CAPITULO 10.

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Me desperté pasado el medio día descansada, pero solo el hecho de acordarme él porque me encontraba así me daba ganas de abofetearme. Algo en mi interior se estremeció. Me senté sobre la cama, Kenzo vino a lamerme dejando una larga baba por el camino.

-buenos días, ug que asco..

Le dije mientras el perro volvía a la puerta. Mire al suelo, a la nada mientras aquellos besos condenados jugaban con mi mente una y otra vez, sentí de nuevo su cuerpo ardiente y duro  encima de mí, esa manera que tenia de besarme posesiva y descontrolada,  la manera en como decía mi nombre uf.. Apreté los muslos incoscientemente. Ese hombre tenía un efecto en mí que me dejaba bloqueada.

La verdad es que hacía años que no mantenía relaciones - no era virgen- pero desde que lo deje con mi antiguo novio no había estado con nadie en la cama.. Con nadie y voy y me lio con un ángel caído y lo que es peor ¡mi maldito cuerpo lo disfruto!…me recorrió un escalofrio de pies a cabeza al recordalo... ¡Dios! tenía que dejar de pensar ya. Ese maldito se había reído de mi, todo había sido un juego para él, no le importaba, si no ¿Por qué me dejo tirada después de algo así?... mi cara se volvió roja.. Rocé con la yema de los dedos mis labios, aun podía sentir su calidez...Ahora tenía una nueva aventura para darle vueltas al coco y esto era demasiado duro argg.

Me levante y fui hacia la cocina, le puse comida al perro y yo me senté en un taburete con un café mientras le daba vueltas a la cabeza.. En realidad no sabía quién era, un ángel caído había dicho, no tenía ningún bando definido vale, pero ¿Por qué quería la piedra?  era un enigma.. ¿para que la querría usar si no obedecía órdenes de nadie?

Me deslice por la mesa y cogí el móvil, tenía varios mensajes de Daniel, los conteste rápidamente mientras buscaba en la agenda el numero de Víctor, necesitaba hablar con Jude otra vez y si tenía que ir andando a su casa iría, necesitaba respuestas ya, de repente el móvil se puso a sonar, di un respingo por el susto, un numero privado.

-¿si?...

-¡hola Lara!, ¿Cómo está Kenzo?, soy Jane, ¿va todo bien?

Escuche de fondo risas y sonidos de agua, niños, parecía que estuviera en una piscina.

-bien, si, estamos conociéndonos.. –mire al perro, como siempre a mi lado, aunque anoche no me sirvió de mucho. -¿Qué tal tus vacaciones?

-¡perfectas!, estamos en casa de mi madre en Miami y ahora mismo Rony está ahogando a mis sobrinos en la piscina.- una carcajada.

-me alegro de que estéis disfrutando.

-si, oye muchísimas gracias por lo de Kenzo de verdad, tuve que a verte avisado antes pero hasta esa noche no supe que Rony venia...ya sabes..

-tranquila, ya me estoy acostumbrando a él, seguro que cuando vengas no quiero devolvértelo.

Reímos.

-bueno Lara te dejo que tengo que ayudar a mi madre a preparar las mesas, si pasa cualquier cosa llama a mi número, ¡muchas gracias de verdad!

-no te preocupes, que disfrutes Jane, un beso.

-¡un besazo Lara! Bye bye.

-adiós.

Mire la hora del reloj y me di cuenta de que ya era bastante tarde, hoy se me habían pegado las sabanas, y no quería recordar el porqué… tuve la tentación de llamar a Víctor pero sabía que preguntaría, y la verdad es que no tenía una escusa buena en estos momentos..¿Me quieren matar unos demonios?

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