Jamie.
-No importa, Harry.
-Perdón. Yo... Dios, Jamie. Era por eso. Eras vos. Claro que eras vos.
-Harry, quiero ir a ver a Jesy para...
Antes de que pudiera acabar, Harry atrapó sus labios con una desesperación impropia de él. La besó como jamás había besado a nadie. La besó para besarla y no para llevarla a su cama. La besó con el amor que no podía sentir por nadie más. La lengua de Jamie recorrió el labio superior de él y Harry la presionó contra la pared sin poder evitarlo.
-¿Qué te dijiste en el lago?-preguntó ella.
-Que Zayn va a irse a estudiar arte.
-¿Qué me dijiste vos?
-Que iba a aprovechar la oportunidad. Y aceptaste. Me dejaste aprovechar la oportunidad. Dijimos que podíamos ser dos fugitivos. -aún no recordaba todo pero si esas palabras.- Me dijiste que...
-Cuando Zayn se fuera, podíamos intentarlo.
-Tu brazalete. Podía quedármelo como constancia de nuestra promesa.
-Pensé que te habías olvidado.
-Ya lo recordé.-dijo y volvió a besarla.
-Te pedí que no.-susurró, separándose.- No quiero engañarlo. Quiero hacer las cosas bien.
Ella vio el mismo brillo que había visto en sus ojos borrachos. Sonrió y le besó la mejilla antes de subir a ver a Jesy.
La niña dormía con tranquilidad. Jamie le acarició el pelo y besó su mejilla. La bocina sonó, habían llegado por ella.
-Dos prófugos. -dijo Harry.
-Me siento mal.
-Aguantá dos días. Voy a hacer que nunca vuelvas a sentirte mal.-dijo él y le besó la comisura de los labios.
Jamie salió de la casa y subió al auto de Zayn. Él la besó con suavidad y ella casi se larga a llorar. Parecía contar las horas pero amaba a Zayn. Lo amaba realmente, el problema era que también amaba a Harry y no podía evitarlo. Si. Amaba a Harry Styles. Y lo sabía, sabía que sería su peor error pero no podía resistirse. No podía aguantar más todos esas fantasías y sueños.
Además, le debía esa oportunidad desde que se había enterado que, en esos meses que no trabajó, Harry fue quien financió los tratamientos de Cory. Él jamás lo admitiría pero ella lo sabía. Harry Styles le había dado a su hermano más posibilidades para vivir y estaba inmensamente agradecida, aunque jamás fuera a decirlo.


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