CAPITULO 3.

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Desperté con un dolor de cabeza horrible. Tenía una extraña sensación... Me levanté de la cama mareada,  medio sonámbula. De repente pequeños flases me vinieron a la mente. Me gire sobre mi misma llevándome las manos a la cabeza.

-¡Oh dios mío!..

Mi respiración se agitó al recordar a aquel tío encima de mí. Mire mis muñecas. No tenia marcas.  Me rodeé con mis brazos  temblorosa mientras miraba hacia la cama. Recordé que el mismo tío que había visto en el trabajo anoche se encontraba aquí... en mi cama... ahogándome... me lleve una mano hacia mi cuello. –Joder-

¿Qué había pasado?

Baje corriendo al piso de abajo, todo estaba en su lugar y la puerta con el cerrojo echado. ¿Y si fue un sueño? No. No podía ser. Fue muy real. Aun sentía el calor de su aliento contra mi cuello y la dureza de su cuerpo contra el mío.. Pero ¿que había pasado después? oh señor ¡me estaba volviendo loca!

Miré el reloj de la cocina, las 8 y 15 de la mañana. Necesitaba pensar. Necesitaba alguna distracción. Cogí el móvil con un solo pensamiento, llamar a Linda, pero ¿estaría despierta?. Busque su número en la agenda y le di a llamada.

-¿Lara?, ¿estas ahí?

Hasta la segunda vez que dijo mi nombre no pude pronunciar palabra.

-Si estoy aquí.

-Te.. ¿pasa algo?.. ¿estas bien?

-Si..  –Hice una pausa tranquilizándome, quería salir de aquí. -Solo me preguntaba, si te apetecía ir a correr.

-Oh, ¡vale!, ¡en 10 minutos estoy en tu puerta!

-¡Perfecto!. –Le dije lanzando un suspiro en el aire.

-¿Quieres que lleve chocolate caliente?, me has pillado haciéndolo ahora mismo..

Sonreí.

-¡Vale!, suena delicioso. –Escuche a Linda reir .

-Muy bien ahora mismo te toco, ¡un beso!

Colgué. Muy bien ya esta, Linda venia y no estaría sola comiéndome la cabeza. Subí a mi cuarto a buscar ropa de deporte. Cuando entre fui directa al armario empotrado, saque unas mallas cortas negras y una camiseta de tirantes blanca. Me cambie deprisa y baje a esperar a Linda.

-¡Buenos días!, o ¡Joder que cara!, ¿no has dormido bien?.

Sinceramente aun no me había mirado al espejo pero sabía las pintas que tenia. -Tuve un sueño muy raro, supongo que será el cambio...

-En un par de semanas más te acostumbraras ya lo veras.. –Levanto un termo que tenía un aroma delicioso.

-¿Habías desayunado?

-No, todavía no... -Contesté.

-Pues saca dos tazas, llevo media hora removiendo el chocolate, ¡está en su punto!

Pasamos hacia la cocina que tenía barra americana. Linda se sentó en un taburete y yo me deslicé por la cocina a coger dos tazas.

-Linda..¿Crees en los fantasmas?..

Le pregunte mientras me sentaba a su lado. No la quise mirar pero sabía que tenía los ojos muy abiertos y una expresión incrédula.

-Supongo que te refieres a los fantasmas que hay como personas, si, hay muchos, ¡ya lo creo!

Mierda esa no era la respuesta que buscaba. Volví a intentarlo.

-No.. Quiero decir.. ¿Crees que puede a ver algo más?, ósea personas que aparecen y desaparecen... como fantasmas.

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