Capítulo 19

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PUNTO DE VISTA DE CRYSTAL


Me desperté.

Y unos segundos después me arrepentí de haberlo hecho.

No sabría describir lo que sentía en aquel momento, sólo sé que era de lo más desagradable. Era una mezcla de todo lo malo que le podía pasar a un cuerpo humano. No era capaz de moverme, porque cada articulación que movía me producía un dolor insoportable.

La luz se filtraba por la ventana y chocaba directamente contra mi cara.



Despertarse por el sol de la mañana es precioso... ¿No? Puede ser, pero no cuando se está de resaca.



Mientras aplastaba mi cara contra la almohada con fuerza, traté de recordar la noche anterior. Gente que bailaba, alcohol, luego había aún más gente. Algo de un embarazo, pero una falsa alarma. Mareos y vómitos.



Y Dylan.



- Oh dios mío -me dije a mí misma- Qué he hecho...



***



PUNTO DE VISTA DE DYLAN



Me desperté.


Mi cuerpo yacía en una cama incómoda que no era nada familiar. Lo único que se oía eran pitidos regulares y mi propia respiración.

Me tomé unos segundos para observar mi entorno, pero no tardé en encontrar lo que buscaba.

Mi hermano estaba durmiendo en un sillón situado a unos metros de mí. Llevaba uno de los miles de trajes idénticos que tenía y los mismos zapatos de lujo.



¿Por qué estoy en un hospital?



Bajé la vista para observar mi cuerpo; parecía intacto. Entonces me fijé en mis manos. Sólo había vendas y más vendas, que me llegaban desde el comienzo de mis dedos hasta el codo.



¿Qué me ha pasado?

Mi corazón empezó a acelerarse.

- Mis manos...

Ignorando el dolor, me empecé a arrancar las vendas a toda prisa.

- Mis manos... -murmuraba cada vez más alto- ¿Que les ha pasado? Me duelen. Mis manos...

En un momento dado, Michael se despertó y se acercó rápidamente para impedirme que me quitase las vendas.

- ¡Dylan! ¡Para! ¿Que estás haciendo?

Observé mis manos y después a mi hermano, que me miraba con los ojos abiertos, luego de vuelta a mis manos.

- No lo sé...



***



PUNTO DE VISTA DE CRYSTAL



El ruido de masticar cereales nunca había sonado tan alto. Al menos eso parecía.

Estaba comiendo casi a cámara lenta, cuando mi madre entró en la cocina.

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