Capítulo 4

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Seguimos caminando durante un rato. No paraba de pensar. Millones de preguntas se formaban y se repetían sin parar en mi cabeza.

Miré a Dylan. Parecía cansado, y sus heridas no habían dejado de sangrar. Noté que cada paso que daba se estremecía de dolor; le habían dado una buena paliza.

Mi mente estaba hecha un lío. Y seguramente la suya estaría igual, aunque seguía teniendo esa mirada. Su mirada de siempre, la que me había llamado la atención la primera vez que le vi. Era como si estuviera mirando siempre un punto fijo y su cara fuera de piedra, ni un músculo se movía.

Al cabo de unos minutos, llegamos a su casa. No estaba muy lejos del colegio. No pude fijarme mucho en la casa, porque estaba mirando a Dylan y también estaba pendiente de que no se cayera, pero pude ver que era una casa muy lujosa y seguramente muy cara.

Sacó las llaves de su mochila y abrió la puerta. Era una estancia bastante grande y las paredes y el suelo eran blancos de manera que parecía muy limpia.

-         ¡Qué grande es! – exclamé mirando a mi alrededor - ¿Eres rico?

-         Yo no, pero mi hermano mayor sí que lo es. Trabaja en la bolsa, de manera que casi nunca está en casa.

-         ¿Y tus padres? –le pregunté.

Al instante me arrepentí de haberle hecho esa pregunta. Siempre intentaba no preguntar cosas que pudieran herir a alguien. A lo mejor ni si quiera conocía a sus padres…

-         Tampoco están por casa –respondió fríamente.

Me quedé sorprendida. Dylan debía de tener unos 16 años. ¿Vivía solo en aquella mansión?

Le miré y sentí pena por él. Él me vio mirarle pero me ignoró y empezó a subir las escaleras.

Le seguí y entramos en su habitación. Era gris y era bastante simple. Tenía una cama doble en medio de la habitación, un armario y un escritorio.

-         Voy al baño a quitarme esto –dijo refiriéndose a las heridas, y entró en el baño.

***

Al cabo de un rato estábamos los dos sentados como indios en su cama uno en frente del otro. Dylan me había dado un ordenador y él tenía el suyo. Así buscábamos la información el doble de rápido.

Después de unos minutos estábamos los dos en silencio mirando nuestros ordenadores.

-         ¿Estás buscando información? –le pregunté.

-         No, estoy viendo porno ¿y tú? –respondió con sarcasmo.

Por supuesto, yo fui lo suficiente estúpida como para no pillar su sarcasmo de manera que me incliné hacia adelante para ver su pantalla. Estaba en Wikipedia o alguna página así.

-         ¿En serio Crystal? – me dijo con una medio sonrisa y riéndose.

Me sonrojé un poco por mi estupidez pero también me reí. Él volvió a mirar a su ordenador pero seguía sonriendo como yo.

Honestamente, veía tan pocas veces sonreír a Dylan que, cuando lo hacía, me sentía halagada.

Me volví hacia mi ordenador y seguí buscando información.

***

Después de unas horas, conseguimos terminar el trabajo. Lo habíamos hecho bastante rápido.

Dylan ya me había abierto la puerta para que me fuera cuando me dijo:

-         No te olvides tu chaqueta otra vez…

Me acordé de la broma que me hizo antes y pensé en devolvérsela.

-         Bah ya la recogeré otro día, pienso volver aquí –le dije guiñándole el ojo.

A Dylan se le pudo una cara de sorpresa que no pudo evitar ocultar. Abrió mucho los ojos y la boca, con la intención de hablar, pero no le salió nada.

-         ¿En serio Dylan? –dije repitiendo las mismas palabras que él dijo antes.

Rodé los ojos sonriendo y cogí mi chaqueta. Al darme la vuelta para irme, vi a Dylan tapándose la cara con la mano y sonriendo.

Me miró y le sonreí triunfante.

-         Por cierto Crystal –me dijo volviéndose más serio y rascándose la nuca- Lo de antes… No se lo cuentes a nadie por favor.

Miré al suelo volviéndome seria yo también. Se refería a lo de la paliza que le dieron.

-         Vale, no pasa nada. Ten más cuidado la próxima vez.

-         Muchas gracias Crystal, –me dijo antes de que me fuera- por todo.

Asentí y empecé a caminar hacia mi casa.

***

Al llegar a mi casa mi madre en seguida me preguntó:

-         ¿Dónde has estado? –tenía el ceño fruncido y parecía un poco cabreada.

Lo primero que pensé, fue en mentir. En decir que había ido de compras con Ashley, porque no creo que a ninguna madre de una chica de 15 años le guste saber que su hija se ha pasado horas con un chico, y encima a solas. Pero, ¿Y si descubría que le había mentido? Ahí sí que la habría cagado, ya que mi madre pensaría lo peor. Opté por decirle la verdad porque, en realidad, no tenía nada que ocultar.

-         He estado haciendo un trabajo de biología en pareja.

Claramente, no quedó satisfecha con esa respuesta.

-         ¿Con quién?

-         Con Dylan Gray, el chico nuevo de la clase.

Se quedó sorprendida.

-         ¿Dylan Gray?

-         ¿Lo conoces? –le pregunté con curiosidad.

-         A él, no, pero conocí a sus padres.

-         Querrás decir que conoces a sus padres –le dije corrigiéndola.

Me miró con un poco de pena. Al menos ya no estaba enfadada.

-         No, me he expresado bien cariño, sus padres murieron en un accidente de coche hace poco.

***

Cuando me fui a la cama, me dormí instantáneamente. Estaba muy cansada; hoy habían pasado muchas cosas.

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Subido el 27/3/2014

¡Espero que os guste el capítulo! Quería subirlo cuanto antes, ya que parece que os gusta la historia :)

Me pone super-feliz que me estéis dando una oportunidad. Ver vuestros comentarios hace que se me ponga una sonrisa que no me cabe en a cara ^^

Como siempre digo, si comentáis o votáis os lo agradezco muchísimo <3

Si tenéis alguna duda sobre la historia, preguntad que no muerdo :P

-Sara :) xx

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