CAPITULO 13.

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Cuando abrí los ojos un sentimiento amargo me inundó. Me revolví en la cama mientras recordaba como aquellos ojos grises indiferentes destapaban esa mascara fría por unos segundos.. Yoel quería recuperar sus alas.. Me sentí mal conmigo misma, mal porque sabía que eso podía ser lo mas preciado para un ángel -sus alas- comprendía que quisiera matarme, pero ¿porque no lo hizo?  Estaba claro que no quería morir a manos de esa daga infernal pero eso me dejo un mar de dudas en la cabeza  imposible de comprender.

Sentí un nudo tan amargo al recordar sus palabras que pensé que tal vez echaba de menos el cielo.. su casa. Yo estaba a mas de 5.000 kilómetros de casa y tan solo dos semanas, el que seguramente tenia cientos de años ¿Qué le suponía estar lejos de casa? un horror si yo me ponía en su lugar. Quizás por eso se comportaba de esa manera, tan arrogante frio y calculador, sabía que era un demonio y que por algo le habrían arrancado las alas pero algo me decía que anhelaba el cielo.. aquella manera en la que me miró cuando por un momento bajo sus defensas me decía que ansiaba volver a tener sus alas.. Oh dios no sabía ya que pensar…  Escondía un secreto y estaba dispuesta a saber cual era.

No supe que pasó en realidad pero de lo que si estaba segura era de que una parte de mi corazón se había ido a noche con él.

La mañana paso de lo más normal, salimos a pasear Kenzo y yo temprano, luego estuve un rato jugando con él y después hice la comida tranquilamente. Se me hizo raro.. no sentía que me miraban desde la puerta, ni tenía esa extraña sensación de que alguien estaba detrás de mí, tampoco sentí ese olor tan familiar que me hacia erizarme todo el cuerpo, nada, no estaba. Quería verlo para poder hablar con él, para ver si había alguna solución para que el recuperara sus alas y que yo no corriera ningún peligro, estaba preocupada y no sabía bien porque, me sentía inquieta.

 Por la tarde llame a Linda, habían quedado todos para ver películas, Susi había alquilado un par y aunque no tenia muchas ganas de verlas fui y me quede en su casa mientras mi mente iva y venia sin parar, al final no me enteré de nada... una verdadera tortura.

Cuando acabó la primera les dije que me marchaba a casa, insistieron en que me quedara pero les puse la escusa de que Kenzo estaba solo y tenía que darle de cenar. De vez en cuando lo escuchaba ladrar dándome ganas de salir corriendo por si Yoel habia regresado pero tuve que contenerme para no llamar la atención.

Tras discutir un poco con ellas me marche a casa no sin antes mirar hacia el bosque, suspire mientras me venían recuerdos de los días pasados, me metí en casa mientras que Kenzo revoloteaba por mi alrededor. Miré el piso y nada, todo estaba tranquilo y no sentía ese olor que avecinaba su llegada.

 Al cerrar la puerta  sentí que había cerrado una muy oscura, pero mi corazón se sentía roto.

Le puse un poco de comida a Kenzo y subí arriba a ponerme un pijama fino de manga larga, la noche era fría. Sin más, me metí en la cama sin ganas de cenar, ni de ver la tele, ni de hablar con mi hermano, ni nada.. solo quería dormir y dejar de pensar en ese caballero oscuro que me perseguía a todas horas.Tube una maldita sensación.. Algo había cambiado.

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Las semanas pasaron y con ellas los meses. Poco a poco llego el frío marchitando todas las flores a su paso. Los días eran nubosos y el colorido que siempre había tenido el bosque cambio a otro con matices naranjas y marrones, mas frio y más triste, el otoño había llegado.

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