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Por la noche, Liam, Jamie, Niall y Greg salieron a cenar al pueblo. Todos los miraban con cierto aire de recelo pero a ellos no parecía afectarle, salvo a Jamie quien se sentía completamente excluida.
-Yo la cuento.-dijo Niall y lo miraron confundidos.- ¿Se creen demasiado maduros para jugar a la escondida?
Ella rió y negó. Todos dieron por iniciado el juego, corriendo en diferentes direcciones.
Jamie se metió en una calle lateral de la cual se veía perfectamente a Niall. Este terminó de contar y comenzó a buscar. Justo cuando iba a correr para picar, la puerta a su espalda se abrió.
-Dejame.-dijo una chica.-No creí que fueras capaz de decir otro nombre. Sos un imbécil.
Jamie miró hacia atrás y se encontró con Harry besando el cuello de esa chica. Sintió que algo se rompía en su interior aunque no lograba descifrar qué era.
-¡Dejame!-gritó la chica.
Jamie se acercó y puso sus manos en la espalda de Harry buscando las palabras para detenerlo. Pero su mente estaba hecha una laguna cuando él volteó. La chica se fue rápidamente y Harry miró a Jamie fijamente a los ojos. Estaban demasiado cerca y él no daba más de borracho.
-Harry...
-Ni se te ocurra. No sos mi mamá. Te odio. ¡No sos nadie!-gritó y ella quiso retroceder un paso pero él no se la permitió y la pegó a su pecho antes de rodearla con sus brazos y cerrar los ojos, llenándose de esa sensación tan hermosa que pretendía olvidar.
-Sos lo peor que me paso en la vida.-susurró.- Sos lo que me destruyó por completo. Me emborracho por tu culpa. Me acuesto con desconocidas por tu culpa. Jamie Maddox, ojalá nunca hubieses llegado a mi vida.
Los ojos de Jamie se llenaron de lágrimas y quiso apartarse sin ninguna clase de éxito. No entendía cual era el problema de Harry.
-Quiero irme.-murmuró ella.
-Es que no quiero que te vayas.-dijo Harry y ella sintió el temblor en su voz.- Quiero tenerte lejos pero no quiero que te vayas.
-Yo... No te entiendo, Harry. Por favor. Ya no te entiendo.-susurró y ya no sabía siquiera por qué no corría lejos.
-Quiero que te mantengas lo más lejos de mi que puedas.-dijo él.-Sé que estoy borracho y voy a arrepentirme pero quiero que lo hagas. Prometemelo, Jamie.
-Lo prometo.-susurró.
Harry la soltó y ella volvió a mirar en dirección a la plaza. Liam la miró con el ceño fruncido y señaló a Niall. Este estaba muy cerca de ella. Se recompuso tan rápido como pudo y corrió. Corrió tan rápido como pudo y le ganó a Niall.
-Pica.-canturreó para luego sentarse junto a la columna. Volvió a mirar hacia el callejón y Harry ya no estaba.
Le había dolido que él le pidiera que se mantuviera lejos. Pero no quería dañarlo, ella no quería lastimarlo de ningún modo. No sabía exactamente qué era lo que ocurría con él en su interior, solo sabía que se asemejaba mucho a lo que sentía cuando estaba con Zayn, antes de que su nombre se convirtiera en sinónimo de un martirio personal que la destruía lenta y completamente.
Liam picó y se sentó junto a ella. Jamie dejó que su cabeza se recostara sobre el hombro de él y miró como las luces del pueblo comenzaban a apagarse.
-¿Viste la magia que querías ver?
-Si. Pero no la encontré en el pueblo. La vi en ustedes. Son mágicos.
Liam rió y la rodeó con su brazo a la vez que ella bostezaba.
-¿Cansada?-preguntó Greg antes de picar.
Ella asintió. Liam miró a sus amigos y decidieron que había llegado la hora de ir a dormir. Alzó a su hermanita como si fuera pequeña y la llevó hasta la casa luego de haberse despedido de los demás.
-Te gusta que te hagan upa.-dijo él.
-Nunca lo hacían. Cory no podía, mamá no estaba y papá cargaba a Cory.-susurró ella con los ojos cerrados.
-Yo puedo hacerte upa todas las veces que quieras.
-Sos un fortachón.-rió ella.
-Y vos la vaga más hermosa y chiquitita que conozco.
-Te amo.
-Yo te amo muchísimo más.
-¿Si tuvieras otra hermana...?
-No quiero otra hermana.-le cortó él, dulcemente.- Ya tengo a la única que quiero en mi vida.- abrió la puerta de la casa y subió hasta su habitación con ella aún en brazos.- Ya tengo a mi pequeño dolor de cabeza, mi protegida.
Él le cambió la ropa y la acostó a su lado.
-Cuando estoy con vos siento que todavía tengo tres años.
-¿Eso es malo?-preguntó él.
-No. Me encantaría haber crecido con vos.
-Estás creciendo conmigo.-dijo Liam y le besó la frente.

Harry vio como la luz se apagaba pero no se movió de ahí. Tendría que haberla besado en lugar de pedirle que se aleje, pero ser un idiota era la profesión que mejor se le daba.


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