¿Por qué no sonríes?

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AVISO: debido a varias razones, esta historia no está terminada. Si aún así quieres continuar leyendo, allá tu, pero aviso de que puede que al final te enfades conmigo por dejarla a medias.
Disfruta :)

Volví a mirar mi reloj por enésima vez. Eran las 7:20. Faltaban 10 minutos para que la clase de piano de Allison terminara. Acababan de terminar las vacaciones de verano y volvía el colegio. Además de empezar el colegio, empezaban las clases de piano de mi hermana Alison. Ella tenía 10 años y mi madre no la consideraba lo suficiente mayor como para ir sola, así que me este año me obligó a levantarme cada lunes a las 6 de la mañana para acompañarle a sus clases.

Apreciaba que mi hermana tocara el piano. Tenía mucho talento y tocaba cosas impresionantes, al contrario de mí. Pero no negaré que no me gustaba levantarme tan pronto un lunes y esperar media hora sin hacer nada mientras que ella tocaba.

De repente un sonido lejano me despertó de mis pensamientos. Era una melodía que salía de una de las clases que había en el mismo pasillo que la de mi hermana. Poco a poco me fui acercando a la melodía oyéndola cada vez más fuerte.

Llegué a la clase de donde provenía la preciosa canción. La puerta estaba entreabierta y solo podía observar un poco del lugar. Pero aún por mi pequeño campo de visión, pude ver quién estaba tocando el piano.

Era un chico que tendría más o menos mi edad, unos 15 años. Era alto y bastante delgado. Tenía el pelo rubio y corto. Lo tenía despeinado pero le quedaba extrañamente muy bien. Iba vestido con vaqueros y una camiseta de color gris claro. No pude verle muy bien la cara pero parecía muy guapo.

Parecía ausente. Movía las manos tocando las teclas como si no le costara ningún esfuerzo.

Yo seguía disfrutando de la melodía que salía de aquel piano pero en un momento dado, dejó de tocar. Miré mi reloj. Ya habían pasado los 10 minutos. Se había acabado la clase.

Oí a mi hermana llamarme.

- ¡Crystal! ¡Crystaaaaal! – gritaba sin parar.

Fui a buscarla y ahí estaba.

- ¿Qué tal te ha ido la clase? – le pregunté mientras le cogía la mano para irnos.

- Muy bien. La profe dice que trabajo mucho y soy una buena alumna.

- No me extraña, con lo bien que tocas... - le dije con una sonrisa.

Seguimos andando y justo vimos al chico de antes salir de su clase. Comenzó a andar en la dirección contraria a nosotras de manera que pude verle la cara. Tenía una cara muy inexpresiva. Sus ojos eran de color gris muy claro. Parecían transparentes. Era un chico muy guapo.

De repente mi hermana le habló.

- ¡Hola Dylan! – dijo saludándole con la mano.

El chico, que al parecer se llamaba Dylan, no le devolvió el saludo pero sí que pude verle sonreírle un poco a mi hermana. Luego me miró a mí, pero rápidamente apartó la vista, como si no le importara lo más mínimo.

Después de un rato, cuando estuve segura de que Dylan no nos podía escuchar le pregunté a mi hermana:

- Oye Alison, ¿tú de que conoces a ese chico?

- Es que Dylan también toca el piano y el año pasado nuestras clases estaban una al lado de la otra, siempre nos cruzamos en los pasillos, y de eso le conozco.

Después de esto cogimos el bus para ir al colegio. Alison no paraba de parlotear sobre cualquier cosa, pero yo no la estaba escuchando. La melodía que había tocado Dylan seguía sonando una y otra vez en mi cabeza. Estaba segura de que el próximo lunes no me iba a molestar tanto levantarme.

***

Después de un rato llegamos al colegio y me despedí de Allison. Seguí andando por el patio para ir a mi taquilla. De repente, una figura apareció como de la nada pegándome un susto.

