Capítulo 8

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Aparté mis mantas y me levanté con cuidado para no hacer ruido y no despertar a Katrina.

No nos cambiamos de ropa, sólo cogimos unas chaquetas para no tener frío y nuestras zapatillas de deporte.

Cuando salimos, le pregunté a Ashley en susurros;

- ¿Invitamos a Dylan y Anthony a venir?

- Vale, ve tú, yo te espero en la salida.

Caminé hasta su habitación, intentando no hacer ni un ruido, porque si los profesores me pillaban me iban a dejar castigada durante mucho tiempo.

Llamé a la puerta levemente. Segundos después oí el sonido de unas pisadas.

Al abrirse la puerta vi a Dylan. Tenía su pelo rubio hecho un lío y veía perfectamente sus ojeras a pesar de la escasez de luz.

- ¿Que pasa Crystal? -su voz era grave y muy cansada.

- Ashley y yo nos vamos a dar una vuelta, y me preguntaba si queríais venir.

Asintió y volvió a entrar en la habitación. Al cabo de un rato salió con las llaves de la habitación en una mano y sus zapatos en la otra.

Se sentó un momento en el suelo para ponerse sus zapatos y cuando terminó salimos del hotel.

Afuera nos estaba esperando Ashley. Empezamos a caminar por las calles del pueblo.

***

Era de noche y había luna llena. Las farolas iluminaban nuestro camino, aunque daba la impresión de que la luz reflejada en la luna iluminaba más.

Sólo se oía el viento y nuestras pisadas. Seguramente me habría dado miedo si no hubiera estado tan cansada.

Debían de ser las 2 de la mañana y hacía muchísimo frío. Y no sé cómo Dylan no tenía frío teniendo en cuenta que iba en manga corta.

- ¿No conseguías dormir? -le pregunté a Dylan para centrarme en otra cosa que no fuera el frío.

Negó con la cabeza.

- Ni si quiera sé cómo Anthony consiguió dormirse -dijo después.

Seguimos caminando hasta que llegamos al centro del pueblo.

- Chicos, voy a ir a comprarme algo de comer -dijo Ashley- esperadme por aquí.

Asentí y se dirigió hacia una tienda que estaba abierta 24 horas.

Vi un parque con unos columpios a unos metros de donde nos encontrábamos.

- ¿Quieres columpiarte un rato? -le sonreí.

Me miró y sonrió un poco.

- Venga.

Nos sentamos cada uno en un columpio al lado del otro, pero no nos movimos mucho, sólo nos balanceábamos un poco.

- ¿Hacéis mucho esto? -me preguntó de repente.

- ¿El qué?

- Salir por la noche solas a pasear.

- No, porque normalmente tenemos unas camas decentes.

Vi como esbozaba su medio sonrisa de siempre.

Noté un ráfaga de viento y me dio un escalofrío.

-¿Cómo es que no tienes frío? -le pregunté mientras me frotaba los brazos.

Observó como mi cuerpo tiritaba y se encogió de hombros.

Nos quedamos en silencio un rato.

Levanté la cabeza y miré las estrellas. Dylan las miró también. El cielo estaba lleno de ellas, eran simplemente millones de puntitos, pero era precioso.

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