- ¡Hola Crystal! ¿Qué hay de nuevo? – Me dijo Anthony con una gran sonrisa.

Anthony era uno de mis mejores amigos. Lo conocí hace dos años, cuando vino a la escuela por primera vez. Todavía recuerdo perfectamente el día en el que lo conocí, teníamos 13 años y en seguida me llamó la atención. Para entonces era un chico muy pequeñito y se le veía tan gracioso con unas gafas que le iban demasiado grandes. Después pasó la pubertad y cambió totalmente. Ahora era uno de los chicos más guapos del instituto. Tenía el pelo marrón peinado hacia arriba y los ojos los tenía de un color miel que daba a impresión de que emitían su propio brillo.

- Nada en especial – le respondí suspirando – ¿Y tú?

- La verdad es que estoy con muchísimas ganas de empezar el nuevo curso. Por cierto, - me dijo un poco preocupado- ¿has visto a Ashley?

Ashley era mi otra mejor amiga. A ella la conozco desde que éramos pequeñas. Ahora éramos personas totalmente diferentes, pero seguía siendo una amiga totalmente fiel y honesta.

- A saber donde estará, siempre aparece en el momento menos esperado– le dije riéndome.

Después de un rato, sonó el timbre y entramos en clase. Anthony y yo fuimos como fieras a los sitios al fondo de la clase, la experiencia ya nos había enseñado que hay que elegir un sitio en el que puedas distraerte sin que el profe te vea. Si no, te estás arriesgando a tener que soportar una clase aburrida sin hacer nada. Aterrador.

Cogimos los sitios del final y luego la clase empezó. Debíamos llevar unos minutos cuando Ashley entró en la clase interrumpiéndola, como si nada. Se sentó al lado mío y me sonrió.

- Veo que no le quedó claro el curso pasado que no se llega tarde a clase, señorita Ashley – dijo el profesor mirándola por encima de sus gafas.

Ashley le ignoró como si nada. Sacar buenas notas no era la mayor de sus preocupaciones. Ella decía que podía conquistar a cualquier chico rico con su belleza en segundos y tener el resto de la vida solucionada.

Era cierto que Ashley era guapísima. Se parecía bastante a una Barbie o una Diva. Tenía el pelo rubio y liso que le llegaba por debajo de los hombros. Sus ojos eran marrones y saltones. También tenía un muy buen cuerpo, lo que le permitía salir con cualquier descerebrado que ella quisiera.

Seguramente era la chica que más novios había tenido del instituto. Al principio me intentaba acordar de los nombres de sus novios, pero dejé de molestarme a partir del décimo. Por cómo la describo parece que es una especie de zorra, pero en realidad tenía un gran corazón y era muy inteligente, sólo que le encantaban los chicos, eso es todo.

El sonido de la puerta de la clase abriéndose me despertó de mis pensamientos. Era el director del colegio.

- Os quiero presentar al nuevo alumno de este año, Dylan Gray – dijo con su mano apuntando hacia el exterior de la clase.

Entonces entró el chico que vi esta mañana antes de venir al colegio. El mismo que había dejado clavada en mi memoria una canción por el resto del día.

Toda la clase se quedó observándolo con curiosidad.

- Bienvenido, siéntate en el sitio que queda libre al lado de Ashley – le ordenó el profesor.

Dylan avanzó hacia el sitio libre. No dijo nada ni pareció mirar a nadie. Estaba ausente, como la primera vez que le vi.

No tuve necesidad de mirar a Ashley para saber que ya le había marcado como su objetivo para su nuevo novio. Me reí en voz baja.

- Bueno, ya pueden continuar con la clase – dijo el director antes de salir.

El profesor siguió hablando. Pero yo no lo estaba escuchando, ya estaba pensando otra vez en la extraña actitud de Dylan.

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Muchisimas gracias por leerlo :)

Lo siento si hay alguna falta, seguramente se me escapa alguna :P

Si votais o comentais, os lo agradezco

-Sara ;) xx

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